miércoles, 8 de abril de 2015

LAS PROPUESTAS ECONOMICAS DE CIUDADANOS: VIVIR EN EL PAIS DE LAS MARAVILLAS

Ya tenemos aquí las propuestas económicas de Ciudadanos elaboradas por Luis Garicano, Catedrático de la London School of Economics. Y, fiel al compromiso que me marqué, las voy a pasar a analizar tal y como hice con las de Podemos. En este caso, no hay carta a los Reyes Magos, aunque podría. Pero es que estamos en el mes de Abril y para cuando sea 6 de enero ya no lo van a tener en cuenta.
Vuelvo a decir lo mismo que el post de Podemos: someter todo programa electoral a un escrutinio tiene el inconveniente de que es siempre parcial y sesgado. Pero bueno.
Podemos resumir las propuestas, al menos la publicadas por distintos medios de comunicación, en dos grandes bloques que he llamado Mercado Laboral y Estructura. Las propuestas presentadas ayer se centran casi exclusivamente en las empresas, por lo que o faltan todo lo relativo a la demanda, o los periódicos que he leído no entran en ello. Reconozco que debería acudir directamente a las fuentes y que ellos me dieran los documentos concretos. Pero no me veo en ello.
Antes de entrar en detalle, como economista que soy, empiezo a estar preocupado por la aparición de tanto colega en la elaboración de programas electorales y atrayendo votos. A partir de ahora para ganar las elecciones todos los partidos deberán poner un economista independiente en sus filas. Garicano, Navarro, Lacalle, Díaz, … Creo que la economía es muy importante en nuestras vidas, creo que esta crisis nos ha hecho verlo claramente, pero también pienso que hay que hablar de otras muchas cosas que no son economía y que, por lo tanto, no sólo hay que contactar con economistas. Además, los economistas somos gente rara que normalmente no nos pondremos de acuerdo en las propuestas. Ya sabéis, ante un problema, dos economistas tendrán visiones diferentes y darán al menos tres propuestas de solución.
Venga, vayamos al país de las maravillas que nos planeta Ciudadanos:

1.- Mercado Laboral

Lo primero que llama la atención es que se apuesta por el contrato único. Es una vieja aspiración que se ha mantenido desde que se empezó a hablar de las posibles reformas del mercado de trabajo.
El contrato único presenta múltiples ventajas, como que simplifica la maraña de contratos que tenemos y se presenta como garante de que todos nos enfrentaremos a las mismas condiciones independientemente de nuestra capacidad de negociación. Pero presenta también muchas ineficiencias que habría que solucionar. Por ejemplo, la existencia de los trabajadores fijos discontinuos, es decir, trabajos que se producen con estabilidad pero con discontinuidad en el tiempo, de forma que se trabaja nueve meses y se descansa tres, por mor del carácter cíclico de la actividad. No le veo encaje en el contrato único, al menos con unos costes razonables.
Además, el contrato único tal y como se plantea no elimina el riesgo de los contratos indefinidos sin tiempo de realización que se están firmando en otros países: un contrato indefinido pero donde el horario es tan flexible que no se concreta de tal modo que hoy puedo trabajar de seis a siete de la mañana; al día siguiente, de ocho a doce de la noche y al tercer día no trabajar ni una hora. Con una normativa laboral más rígida como la española, ese tipo de contratos no está contemplado o tiene que hacerse fraude de ley para incluirlos.
Pero básicamente se centra en la formación como eje de todo lo relacionado con el mercado laboral. Y maneja dos propuestas básicas en este tema, supongo que al hilo de los problemas de los cursos de formación que han aparecido en los últimos tiempos.
La primera es considerar que los fondos de formación de los trabajadores les pertenecen a ellos. Siempre lo he defendido. Otra cosa es cómo lo implementamos. La propuesta que se intuye es la vieja idea de los cheques de formación. Es decir, que a los trabajadores se nos asigne el importe en un talón que nosotros gastemos en lo que nos parezca oportuno, siempre desde el punto de vista de la formación. Y aquí podemos estar en desacuerdo.
Lo primero es que con las cantidades que se aportan para formación por cada trabajador es poco en su salario, con lo que ese importe sería insuficiente como para acceder a un determinado curso. En segundo lugar, para cuando tuviésemos una cantidad suficiente estaríamos ya formados en lo que sería razonable en nuestro puesto de trabajo, por lo que sería de todo punto ineficaz. Y en tercer lugar, porque las necesidades de formación pueden ser muy diferentes entre sectores, categorías y empresas. Por lo tanto, no es tan lineal plantear eso como una posible solución a nuestros problemas de formación.
Para poner un poco de luz a todo esto, si consideramos una aportación del estado a la formación de 3.000 millones de euros considerando una población activa de 20 millones de trabajadores apenas tocaríamos a un cheque individual de 150 euros por trabajador. Y con ese dinero, la capacidad de formación queda muy limitada.
Además, si eso se implantara, deberíamos regular muy bien qué se puede hacer y quién lo puede hacer. Es decir, hasta qué punto se dispone libremente de ese dinero y hasta qué punto se debe condicionar a los deseos de los empresarios. Reconozcamos que el sistema actual de los cursos de formación es erróneo pero hay que pensar más en cómo reformarlo de forma adecuada.
La segunda propuesta tiene que ver con los parados, de forma que le posibilita un sistema parecido con la formación y la prestación por desempleo, que convierte en decreciente.
Aquí aparece un poco la figura de lo que en su momento se llamaron los ‘reaganomics’, las propuestas económicas de Ronald Reagan en EE.UU. a principios de los años 80 del siglo pasado. Porque hay que ser claros: el 99% de los parados que están cobrando el subsidio no lo hacen voluntariamente, por lo que establecer mecanismos desincentivadores del cobro del subsidio, por mucho que quede muy bien, parece del todo ineficaz para gestionar la búsqueda de empleo.

