jueves, 14 de mayo de 2015

¿OTRA REFORMA LABORAL?

Ahora nos encontramos con que, según la Comisión Europea, hace falta otra reforma laboral que perpetúe y profundice la bajada de salarios como método para estimular la competencia; que posibilite los despidos (aún más) y que facilite la incorporación de los jóvenes al mercado de trabajo, obviamente precarizando sus condiciones. Y todo eso con un ‘vigoroso’ crecimiento del PIB del 2,9%. ¡Anda que si no llega a crecer nos propondrían la eliminación selectiva de los trabajadores tipo los diezmas de los romanos (si, eso de eliminar a uno de cada diez cuando se imponían castigos colectivos)!.
¿Realmente necesitamos profundizar en ese camino? Creo que no. Que hay que profundizar en la reforma de la productividad, si, pero de la real, no de la aparente. Que tenemos que competir en I+D+i (de lo que no dice nada la Comisión), en formación de los trabajadores, en conocimientos de las empresas, etc, Leí ayer que el accidente del A400M de Sevilla se produjo como consecuencia de la precarización de los puestos de trabajo y la falta de ingenieros cualificados. No es de extrañar. ¿Y eso es lo que nos quieren imponer otra vez?
Hace falta otra reforma laboral, estoy plenamente de acuerdo. Pero una reforma que acierte con el modelo definitivo de relaciones laborales que queremos. Definitivo quizá sea excesivo, pero sí de largo plazo. Voy a proporcionar algunas ideas que, a lo mejor, pueden ser de utilidad. O no.

TIPO DE CONTRATO

Es evidente que hay que simplificar las relaciones laborales entre las empresas y los trabajadores. No es posible tener un tipo de contrato para cada situación que nos imaginemos. Además, es evidentemente injusto. El problema es que ahora mismo existen esos contratos y las empresas están acostumbradas a usarlos de forma indiscriminada. Por lo tanto, hay que hacer una transformación de forma que sea de aplicación lo más rápidamente posible.
¿Cuántos tipos de contratos deben existir? No me atrevo a dar una cifra, eso es cosa de técnicos en derecho laboral, pero, desde un punto de vista operativo, al menos los siguientes: uno indefinido, uno fijo discontinuo y uno formativo.
El contrato formativo es imprescindible para la incorporación de los jóvenes al sistema productivo. Entiendo que hay que poner limitaciones en la edad (no podemos estar toda la vida en precario), la cuantía salarial (que no podrá ser inferior a ciertos parámetros) y en la duración (que tendrá que ser limitada en el tiempo). Igualmente, habrá que considerar la capacidad económica de los trabajadores en el futuro y las necesidades de formación de la empresa. Por ello, este contrato estaría exento del pago de cotizaciones sociales, de las que hablaré en un apartado específico, salvo las relativas a formación, que serán un 50% mayores que el resto. Es obvio que lo que se busca es formar a los trabajadores, por lo que el gasto de la empresa debe ir en ese camino.
El contrato fijo discontinuo es imprescindible en una economía tan volcada al turismo como la española. Lo único es que habría que establecer las condiciones de acceso a las prestaciones sociales de los trabajadores.
Finalmente el contrato indefinido. Podemos asumir el concepto de contrato único como solución a nuestros problemas, con indemnización creciente o constante, eso es lo de menos. Lo que hay que hacer es definir muy bien los límites, las situaciones, los importes, los plazos y demás.

COTIZACIONES SOCIALES
Hay que tener en cuenta que los pagos a la seguridad social son la base de las pensiones y que el sistema se mantiene en un precario equilibrio a medio plazo que es un descomunal desequilibrio a largo plazo. Con lo cual, modificar cualquier apartado de este epígrafe es problemático. Aunque si se pueden aportar nuevas ideas que ayuden a su sostenibilidad,
En primer lugar, en algún momento habrá que decidir que hay que incrementar la financiación del sistema, y ese incremento sólo podrá producirse vía impuestos. Es decir, habrá que determinar qué hacemos con los compromisos adquiridos y cómo los satisfacemos. Y, por lo tanto, habrá que determinar cuáles son las fuentes de financiación de la Seguridad Social, los porcentajes y los compromisos.
Por lo tanto, la propuesta que deberemos discutir en el futuro es qué cantidad de las pensiones, los cursos de formación y el desempleo se satisfacen con cotizaciones sociales y cuáles con los impuestos que pagamos entre todos.
Porque el sistema actual no puede mantenerse sin modificaciones de calado. Por un lado, con un ratio de 2 a 1 (dos cotizantes por pensionista), de cara al futuro más o menos cercano, necesitaremos unos 24 millones de cotizantes, que junto con los 12 millones de pensionistas implicarán una población total cercana a los 50 millones de personas. Parece que con nacionales sólo no va a ser posible. Luego habrá que atraer inmigración.
Por otro lado, los salarios deberían ser más elevados, dado que la mayoría de nuevos pensionistas accederán a pensiones más elevadas y, consecuentemente, el gasto en pensiones subirá. Luego parece que profundizar en la competencia vía salarios no es una de las mejores armas de cara a un futuro más o menos cercano. O eso, o condenamos a los jubilados a vivir en la indigencia subvencionada el resto de su vida.
Y, finalmente, la formación, clave en el futuro del país. Entiendo que la formación va a redundar en mejores capacidades de los trabajadores y mejoras en la productividad. Por lo que habría que diseñar un sistema que facilitase la formación de las futuras generaciones en base a las cotizaciones sociales. Es decir, habría que modificar la asignación de los importes de forma que una parte de las cotizaciones a la seguridad social  se dedicara a la financiación de la educación, haciendo de ésta el verdadero motor de la economía en el futuro.
Y dentro de la formación, habrá que establecer un buen sistema de formación continuada, con la difícil misión de cuadrar las necesidades de las empresas, los deseos de los trabajadores y las capacidades de los formadores.

MODELO DE DESARROLLO LABORAL

Hace unos años se puso de moda un concepto que hay que desarrollar con perspectiva local para cada país, pero que resulta cuanto menos atractivo. No sé si será por el nombre o qué, pero todo el mundo se fijó en él como solución a todos nuestros problemas. Me estoy refiriendo a la ‘flexiseguridad’ en el trabajo, es decir, en la relación entre la flexibilidad necesaria para el empresario y la seguridad imprescindible para el desarrollo personal de los trabajadores. Y ahí nos quedamos. Nada nuevo.
Lo difícil es concretar ese concepto. De todos los desarrollos, el más acertado, desde mi humilde punto de vista, es el modelo austriaco. Consiste en que, con el dinero de una futura indemnización, se va generando una bolsa que el trabajador puede utilizar a su conveniencia. Si es despedido, como indemnización y seguro de desempleo; si no le despiden, como plan de pensiones; y como es particular suya, le sigue a cualquier empresa que vaya.
Lo primero es decir que es un poco excesiva desde mi punto de vista esa regulación, ya que determina que al final un concepto sirve para todo en la vida. Creo que debería estar más limitado el uso que se pueda dar a ese importe.
En segundo lugar, queda el cómo lo implantamos. Las empresas no piensan en despedir a sus trabajadores, al menos contablemente hablando, por lo que las indemnizaciones se cargan a gastos cuando se producen. Algún auditor pensará que esto es una aberración, y no le faltará razón, pero es así como se actúa. Por lo tanto, no parece muy razonable andar incluyendo ese coste en este momento.
Definiendo qué se incluye en ese concepto podríamos establecer un buen sistema de protección del desempleo, de indemnización por despido y, fundamental, de formación de los trabajadores. Obviamente ese fondo debería tener un incremento debido a la solidaridad que nos debemos todos, con lo que el fondo en cuestión tendría una parte individual y una colectiva.
Definir porcentajes, posibilidades, etc corresponde a nuestros políticos y respresentantes sindicales y empresariales. Y todo dentro de un concepto global que implica una reforma en profundidad de las relaciones laborales.

En fin, que esta es una pequeña aproximación a un problema que debemos abordar cuanto antes y que no puede mirarse sólo como un parche, sino como una reforma en profundidad de nuestro sistema económico futuro, incluyendo la I+D+i, el sistema de pensiones, la industria, los servicios,… Lo normal es que no se haga nada, dado que los resultados de todo esto se verán a muy largo plazo. Y eso me mantiene en la perplejidad más absoluta.