2.- Estructura

Con respecto a este segundo nivel, el programa es mucho más extenso, por lo menos en lo que yo he clasificado las propuestas.
Se intenta que se creen empresas. Da igual el motivo o la realidad: hay que crear empresas a cualquier precio. Para ello, se establecen dos medidas que en algún medio de comunicación aparecían con grandes titulares: los visados express para atraer el talento extranjero y la nueva regulación de los autónomos. Con respecto al primero, habrá que hacerle ver al señor Garicano que necesitamos que vuelvan los nacionales que se han ido al extranjero, que bastante talento hemos perdido por ahí (vía la ‘movilidad exterior’ de nuestra entrañable ¿ministra? Báñez). Recuperando ese talento, ya estaríamos mucho mejor.
Con respecto a la nueva regulación de los autónomos, simplemente me parece un canto al sol. Porque establecer como límite para realizar cotizaciones a la Seguridad Social de los autónomos el SMI implicaría que casi ningún autónomo pagaría por ello. Pero es que, establecer lo mismo en las empresas implicaría un descenso en picado de los salarios de los trabajadores y, consecuentemente, un incremento de la economía sumergida, que no afloraría con la otra medida estrella de este apartado, la desgravación de hasta 300 euros de servicios que un particular podría hacer en el IRPF. O ¿es que el señor Garitano se ha olvidado del país donde está haciendo las propuestas? La cultura europea y la española en este sentido es muy diferente: a los protestantes les resulta inaudito que exista el fraude fiscal, pero a los mediterráneos no.
Lo que si me parece muy acertado es su apuesta por el I+D+i, aunque discrepo en el camino. No se puede criminalizar al AVE de todos nuestros problemas. La vertebración de un país se realiza por sus infraestructuras de transporte que hacen impensable la segregación porque juntan y unen las diferentes culturas. Es verdad que el AVE está resultado  ruinoso en la explotación, pero también es verdad que eso puede adolecer de otros defectos diferentes. ¿Alguien ha planteado que el problema está en el coste de operación y, en consecuencia, del coste unitario del billete? Creo que un país como España necesita estar conectado por tren a un tiempo mínimo,  y menos conectado por avión en distancias poco rentables.
Criminalizando el AVE al final propone incrementar los fondos de investigación con varias medidas, tales como la creación de fondos con la participación (minoritaria) del estado en la financiación de empresas, la creación de una red de institutos de investigación pegada a las empresas y la financiación de esa red en función de parámetros poco realistas. Porque, ¿cómo se llega a tener acuerdos con las empresas para la explotación de los resultados de la investigación? Simplemente porque alguien hizo un estudio diferente en su momento y obtuvo resultados en la escala básica. Por lo tanto, condicionar la financiación de la investigación a los acuerdos con las empresas es condenar a la investigación básica al ostracismo. Y necesitamos esa investigación básica.
El problema de la I+D+i española es que no se ha fomentada la ‘D’ ni la ‘i’. Pero eso no puede hacerse desatendiendo la ‘I’.
En definitiva, un programa económico muy voluntarista que parece que va a provocar que las empresas de este país inviertan en I+D+i, que el estado se ahorre miles de millones al año en la gestión del AVE, que los parados se van a formar para encontrar un empleo con 150 euros y que los trabajadores van a ser más productivos por el mero hecho de tener un cheque de formación. Vamos, que es mejor celebrar todos los días el día de no cumpleaños. Al menos para este humilde economista perplejo.


@juaniganciodeju


PD: ¿Pero es que nadie va a ser capaz de sacarme de mi estado?

jueves, 1 de enero de 2015

GRECIA - LA TROIKA ¿1-0?