@juanignaciodeju



martes, 21 de abril de 2015

GREXIT

Cuando Argetina se dio cuenta que debía una cantidad de dinero inasumible y no podía pagar, decretó la inmovilización de las cuentas corrientes, la imposibilidad de sacar una cantidad de dinero de los bancos y la obligatoriedad de realizar todos los movimientos económicos por banco. Amén de la ilegalidad de sacar dinero del país por cualquier medio. A eso es a lo que le hemos llamado toda la vida ‘corralito financiero’.
El resultado ya lo conocemos todos y ha sido ampliamente estudiado por los economistas. Para la población fue un grave perjuicio del que tardaron en recuperarse varios años.
Ahora va Grecia y ha hecho lo mismo, más o menos. El Gobierno central ha decretado que todos los fondos de los entes públicos municipales sean transferidos al estado para afrontar los pagos que tiene pendientes y que ascienden a 3.100 millones de euros en un mes.
En el caso argentino, la propia población asumió su condición de ciudadanía madura y económicamente responsable y sustituyó el peso por los pagarés de las provincias como moneda en circulación, de forma que el sistema económico continuó funcionando, más o menos, y el país terminó por recuperarse, aunque tardó varios años. Eso sí, mediante una devaluación del Peso que tenía una artificial paridad con el dólar, fruto de la política antiinflacionista que se había desarrollado. Y, como uno cada vez va teniendo más años, recuerdo como los ministros de economía argentinos nos daban lecciones a los españoles cuando más dura estaba siendo para nosotros la crisis de los años 80.Luego ya no dijeron nada más.
En Grecia es el propio BCE el que se plantea que el gobierno utilice una especie de pagaré para satisfacer los salarios y las pensiones, de forma que se evite el default clásico por impago al exterior. Pero eso no es más que generar una moneda nueva que fluctuará como otra cualquiera y tendrá su paridad con el euro. Parece que se producirá una fuerte depreciación de ese pagaré. Y entonces estaríamos ante un claro corralito y, en consecuencia, en una situación similar a la Argentina del año 2001.
Pero las consecuencias adicionales serían que ese pagaré generaría una fuerte inflación, dado que estaría fuertemente depreciado con respecto al euro, y los precios se dispararían. Esa fuerte inflación llevaría aparejada el hundimiento de una de sus principales industrias, el turismo, que huiría de Grecia hasta que la situación se estabilizase; un empobrecimiento rápido de la población y un incremento sustancial (aun más si cabe) del desempleo.  Baste decir que en Argentina, con el corralito, la convertibilidad fijada por el gobierno del tipo de cambio del peso al dólar fue, en el año 2002, de 1,4, es decir, que la moneda se depreció en un solo año un 40%.
Supongamos que todo esto sucede: que se crea una nueva ‘moneda’ que ésta se deprecia un 40% en un año, que hay inflación alta (baste decir que las sentencias judiciales en Argentina avalaron las medidas adoptadas por el gobierno pero establecieron, en el año 2006, la revalorización por depreciación, inflación más intereses de los ahorros todavía inmovilizados debía ser de 3.08 dólares por peso, es decir, de un 208%) y todas esas calamidades que los economistas decimos. Entonces, o se produce una ruptura del euro, con la salida de Grecia de forma inmediata, o se produce una descomposición de la moneda, dado que la nueva moneda griega debería ser incluida en la valoración del euro. Como Alemania no estará muy dispuesta a modificar su estatus, la solución única es la salida de Grecia del euro. Y entonces, adiós al proyecto global, todas los demás países buscarán su salida o recolocación y el euro se habrá acabado.
Vayamos preparando un escenario catastrófico con respecto a Grecia en nuestros pensamientos y posicionando nuestras economías para el desenlace de este culebrón que se avecina, aunque espero profundamente confundirme en mis previsiones y que no ocurra nada de lo que acabo de escribir. Sólo son las elucubraciones del un economista perplejo. Espero.



@juanignaciodeju

miércoles, 8 de abril de 2015

LAS PROPUESTAS ECONOMICAS DE CIUDADANOS: VIVIR EN EL PAIS DE LAS MARAVILLAS

Ya tenemos aquí las propuestas económicas de Ciudadanos elaboradas por Luis Garicano, Catedrático de la London School of Economics. Y, fiel al compromiso que me marqué, las voy a pasar a analizar tal y como hice con las de Podemos. En este caso, no hay carta a los Reyes Magos, aunque podría. Pero es que estamos en el mes de Abril y para cuando sea 6 de enero ya no lo van a tener en cuenta.
Vuelvo a decir lo mismo que el post de Podemos: someter todo programa electoral a un escrutinio tiene el inconveniente de que es siempre parcial y sesgado. Pero bueno.
Podemos resumir las propuestas, al menos la publicadas por distintos medios de comunicación, en dos grandes bloques que he llamado Mercado Laboral y Estructura. Las propuestas presentadas ayer se centran casi exclusivamente en las empresas, por lo que o faltan todo lo relativo a la demanda, o los periódicos que he leído no entran en ello. Reconozco que debería acudir directamente a las fuentes y que ellos me dieran los documentos concretos. Pero no me veo en ello.
Antes de entrar en detalle, como economista que soy, empiezo a estar preocupado por la aparición de tanto colega en la elaboración de programas electorales y atrayendo votos. A partir de ahora para ganar las elecciones todos los partidos deberán poner un economista independiente en sus filas. Garicano, Navarro, Lacalle, Díaz, … Creo que la economía es muy importante en nuestras vidas, creo que esta crisis nos ha hecho verlo claramente, pero también pienso que hay que hablar de otras muchas cosas que no son economía y que, por lo tanto, no sólo hay que contactar con economistas. Además, los economistas somos gente rara que normalmente no nos pondremos de acuerdo en las propuestas. Ya sabéis, ante un problema, dos economistas tendrán visiones diferentes y darán al menos tres propuestas de solución.
Venga, vayamos al país de las maravillas que nos planeta Ciudadanos:

1.- Mercado Laboral

Lo primero que llama la atención es que se apuesta por el contrato único. Es una vieja aspiración que se ha mantenido desde que se empezó a hablar de las posibles reformas del mercado de trabajo.
El contrato único presenta múltiples ventajas, como que simplifica la maraña de contratos que tenemos y se presenta como garante de que todos nos enfrentaremos a las mismas condiciones independientemente de nuestra capacidad de negociación. Pero presenta también muchas ineficiencias que habría que solucionar. Por ejemplo, la existencia de los trabajadores fijos discontinuos, es decir, trabajos que se producen con estabilidad pero con discontinuidad en el tiempo, de forma que se trabaja nueve meses y se descansa tres, por mor del carácter cíclico de la actividad. No le veo encaje en el contrato único, al menos con unos costes razonables.
Además, el contrato único tal y como se plantea no elimina el riesgo de los contratos indefinidos sin tiempo de realización que se están firmando en otros países: un contrato indefinido pero donde el horario es tan flexible que no se concreta de tal modo que hoy puedo trabajar de seis a siete de la mañana; al día siguiente, de ocho a doce de la noche y al tercer día no trabajar ni una hora. Con una normativa laboral más rígida como la española, ese tipo de contratos no está contemplado o tiene que hacerse fraude de ley para incluirlos.
Pero básicamente se centra en la formación como eje de todo lo relacionado con el mercado laboral. Y maneja dos propuestas básicas en este tema, supongo que al hilo de los problemas de los cursos de formación que han aparecido en los últimos tiempos.
La primera es considerar que los fondos de formación de los trabajadores les pertenecen a ellos. Siempre lo he defendido. Otra cosa es cómo lo implementamos. La propuesta que se intuye es la vieja idea de los cheques de formación. Es decir, que a los trabajadores se nos asigne el importe en un talón que nosotros gastemos en lo que nos parezca oportuno, siempre desde el punto de vista de la formación. Y aquí podemos estar en desacuerdo.
Lo primero es que con las cantidades que se aportan para formación por cada trabajador es poco en su salario, con lo que ese importe sería insuficiente como para acceder a un determinado curso. En segundo lugar, para cuando tuviésemos una cantidad suficiente estaríamos ya formados en lo que sería razonable en nuestro puesto de trabajo, por lo que sería de todo punto ineficaz. Y en tercer lugar, porque las necesidades de formación pueden ser muy diferentes entre sectores, categorías y empresas. Por lo tanto, no es tan lineal plantear eso como una posible solución a nuestros problemas de formación.
Para poner un poco de luz a todo esto, si consideramos una aportación del estado a la formación de 3.000 millones de euros considerando una población activa de 20 millones de trabajadores apenas tocaríamos a un cheque individual de 150 euros por trabajador. Y con ese dinero, la capacidad de formación queda muy limitada.
Además, si eso se implantara, deberíamos regular muy bien qué se puede hacer y quién lo puede hacer. Es decir, hasta qué punto se dispone libremente de ese dinero y hasta qué punto se debe condicionar a los deseos de los empresarios. Reconozcamos que el sistema actual de los cursos de formación es erróneo pero hay que pensar más en cómo reformarlo de forma adecuada.
La segunda propuesta tiene que ver con los parados, de forma que le posibilita un sistema parecido con la formación y la prestación por desempleo, que convierte en decreciente.
Aquí aparece un poco la figura de lo que en su momento se llamaron los ‘reaganomics’, las propuestas económicas de Ronald Reagan en EE.UU. a principios de los años 80 del siglo pasado. Porque hay que ser claros: el 99% de los parados que están cobrando el subsidio no lo hacen voluntariamente, por lo que establecer mecanismos desincentivadores del cobro del subsidio, por mucho que quede muy bien, parece del todo ineficaz para gestionar la búsqueda de empleo.