Ya estamos en el año 2015. Según el gobierno, año de crecimiento muy vigoroso y fuerza inusitada. Y probablemente será verdad, aunque los ciudadanos sigamos sin enterarnos. Tendremos que ponernos a estudiar esto de la desigualdad que hace que los ciudadanos de un país no nos enteremos de la subida de la renta de una economía.
Sin embargo en los últimos meses ha aparecido una nube negra importante: Grecia. El fracaso en la elección del presidente de la república ha obligado al adelanto electoral para el día 25 y se abren opciones complicadas de cara al futuro. Las encuestas dicen que Siryza va a ganar. Es decir, los griegos van a poder elegir a un partido político que se declara abiertamente contrario a la política de austeridad y que aboga por una política claramente socialdemócrata.
Lo primero que hay que decir es una obviedad: los griegos tienen todo el derecho del mundo a elegir el partido político que les gobierne con total independencia. Y seguro que lo intentarán. Pero eso sería romper con el mantra de la austeridad impuesta por Alemania, más exactamente por los conservadores protestantes alemanes. Y no creo que se dejen ganar el terreno. Sobre todo porque Grecia es un país relativamente pequeño dentro de la economía europea, pero si hay otros que importan más, como es el caso de España.
Imaginemos que Siryza gana las elecciones el día 25 de enero y pone en entredicho toda la política de austeridad. Se va a encontrar con un grave problema: tiene que hacer frente a una inmensa deuda pública que le condiciona su actuación. De ahí que cualquiera que quiera hacer políticas socialdemócratas en la actual situación de deuda en los países del sur de Europa parta de la hipótesis de reestructuración de la deuda. Pero Grecia ya ha reestructurado la suya sin que haya pasado nada. Es decir, es posible que un país relativamente pequeño deje de pagar una parte de la deuda sin que eso signifique un problema grave para el resto.
En consecuencia, lo primero que debería hacer Siryza para poder aplicar su programa de estímulos fiscales es declarar que no va a pagar parte de la deuda. Normalmente lo harán declarando que aquella que se ha utilizado para sanear los bancos es socialmente reprobable y decidan no pagarla. Conceptualmente es intachable: los ciudadanos no debemos pagar los desmanes de los bancos realizados por gestores poco formados y muy ambiciosos. Pero hay una cosa evidente: no podemos dejar que desaparezcan bancos, ya que éstos crean dinero y si cae un banco desaparece dinero del sistema. Y eso es mucho peor. Lo que si podemos hacer es intervenirlos, nacionalizarlos, meter en la cárcel a sus gestores si han cometido algún delito, obligarles a devolver las retribuciones excesivas cobradas,… Pero dejar caer a los bancos así, sin más, no parece la mejor solución.
Por lo tanto, la deuda pública gastada en la intervención de los bancos es necesaria. Y socialmente no repudiable. Otra cosa es que se ha dedicado dinero a rescatar banca y no a personas. Y ese sí que es un punto importante que deberíamos poner en marcha de forma inmediata. Porque sigo pensando que el problema que tenemos las economías del sur de Europa es la deuda privada, que los ciudadanos nos hemos dedicado al crecimiento personal vía deuda y eso nos está lastrando en la actualidad.
Pero para poner en marcha la política socialdemócrata deben dejar de pagar una parte. Porque no hay muchos más impuestos que subir para obtener recaudación y quieren gastar mucho dinero en políticas sociales y, obviamente, eso sólo pueden hacerlo con deuda. Pero como ya es muy alta, hay que reducirla para poder pedir más. Y eso es una contradicción en sí misma. No pago deuda, pero pido dinero para seguir gastando. Desde luego si yo no pago la deuda que tengo en un banco, porque la declaro socialmente reprobable, cuando necesite dinero entiendo que el banco no me lo va a dejar. Luego tendré que buscar otras soluciones.
La primera y más rápida es la emisión de dinero fresco por parte del BCE. Eso está garantizado, pero a Grecia le corresponderá muy poco. Algo así como un 2%, que es su peso en la economía europea. Y con eso no les llegará. Porque los programas socialdemócratas que plantean son más caros. En consecuencia, deberán hacer algo distinto. Y es ahí donde aparece la gran decisión que tiene que adoptar Alexis Tsipras: o mantener el status quo actual, es decir, someterse al dictamen de los mercados y, en consecuencia, no reestructurar su deuda, o dejar de pagar parte de la deuda y salir del euro, con las consecuencias nefastas que eso provocará en la economía griega. Es una decisión difícil: o el largo plazo, manteniéndose en el euro, o el corto plazo con la salida del euro.
Ya he manifestado muchas veces que no es conveniente salir del euro, que las consecuencias serían mucho peores a medio plazo. Pero en la actual situación de deuda es imposible hacer otra política.
Si salen del euro, a la moneda como tal no le pasará mucho: son apenas 200.000 millones de euros sobre un total de 10 billones. Habrá una depreciación más o menos intensa, pero lo podemos asumir. Ningún economista no griego pondrá objeciones a ello. E incluso puede que hasta nos venga bien.
El problema es de los griegos. La nueva situación obligará a hacer cosas nuevas. Una puede ser que la moneda nazca con un patrón: es decir, que la moneda no sea fiduciaria. Y eso es un corsé muy fuerte para las economías que impediría el incremento del gasto público planeado, luego no parece razonable.
La otra sería hacer nacer una moneda, pero establecer un sistema de tipos de cambio fijos. Con grandes ventajas para establecer la política de exportaciones, tendrían un serio problema a la hora de satisfacer sus deudas. Porque la paridad establecida es un baremo que se tiene que mantener a toda costa y para ello se necesitan reservas. No tendría sentido que se establezca un tipo de cambio y no se sea capaz de mantenerlo. Y eso afectaría a la capacidad de pago de la deuda.
La última, sería establecer una moneda con tipos de cambio flexibles. Es decir, estar en la misma situación que ahora. Tampoco parece una opción.
Como se decía antes, cuando uno entra en un banco donde tiene mil millones, le pondrán un café. Si debe mil millones, le invitarán a comer. Los griegos deben aprovechar esa ventaja, pero si al banco le dejas de pagar, se te complican mucho las cosas y probablemente te cobren todas las comidas juntas. Aunque seas un economista perplejo como yo.
¡FELIZ AÑO!
@juanignaciodeju
 