2.- Estructura

Con respecto a este segundo nivel, el programa es mucho más extenso, por lo menos en lo que yo he clasificado las propuestas.
Se intenta que se creen empresas. Da igual el motivo o la realidad: hay que crear empresas a cualquier precio. Para ello, se establecen dos medidas que en algún medio de comunicación aparecían con grandes titulares: los visados express para atraer el talento extranjero y la nueva regulación de los autónomos. Con respecto al primero, habrá que hacerle ver al señor Garicano que necesitamos que vuelvan los nacionales que se han ido al extranjero, que bastante talento hemos perdido por ahí (vía la ‘movilidad exterior’ de nuestra entrañable ¿ministra? Báñez). Recuperando ese talento, ya estaríamos mucho mejor.
Con respecto a la nueva regulación de los autónomos, simplemente me parece un canto al sol. Porque establecer como límite para realizar cotizaciones a la Seguridad Social de los autónomos el SMI implicaría que casi ningún autónomo pagaría por ello. Pero es que, establecer lo mismo en las empresas implicaría un descenso en picado de los salarios de los trabajadores y, consecuentemente, un incremento de la economía sumergida, que no afloraría con la otra medida estrella de este apartado, la desgravación de hasta 300 euros de servicios que un particular podría hacer en el IRPF. O ¿es que el señor Garitano se ha olvidado del país donde está haciendo las propuestas? La cultura europea y la española en este sentido es muy diferente: a los protestantes les resulta inaudito que exista el fraude fiscal, pero a los mediterráneos no.
Lo que si me parece muy acertado es su apuesta por el I+D+i, aunque discrepo en el camino. No se puede criminalizar al AVE de todos nuestros problemas. La vertebración de un país se realiza por sus infraestructuras de transporte que hacen impensable la segregación porque juntan y unen las diferentes culturas. Es verdad que el AVE está resultado  ruinoso en la explotación, pero también es verdad que eso puede adolecer de otros defectos diferentes. ¿Alguien ha planteado que el problema está en el coste de operación y, en consecuencia, del coste unitario del billete? Creo que un país como España necesita estar conectado por tren a un tiempo mínimo,  y menos conectado por avión en distancias poco rentables.
Criminalizando el AVE al final propone incrementar los fondos de investigación con varias medidas, tales como la creación de fondos con la participación (minoritaria) del estado en la financiación de empresas, la creación de una red de institutos de investigación pegada a las empresas y la financiación de esa red en función de parámetros poco realistas. Porque, ¿cómo se llega a tener acuerdos con las empresas para la explotación de los resultados de la investigación? Simplemente porque alguien hizo un estudio diferente en su momento y obtuvo resultados en la escala básica. Por lo tanto, condicionar la financiación de la investigación a los acuerdos con las empresas es condenar a la investigación básica al ostracismo. Y necesitamos esa investigación básica.
El problema de la I+D+i española es que no se ha fomentada la ‘D’ ni la ‘i’. Pero eso no puede hacerse desatendiendo la ‘I’.
En definitiva, un programa económico muy voluntarista que parece que va a provocar que las empresas de este país inviertan en I+D+i, que el estado se ahorre miles de millones al año en la gestión del AVE, que los parados se van a formar para encontrar un empleo con 150 euros y que los trabajadores van a ser más productivos por el mero hecho de tener un cheque de formación. Vamos, que es mejor celebrar todos los días el día de no cumpleaños. Al menos para este humilde economista perplejo.


@juaniganciodeju


PD: ¿Pero es que nadie va a ser capaz de sacarme de mi estado?

jueves, 1 de enero de 2015

GRECIA - LA TROIKA ¿1-0?