miércoles, 29 de octubre de 2014

CARTA A LOS REYES MAGOS DE PODEMOS

He estado leyendo las propuestas económicas de Podemos para analizar dónde nos situaríamos en caso de una victoria electoral de la formación. Al margen de que este ejercicio hecho con todas las demás fuerzas implicaría situaciones muy parecidas a ésta, hacerlo con una formación que parte de la elaboración asamblearia de las propuestas puede significar una aproximación a las medidas que la sociedad puede demandar. Quede claro que no es un ataque a esa formación política, es simplemente un ejercicio de lo hipotético y lo real. Por ello le he dado forma de carta a los Reyes Magos y de respuesta de estos. Entre el deseo y lo que los padres deberíamos escribir debajo de cada petición de los hijos.

"Queridos Reyes Magos y Papa Nöel.

Como va a haber elecciones y estamos todos muy cabreados con el gobierno y todo lo que nos imponen desde Europa, hemos decido montar un partido político. Y como estamos cerca de las entrañables fiestas navideñas, hemos decidido pediros a vosotros las medidas económicas que queremos implantar.

Lo primero, que hemos sido buenos. Somos jóvenes que vemos las cosas de otra manera y eso no puede ser un pecado. Simplemente creemos que podemos transformar el mundo y por eso nos lanzamos a esto de la gestión pública que tiene buena pinta. Y para demostrar que no somos la ‘casta’ pues hemos montado una forma participativa en Internet de manera que voten todos a través del ratón del ordenador y se decida el programa de forma participativa.

Y ahora las cosas que se nos han ocurrido en materia económica. Sabemos que es difícil que nos lo deis todo, pero al menos la mayoría estaría muy bien. Sobre todo porque lo pide la gente y eso es sagrado. Y de esas cosas (de lo sagrado, se entiende) vosotros tenéis experiencia.

Bueno, al lío:

1.- Queremos que la gente gane un mínimo que le permita vivir. Eso es muy importante y lo vamos a establecer de la siguiente manera: cada persona recibirá un mínimo, por ejemplo, 600 euros al mes, de forma que si no gana más de 400 en un trabajo a tiempo parcial (trabajo que no podemos llamar asÍ) le pagamos la diferencia. Pero así con todos los españoles. En total, 47 millones. Calculamos que esto nos costaría como unos 22.000 millones de euros.

(Hijos nuestros, mirar que hemos repetido el cálculo con calculadora y finalmente por hoja de cálculo, que parece más segura, pero nos dan cosas diferentes. Si los cálculos están bien, e interpretamos bien las cosas, eso nos llevaría a 62.400 millones. No es que estemos en contra, es que nos parece una barbaridad.
Al margen, habría que hablar de incentivos y esas cosas. Puede que seamos perversos, pero entendemos que las retribuciones de la gente no deben basarse exclusivamente en subsidios, ya que al final esto desincentiva el esfuerzo.
Además, ¿no está ya repetida esta medida con la deducción en el IRPF? Habrá que modernizar y actualizar este concepto. Y parece más justo.
En fin, que algunos economistas nos desaconsejan esto porque parece poco operativo. Además, puede generarse algo que llaman ‘hiperinflación’ que suena muy mal. Y nosotros no estamos por aquello que suena mal. Nos han dicho que consultéis con algún economista distinto de los que lo habéis hecho, que la sabiduría está en el contraste)

2.- Lo segundo que quiere la gente, que nosotros querer no queremos nada, es que se puedan jubilar a los 60 años. De esta manera, se generaría trabajo y  rejuveneceríamos la clase trabajadora con nuevos brios y productividades mayores. Hemos calculado que el coste de esto serían sólo 15.000 millones.

(No hemos hecho el cálculo. Lo damos por bueno. Pero le vemos un problema: vais a sustituir personas con salarios elevados por trabajadores nuevos con salarios más bajos. En consecuencia, lo que dejamos de ingresar por un lado no lo recuperamos por el otro.
Además, puede ocurrir que se amorticen puestos de trabajo y, en consecuencia, no haya ni uno ni otro. Y la productividad de los nuevos trabajadores será menor al principio que la de los antiguos, con lo que los precios subirán y/o las ventas se reducirán. En definitiva, que tampoco parece recomendable lo que pedís.
Existe otro problema adicional: la pirámide de población está invertida –que nosotros no sabemos de eso, pero suena mal también- y eso indica, según algunos economistas con los que hemos hablado, que no se podrán pagar las pensiones en un plazo medio. Y eso nos preocupa. ¿O es que pretendéis transformar el sistema de uno de reparto a otro de capitalización? Si es así, obviamente uno se jubila cuando le parece bien, no tiene más que comprobar el importe de su pensión y decidir si lo hace o no. Si estamos en el de reparto, lo sentimos pero nos lo vuelven a desaconsejar)

3.- La gente tiene que tener derecho a una vida privada y a un ocio suficiente. Por ello, proponemos que la jornada laboral sea de 35 horas. Así se incrementará el número de puestos de trabajo, bajará el paro y la gente estará más contenta.

(Aquí podríamos hasta estudiarlo, pero allí donde se aplicó, como es el caso de Francia, ni bajó el paro ni se crearon nuevos puestos de trabajo ni subió la economía. En fin, que otra vez nos dicen que tampoco parece razonable a corto plazo. Otra cosa es a medio y largo plazo. Dada la pirámide de población puede ser una medida razonable para cubrir los puestos de trabajo necesarios. Pero para eso también está la inmigración que habrá. Esta medida prometemos estudiarla, pero a largo plazo)

4.- Para financiar todo esto, vamos a luchar contra el fraude fiscal y obtener 40.000 millones que no se pagan.

(Loable. Pero nos parece poco. Si consideramos que hay una economía sumergida del 25%, debe existir como poco un fraude de 80.000 millones y sólo abordamos la mitad. Además, dado vuestro ideario, esa mitad debería ser la de los ricos, pero esos no les podéis localizar tan fácilmente. Así que, esa cantidad saldría básicamente del pequeño fraude: trabajos en negro, facturas sin IVA y esas cosas. De todas formas, adelante)

5.- Pretendemos tomar posiciones de control en las empresas de los suministros y sectores clave de la economía, de forma que, por ejemplo, la luz se pague en función del nivel de renta. Con esto pretendemos evitar la pobreza energética.

(Algo con lo que estamos básicamente de acuerdo. Pero ahora ya no tiene ningún sentido. Eso se tiene que plantear en su momento, antes de la privatización total. Hacerlo ahora  equivaldría a la salida del accionariado de la mayoría de los accionistas, ya que ellos están en determinadas circunstancias y la situación ahora cambiaría sustancialmente. Pero es algo que se puede estudiar, aunque hay que limitar el número de sectores, las condiciones, etc.
Además eso que decís que existe en otros países de Europa es cierto sólo a medias ya que la Acción de Oro se usa sólo en caso de decisiones sobre el capital, las decisiones operativas no se ven afectadas –entre otras cosas, porque sería ilegal según la legislación europea)

6.- Y finalmente, la reestructuración de la deuda. Hay que auditarla y sólo pagar aquella que sea socialmente aceptable. El resto se reestructura, que en lenguaje económico viene a significar, se deja e pagar, y ya está. Esto generaría más dinero para lo realmente importante, que es lo que hemos puesto antes.

(No vamos a ser nosotros los que nos neguemos a la reestructuración de las deudas. Puede ser una medida eficaz para incentivar las economías. De hecho funcionó en Argentina. Sólo hay un problema. Pertenecemos a un área económica –la del euro- y hacer esto equivaldría a no pagar la deuda que tengamos con bancos europeos y fondos de pensiones americanos y hay que calibrar las repercusiones de esto en el sistema en su conjunto, incluido el BCE. Y nuestro problema es que necesitamos el dinero. Si no pagamos, cuando les vayamos a pedir más dinero para financiar las pensiones, la renta mínima, los salarios de los funcionarios, etc, nos dirán que no nos lo dejan. En consecuencia tendremos un problema.
La solución sería pedir un rescate, vía un aval del FMI. Pero eso implicaría lo mismo que hemos sufrido o peor y no creo que estemos dispuestos a ello.
Existiría otra solución: dado que no nos prestan dinero, lo fabricamos nosotros. Es decir, recuperamos nuestra soberanía monetaria y le damos a la maquinita, es decir, abandonamos el euro. Pero eso tampoco nos lo recomiendan los economistas con los que hemos hablado. Generaríamos hiperinflación y, en un periodo de dos o tres años, todos más pobres que las ratas. Salvo algún espabilado.
Además, vuestro problema no es de deuda pública, aunque ahora esté en el límite de lo recomendable, es de deuda privada. Y de esa no decís nada.
Os proponemos que a cambio de no hacer esto, que parece muy arriesgado, ¿por qué no solventáis el problema privado con una moratoria en el pago de las deudas hipotecarias, con lo que abordaríais el otro problema que os preocupa que es el de los desahucios?

En fin, que de todo poco podemos daros. ¿Qué os parece si lo cambiamos por un tren eléctrico?)"