Ya estamos en el año 2015. Según el gobierno, año de crecimiento muy vigoroso y fuerza inusitada. Y probablemente será verdad, aunque los ciudadanos sigamos sin enterarnos. Tendremos que ponernos a estudiar esto de la desigualdad que hace que los ciudadanos de un país no nos enteremos de la subida de la renta de una economía.
Sin embargo en los últimos meses ha aparecido una nube negra importante: Grecia. El fracaso en la elección del presidente de la república ha obligado al adelanto electoral para el día 25 y se abren opciones complicadas de cara al futuro. Las encuestas dicen que Siryza va a ganar. Es decir, los griegos van a poder elegir a un partido político que se declara abiertamente contrario a la política de austeridad y que aboga por una política claramente socialdemócrata.
Lo primero que hay que decir es una obviedad: los griegos tienen todo el derecho del mundo a elegir el partido político que les gobierne con total independencia. Y seguro que lo intentarán. Pero eso sería romper con el mantra de la austeridad impuesta por Alemania, más exactamente por los conservadores protestantes alemanes. Y no creo que se dejen ganar el terreno. Sobre todo porque Grecia es un país relativamente pequeño dentro de la economía europea, pero si hay otros que importan más, como es el caso de España.
Imaginemos que Siryza gana las elecciones el día 25 de enero y pone en entredicho toda la política de austeridad. Se va a encontrar con un grave problema: tiene que hacer frente a una inmensa deuda pública que le condiciona su actuación. De ahí que cualquiera que quiera hacer políticas socialdemócratas en la actual situación de deuda en los países del sur de Europa parta de la hipótesis de reestructuración de la deuda. Pero Grecia ya ha reestructurado la suya sin que haya pasado nada. Es decir, es posible que un país relativamente pequeño deje de pagar una parte de la deuda sin que eso signifique un problema grave para el resto.
En consecuencia, lo primero que debería hacer Siryza para poder aplicar su programa de estímulos fiscales es declarar que no va a pagar parte de la deuda. Normalmente lo harán declarando que aquella que se ha utilizado para sanear los bancos es socialmente reprobable y decidan no pagarla. Conceptualmente es intachable: los ciudadanos no debemos pagar los desmanes de los bancos realizados por gestores poco formados y muy ambiciosos. Pero hay una cosa evidente: no podemos dejar que desaparezcan bancos, ya que éstos crean dinero y si cae un banco desaparece dinero del sistema. Y eso es mucho peor. Lo que si podemos hacer es intervenirlos, nacionalizarlos, meter en la cárcel a sus gestores si han cometido algún delito, obligarles a devolver las retribuciones excesivas cobradas,… Pero dejar caer a los bancos así, sin más, no parece la mejor solución.
Por lo tanto, la deuda pública gastada en la intervención de los bancos es necesaria. Y socialmente no repudiable. Otra cosa es que se ha dedicado dinero a rescatar banca y no a personas. Y ese sí que es un punto importante que deberíamos poner en marcha de forma inmediata. Porque sigo pensando que el problema que tenemos las economías del sur de Europa es la deuda privada, que los ciudadanos nos hemos dedicado al crecimiento personal vía deuda y eso nos está lastrando en la actualidad.
Pero para poner en marcha la política socialdemócrata deben dejar de pagar una parte. Porque no hay muchos más impuestos que subir para obtener recaudación y quieren gastar mucho dinero en políticas sociales y, obviamente, eso sólo pueden hacerlo con deuda. Pero como ya es muy alta, hay que reducirla para poder pedir más. Y eso es una contradicción en sí misma. No pago deuda, pero pido dinero para seguir gastando. Desde luego si yo no pago la deuda que tengo en un banco, porque la declaro socialmente reprobable, cuando necesite dinero entiendo que el banco no me lo va a dejar. Luego tendré que buscar otras soluciones.
La primera y más rápida es la emisión de dinero fresco por parte del BCE. Eso está garantizado, pero a Grecia le corresponderá muy poco. Algo así como un 2%, que es su peso en la economía europea. Y con eso no les llegará. Porque los programas socialdemócratas que plantean son más caros. En consecuencia, deberán hacer algo distinto. Y es ahí donde aparece la gran decisión que tiene que adoptar Alexis Tsipras: o mantener el status quo actual, es decir, someterse al dictamen de los mercados y, en consecuencia, no reestructurar su deuda, o dejar de pagar parte de la deuda y salir del euro, con las consecuencias nefastas que eso provocará en la economía griega. Es una decisión difícil: o el largo plazo, manteniéndose en el euro, o el corto plazo con la salida del euro.
Ya he manifestado muchas veces que no es conveniente salir del euro, que las consecuencias serían mucho peores a medio plazo. Pero en la actual situación de deuda es imposible hacer otra política.
Si salen del euro, a la moneda como tal no le pasará mucho: son apenas 200.000 millones de euros sobre un total de 10 billones. Habrá una depreciación más o menos intensa, pero lo podemos asumir. Ningún economista no griego pondrá objeciones a ello. E incluso puede que hasta nos venga bien.
El problema es de los griegos. La nueva situación obligará a hacer cosas nuevas. Una puede ser que la moneda nazca con un patrón: es decir, que la moneda no sea fiduciaria. Y eso es un corsé muy fuerte para las economías que impediría el incremento del gasto público planeado, luego no parece razonable.
La otra sería hacer nacer una moneda, pero establecer un sistema de tipos de cambio fijos. Con grandes ventajas para establecer la política de exportaciones, tendrían un serio problema a la hora de satisfacer sus deudas. Porque la paridad establecida es un baremo que se tiene que mantener a toda costa y para ello se necesitan reservas. No tendría sentido que se establezca un tipo de cambio y no se sea capaz de mantenerlo. Y eso afectaría a la capacidad de pago de la deuda.
La última, sería establecer una moneda con tipos de cambio flexibles. Es decir, estar en la misma situación que ahora. Tampoco parece una opción.
Como se decía antes, cuando uno entra en un banco donde tiene mil millones, le pondrán un café. Si debe mil millones, le invitarán a comer. Los griegos deben aprovechar esa ventaja, pero si al banco le dejas de pagar, se te complican mucho las cosas y probablemente te cobren todas las comidas juntas. Aunque seas un economista perplejo como yo.
¡FELIZ AÑO!
@juanignaciodeju
 

miércoles, 29 de octubre de 2014

CARTA A LOS REYES MAGOS DE PODEMOS

He estado leyendo las propuestas económicas de Podemos para analizar dónde nos situaríamos en caso de una victoria electoral de la formación. Al margen de que este ejercicio hecho con todas las demás fuerzas implicaría situaciones muy parecidas a ésta, hacerlo con una formación que parte de la elaboración asamblearia de las propuestas puede significar una aproximación a las medidas que la sociedad puede demandar. Quede claro que no es un ataque a esa formación política, es simplemente un ejercicio de lo hipotético y lo real. Por ello le he dado forma de carta a los Reyes Magos y de respuesta de estos. Entre el deseo y lo que los padres deberíamos escribir debajo de cada petición de los hijos.