No pretendo moralizar sobre nada de lo expuesto ni, por supuesto, desautorizar a los colegas que están trabajando en las propuestas. Simplemente poner límites a la imaginación de las personas a la hora de realizar propuestas económicas. No todo cabe en esto tan apasionante de la economía ni todo es realizable sin costes que uno debe ser capaz de evaluar y plantear para que la gente sea capaz de decidir. Eso es lo importante.
Al final, todo depende de las mismas cosas que se enseñan en las facultades, aunque pretendamos cambiarlas.
Y esto lo dice un economista en estado de perplejidad absoluta.





@juanignaciodeju






jueves, 16 de octubre de 2014

YA EMPIEZA A SER TARDE PARA CASI TODO

Como me temía, continuamos enfermos de la peor infección que nos podemos imaginar: la austeridad dogmática de la jefa del chiringuito que se llama Angela Merkel y cuya locura sistemática nos va a llevar, si nadie lo remedia, al desastre más absoluto sin ninguna posibilidad de solución. Y sin embargo, ella sigue con la suya, con las pilas duracell.
Vayamos por partes. En lo que respecta a España, las ‘raíces vigorosas’ que veía nuestro presidente parecen tubérculos esmirriados que no alimentan nada. Les ha faltado riego y paciencia por parte de los que mandan. Unas cuantas dosis de política monetaria expansiva podrían haber sido suficientes a modo de vitaminas para el crecimiento de las raíces, pero siempre nos lo niegan quienes más tendrían que pedirlas. 
Los países del sur, los manirrotos, empezamos a sacar la cabeza, aunque siempre está el papá alemán con el mazo para que la volvamos a bajar. Así, le dirán a Italia que es inadmisible un déficit del 2.9% y atacarán al gobierno. Lo mismo harán con Francia porque presenta un déficit por encima del permitido. Aunque vaya a liberalizar hasta el comercio de hormigas si es necesario. Da igual, la ortodoxia es así. Aunque habrá que ver en qué queda el órdago lanzado diciendo que el presupuesto es soberanía del parlamento francés. Veremos.
Con Grecia no ganamos para disgustos, en parte por tener una enfermedad más grave que los demás, en parte por cometer enormes errores en la gestión y todo por no reconocer lo elemental: la economía griega no va a ser capaz de pagar la deuda que tiene; hagamos una quita suficientemente grande para que pueda respirar y tiremos para adelante. “Es que eso afectará a la credibilidad del euro y se depreciará”, nos dirán. Pues eso es precisamente lo que queremos, que seamos más competitivos.
De Portugal tampoco tenemos buenas noticias: hay elecciones y el gobierno ha decidido relajar los presupuestos. Todo sea por mantener algunos cientos de votos y así poder mantenernos en el poder. Y si volvemos a ganar, ya les daremos la puñalada a estos ingenuos que pretenden cobrar una pensión digna.
Y, finalmente, con Irlanda, la verdadera joya de la austeridad, tampoco han ido excesivamente bien las cosas. Sí, mejoró su situación, pero a costa de un dumping fiscal que algún día nos va a provocar un disgusto considerable.
¿Y que pasa en los países centrales del euro? Pues que Alemania está camino de la recesión con un sector industrial con serios problemas y una creación de empleo suave. Las exportaciones están cayendo y no parece que puedan mejorar a corto plazo. Y todo porque existen variables más poderosas que los costes en este tema y que no las controlamos convenientemente (o sí, vaya usted a saber).
Al final todos los problemas que estamos detectando, básicamente el peligro de la tercera recesión en Europa, se mantienen por un simple problema: el euro es una moneda hiper-sobrevalorada. Y todo ello por la simple razón de estar bajo el yugo de los alemanes y su ortodoxia monetaria que han impedido repetidamente que el BCE pudiera hacer una política monetaria expansiva que depreciase la moneda y facilitase las exportaciones. A veces esto de la economía es muy simple: un poquito de masa monetaria, un exceso de oferta de dinero, un exceso de demanda de bonos y una bajada de los tipos de interés que provoca que nuestra moneda se deprecie. Al depreciarse la moneda, nuestros productos son más baratos y las importaciones más caras, compramos menos al exterior y vendemos más, nuestra balanza comercial mejora y trasladamos rentas del exterior al interior. ¿Es tan complicado?
Si cuando digo que nuestros políticos tendrían que aprender un poco de economía no pretendo explicarles todas las teorías. Me conformo con el multiplicador keynesiano y el modelo IS-LM. ¡Ya se por qué¡ He dicho keynesiano. En fin, que continuaré perplejo viendo caer el invento. Que nos pille en el lado bueno es lo que voy a pedir.


@juanignaciodeju


P.D. Los test de estrés a la banca europea tienen pinta de ser no malos, sino peores. Y quieren penalizar a la banca del sur, especialmente a la española. Al final, querrán que inyectemos más dinero en los bancos. Y si es así, el año que viene o al siguiente podríamos estar fuera del euro y con el desastre sobre nuestras vidas. Espero confundirme.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

GENIAL

Es sencillamente genial. Ahora va la OCDE, que ha alabado la austeridad introducida en la economía española como el método para solucionar todos nuestros problemas, y dice que la austeridad es mala. Vamos, algo así como ‘culo, pedo, caca y pis’ todo a la vez.

Eso sí, estos inútiles ya tienen salarios muy bajos, les hemos quitado todo aquello que les puede servir para vivir con un nivel de vida decente, les estamos quitando la formación para que no puedan argumentar nada coherente y, finalmente, les contratamos como mano de obra cualificada y muy barata, para los formados hasta ahora, y como mano de obra sin cualificar a los demás. Sencillamente el plan les ha salido genial.

¡Y todo porque se acaban de dar cuenta que la austeridad deprime el consumo! Ya digo, unas clases de economía no les vendrían nada mal a estos chicos que se dedican a formar opinión. Porque eso mismo llevamos diciendo un montón de economistas en este país: la austeridad no es el camino.

Lo que realmente está pasando es que si los países del sur, esos manirrotos que han vivido muy por encima de sus posibilidades, no consumen lo suficiente, los países del norte no venden sus productos y sus economías se resienten. Y entran en recesión. Pero cuando los países del sur consumen, los del norte viven mejor y mejoran. ¡Vaya por Dios! Luego la austeridad es mala y tenéis que consumir para que nosotros vivamos mejor.

Luego se quejarán cuando en las próximas elecciones en España casi puedan gobernar partidos radicales, como va a ocurrir en Francia con el Frente Nacional o en Grecia con Amanecer Dorado. Es normal que ante tanta incompetencia cualquier iluminado logre buenos resultados electorales. Ya lo hizo Hitler en el año 1933 y pasó lo que pasó.

Pues nada, ustedes a lo suyo. Que los demás estamos buscando cómo sobrevivir y con eso tenemos bastante. Por cierto, si alguna empresa alemana quiere venderme algo, que sepa que con mi salario actual no me da para nada, así que se abstenga. A lo mejor entonces le dicen a Rajoy que nos suba el sueldo.

Gracias Alemania, te lo debo todo.

Mientras tanto, continuo perplejo. ¿Pero alguien les puede enseñar algo de economía? Con un par de temas, de momento, vale. Como dijo aquel, 'esto en un par de tardes yo te lo explico'. Pues eso.



@juanignaciodejuan

lunes, 21 de julio de 2014

PESIMISTA (OPTIMISTA BIEN INFORMADO)

O últimamente no encuentro más que pesimistas en mi vida, o cada vez somos más los que opinamos que la cosa no va bien. Puede que seamos pesimistas, no lo dudo, pero es leer algo sobre la situación económica actual y o eres miembro del PP o piensas que no vamos nada bien.
Daré unos pocos datos:

-     Empiezan a circular informes por ahí que dicen que los activos tóxicos en la banca española se acercan a los 400.000 millones (incluso alguno lo supera). Si es así, no hay solución posible porque provisionar 400.000 millones de activos nos lleva al hundimiento general. Será una exageración, pero es un síntoma: nadie se fía de que la banca esté saneada. Mal asunto.
-        Por otro lado, la banca española acumula un total de 288.000 millones de euros en títulos de deuda pública española. Les hacemos ricos con nuestra misma pobreza.
-       Las rentas siguen cayendo. En concreto, en el segundo trimestre las procedentes de los salarios, un 0,4% con respecto al primer trimestre, y la de la propiedad un 22,7%. Si nuestro principal problema es de deuda privada, será complicado que salgamos de ningún sitio si no podemos pagar las deudas. Sumemos que las rentas de subsidios y pensiones también caen un 3.3%, con lo que la renta disponible cae un 2.7. Mal.
-       Consecuencia de ello, las familias españolas tuvieron que desahorrar, en concreto casi 3.000 millones de euros que tuvimos que sacar del calcetín para mantenernos. El año pasado, en este mismo periodo, nuestro ahorro se incrementó en 4.000 millones. Pero estamos muy bien.
-     Nuestras exportaciones están empeorando. Lo único que iba algo bien está empeorando, mientras que las importaciones están subiendo. Como consecuencia de ello, nuestra economía tiene necesidades de financiación crecientes. Toda la política de devaluación interna que hemos sufrido no está sirviendo para nada.
-       Por no hablar de la deuda pública, ese diablo que Montoro dice abominar pero que desde que está en el gobierno ha crecido a un ritmo de 9.000 millones al mes. Y ya está cercano al 100% del PIB.
-      Lo único que parece positivo es la evolución del empleo, pero hay que ser muy mala persona para decir esto. Los contratos son a tiempo parcial y por salarios de miseria, de forma que poco se puede decir que sea bueno. Si piensan que la gente por tener un trabajo de 500 euros al mes va a ser más positiva y a consumir más, pueden seguir sentados en sus sillones. Baja el paro, si; pero los contratos son muy precarios, los salarios muy bajos, y encima se está produciendo una salida masiva de capital humano de la economía que no podemos imaginar las consecuencias que va a tener.