"Queridos Reyes Magos y Papa Nöel.

Como va a haber elecciones y estamos todos muy cabreados con el gobierno y todo lo que nos imponen desde Europa, hemos decido montar un partido político. Y como estamos cerca de las entrañables fiestas navideñas, hemos decidido pediros a vosotros las medidas económicas que queremos implantar.

Lo primero, que hemos sido buenos. Somos jóvenes que vemos las cosas de otra manera y eso no puede ser un pecado. Simplemente creemos que podemos transformar el mundo y por eso nos lanzamos a esto de la gestión pública que tiene buena pinta. Y para demostrar que no somos la ‘casta’ pues hemos montado una forma participativa en Internet de manera que voten todos a través del ratón del ordenador y se decida el programa de forma participativa.

Y ahora las cosas que se nos han ocurrido en materia económica. Sabemos que es difícil que nos lo deis todo, pero al menos la mayoría estaría muy bien. Sobre todo porque lo pide la gente y eso es sagrado. Y de esas cosas (de lo sagrado, se entiende) vosotros tenéis experiencia.

Bueno, al lío:

1.- Queremos que la gente gane un mínimo que le permita vivir. Eso es muy importante y lo vamos a establecer de la siguiente manera: cada persona recibirá un mínimo, por ejemplo, 600 euros al mes, de forma que si no gana más de 400 en un trabajo a tiempo parcial (trabajo que no podemos llamar asÍ) le pagamos la diferencia. Pero así con todos los españoles. En total, 47 millones. Calculamos que esto nos costaría como unos 22.000 millones de euros.

(Hijos nuestros, mirar que hemos repetido el cálculo con calculadora y finalmente por hoja de cálculo, que parece más segura, pero nos dan cosas diferentes. Si los cálculos están bien, e interpretamos bien las cosas, eso nos llevaría a 62.400 millones. No es que estemos en contra, es que nos parece una barbaridad.
Al margen, habría que hablar de incentivos y esas cosas. Puede que seamos perversos, pero entendemos que las retribuciones de la gente no deben basarse exclusivamente en subsidios, ya que al final esto desincentiva el esfuerzo.
Además, ¿no está ya repetida esta medida con la deducción en el IRPF? Habrá que modernizar y actualizar este concepto. Y parece más justo.
En fin, que algunos economistas nos desaconsejan esto porque parece poco operativo. Además, puede generarse algo que llaman ‘hiperinflación’ que suena muy mal. Y nosotros no estamos por aquello que suena mal. Nos han dicho que consultéis con algún economista distinto de los que lo habéis hecho, que la sabiduría está en el contraste)

2.- Lo segundo que quiere la gente, que nosotros querer no queremos nada, es que se puedan jubilar a los 60 años. De esta manera, se generaría trabajo y  rejuveneceríamos la clase trabajadora con nuevos brios y productividades mayores. Hemos calculado que el coste de esto serían sólo 15.000 millones.

(No hemos hecho el cálculo. Lo damos por bueno. Pero le vemos un problema: vais a sustituir personas con salarios elevados por trabajadores nuevos con salarios más bajos. En consecuencia, lo que dejamos de ingresar por un lado no lo recuperamos por el otro.
Además, puede ocurrir que se amorticen puestos de trabajo y, en consecuencia, no haya ni uno ni otro. Y la productividad de los nuevos trabajadores será menor al principio que la de los antiguos, con lo que los precios subirán y/o las ventas se reducirán. En definitiva, que tampoco parece recomendable lo que pedís.
Existe otro problema adicional: la pirámide de población está invertida –que nosotros no sabemos de eso, pero suena mal también- y eso indica, según algunos economistas con los que hemos hablado, que no se podrán pagar las pensiones en un plazo medio. Y eso nos preocupa. ¿O es que pretendéis transformar el sistema de uno de reparto a otro de capitalización? Si es así, obviamente uno se jubila cuando le parece bien, no tiene más que comprobar el importe de su pensión y decidir si lo hace o no. Si estamos en el de reparto, lo sentimos pero nos lo vuelven a desaconsejar)

3.- La gente tiene que tener derecho a una vida privada y a un ocio suficiente. Por ello, proponemos que la jornada laboral sea de 35 horas. Así se incrementará el número de puestos de trabajo, bajará el paro y la gente estará más contenta.