No quiero seguir que estamos al borde de las vacaciones y no parece buena idea. Pero las cosas no van por un camino muy razonable. Y todo porque pensamos que los problemas de la economía española eran de déficit y deuda pública cuando realmente son de déficit y deuda privada. Es un problema de balance, pero privado. Mientras empresas y ciudadanos debamos más del 200% de nuestro PIB o incentivamos las rentas o no saldremos de la crisis. Y menos con el camino seguido por los tecnócratas europeos y por los gobiernos.
Esperemos que algún día alguien me lea (o a cualquier otro economista). Si son serios, tendrán en cuenta las opiniones. Aunque me temo que seguiré en estado de perplejidad el resto de mi vida.


@juanignaciodeju

jueves, 12 de junio de 2014

¿SABEMOS DE ECONOMÍA LOS ECONOMISTAS?

¿Pero sabemos realmente de economía los economistas?

Lo pregunto por las propuestas de reforma del mercado laboral que están haciendo. La última: que se establezca un contrato indefinido con indemnización cero durante un año para todos los trabajadores. Es decir, que puedas contratar a alguien un año y le puedas despedir sin coste para contratar a otro a continuación y así indefinidamente. O poder encadenar contratos temporales sin límite: un contrato de seis meses tras otro hasta que te jubiles.
¿Y la productividad? Alguien me dirá, no sin razón, que un trabajador temporal es también productivo. Pero la cuestión es que una empresa es un ente complejo, con procedimientos complejos, con relaciones interpersonales complejas, con maquinaria compleja, con un know how particular. Y los trabajadores de esa empresa necesitan un tiempo para integrarse, para aprender los mecanismos y para poder ponerlos en marcha de forma total.
Como profesor enseño a mis alumnos que la educación es una poderosa arma para el incremento de la productividad: con la alfabetización de los trabajadores, las empresas pueden usar maquinaria cada vez más compleja con lo que la productividad aumenta. Es decir, la productividad es una magnitud que se ve aumentada con la combinación de dos cosas: estabilidad y formación.
La formación es vital. Cada empresa tiene sus propios procesos que procura no desvelar a la competencia, dado que son los que le confieren alguna distinción en el mercado y, en consecuencia, algún poder monopolístico. Cuantas veces nos abordan los comerciales y nos dicen que esa forma de trabajar es única de su empresa. Esa diferencia es la que permite que existan diferentes precios de los bienes. Si el proceso es el mismo, o no resulta importante para el resultado final, el precio tiende a  igualarse. Por ejemplo: un desayuno en una cafetería no requiere de una especialidad muy elevada, por lo que en dos cafeterías próximas el precio deberá ser muy similar. Sin embargo, la elaboración de un menú requiere de un conocimiento más elaborado. Ahí si pueden existir diferencias en el precio. Y, por lo tanto, aquel que cocine mejor podrá cobrar un precio más alto por sus platos. Al final, esa diferencia es la que permite una cierta situación de monopolio y, en consecuencia, de precios distintos.
Y esa especialización requiere de tiempo para poder adquirirse. Tiempo que emplean normalmente los trabajadores de una empresa al principio de entrar a trabajar para formarse y obtener una cualificación que les permita ser diestros en los procedimientos de la empresa y, en consecuencia, más productivos.
Cuanto más tiempo está un trabajador en una empresa, mayor es el conocimiento que tiene de ella y, en consecuencia, mayor es su aportación al proceso productivo. También lo contamos en clase: las empresas tienden a acaparar talento. La razón es sencilla: la formación es cara, por lo que es preferible no perder talento en las épocas de crisis ya que la recuperación del mismo después resulta costosa. En esta crisis las empresas han perdido una ingente cantidad de capital humano que ahora deben volver a recuperar. Y eso es largo y caro. Sobre todo lo segundo. Porque mientras recuperas el capital humano perdido, tus competidores te irán ganando mercado y tendrás muy difícil volver a recuperarlo.
Y cuanto mayor sea el tiempo transcurrido en una empresa por un  trabajador mayor será su conocimiento de la misma y, en consecuencia, mayor será la productividad que aporte.
Y ahí radica el segundo gran elemento a tener en cuenta: la estabilidad. Si no hay estabilidad en las plantillas de las empresas difícilmente podrán tener productividades elevadas. Los trabajadores que están poco tiempo en las empresas tienden a tener productividades menores.
Juntando ambos conceptos (estabilidad y formación) es como se producen ganancias de productividad y, en consecuencia, incrementos de beneficios. Pero con la propuesta de los economistas de la CEOE no se obtendría ninguna de las dos. No existiría estabilidad, dado que al año el 95% de los contratos desaparecerían, por lo que ese periodo de formación tan necesario en las empresas no tendría cabida; y la formación adquirida no podría ser muy específica, porque corro el riesgo de que se la lleven a la competencia y, por lo tanto, de que obtengan ventajas competitivas adicionales. En definitiva, la productividad de esos trabajadores no sería elevada y, consecuentemente, los beneficios serían menores y sólo podríamos competir vía precio.
Definitivamente creo que los economistas no tenemos ni idea de economía. Voy a tener que darme unas cuantas clases el año que viene. O seguir estando perplejo, que parece más cómodo.




@juanignaciodeju