(Aquí podríamos hasta estudiarlo, pero allí donde se aplicó, como es el caso de Francia, ni bajó el paro ni se crearon nuevos puestos de trabajo ni subió la economía. En fin, que otra vez nos dicen que tampoco parece razonable a corto plazo. Otra cosa es a medio y largo plazo. Dada la pirámide de población puede ser una medida razonable para cubrir los puestos de trabajo necesarios. Pero para eso también está la inmigración que habrá. Esta medida prometemos estudiarla, pero a largo plazo)

4.- Para financiar todo esto, vamos a luchar contra el fraude fiscal y obtener 40.000 millones que no se pagan.

(Loable. Pero nos parece poco. Si consideramos que hay una economía sumergida del 25%, debe existir como poco un fraude de 80.000 millones y sólo abordamos la mitad. Además, dado vuestro ideario, esa mitad debería ser la de los ricos, pero esos no les podéis localizar tan fácilmente. Así que, esa cantidad saldría básicamente del pequeño fraude: trabajos en negro, facturas sin IVA y esas cosas. De todas formas, adelante)

5.- Pretendemos tomar posiciones de control en las empresas de los suministros y sectores clave de la economía, de forma que, por ejemplo, la luz se pague en función del nivel de renta. Con esto pretendemos evitar la pobreza energética.

(Algo con lo que estamos básicamente de acuerdo. Pero ahora ya no tiene ningún sentido. Eso se tiene que plantear en su momento, antes de la privatización total. Hacerlo ahora  equivaldría a la salida del accionariado de la mayoría de los accionistas, ya que ellos están en determinadas circunstancias y la situación ahora cambiaría sustancialmente. Pero es algo que se puede estudiar, aunque hay que limitar el número de sectores, las condiciones, etc.
Además eso que decís que existe en otros países de Europa es cierto sólo a medias ya que la Acción de Oro se usa sólo en caso de decisiones sobre el capital, las decisiones operativas no se ven afectadas –entre otras cosas, porque sería ilegal según la legislación europea)

6.- Y finalmente, la reestructuración de la deuda. Hay que auditarla y sólo pagar aquella que sea socialmente aceptable. El resto se reestructura, que en lenguaje económico viene a significar, se deja e pagar, y ya está. Esto generaría más dinero para lo realmente importante, que es lo que hemos puesto antes.

(No vamos a ser nosotros los que nos neguemos a la reestructuración de las deudas. Puede ser una medida eficaz para incentivar las economías. De hecho funcionó en Argentina. Sólo hay un problema. Pertenecemos a un área económica –la del euro- y hacer esto equivaldría a no pagar la deuda que tengamos con bancos europeos y fondos de pensiones americanos y hay que calibrar las repercusiones de esto en el sistema en su conjunto, incluido el BCE. Y nuestro problema es que necesitamos el dinero. Si no pagamos, cuando les vayamos a pedir más dinero para financiar las pensiones, la renta mínima, los salarios de los funcionarios, etc, nos dirán que no nos lo dejan. En consecuencia tendremos un problema.
La solución sería pedir un rescate, vía un aval del FMI. Pero eso implicaría lo mismo que hemos sufrido o peor y no creo que estemos dispuestos a ello.
Existiría otra solución: dado que no nos prestan dinero, lo fabricamos nosotros. Es decir, recuperamos nuestra soberanía monetaria y le damos a la maquinita, es decir, abandonamos el euro. Pero eso tampoco nos lo recomiendan los economistas con los que hemos hablado. Generaríamos hiperinflación y, en un periodo de dos o tres años, todos más pobres que las ratas. Salvo algún espabilado.
Además, vuestro problema no es de deuda pública, aunque ahora esté en el límite de lo recomendable, es de deuda privada. Y de esa no decís nada.
Os proponemos que a cambio de no hacer esto, que parece muy arriesgado, ¿por qué no solventáis el problema privado con una moratoria en el pago de las deudas hipotecarias, con lo que abordaríais el otro problema que os preocupa que es el de los desahucios?

En fin, que de todo poco podemos daros. ¿Qué os parece si lo cambiamos por un tren eléctrico?)"


No pretendo moralizar sobre nada de lo expuesto ni, por supuesto, desautorizar a los colegas que están trabajando en las propuestas. Simplemente poner límites a la imaginación de las personas a la hora de realizar propuestas económicas. No todo cabe en esto tan apasionante de la economía ni todo es realizable sin costes que uno debe ser capaz de evaluar y plantear para que la gente sea capaz de decidir. Eso es lo importante.
Al final, todo depende de las mismas cosas que se enseñan en las facultades, aunque pretendamos cambiarlas.
Y esto lo dice un economista en estado de perplejidad absoluta.





@juanignaciodeju






jueves, 16 de octubre de 2014

YA EMPIEZA A SER TARDE PARA CASI TODO

Como me temía, continuamos enfermos de la peor infección que nos podemos imaginar: la austeridad dogmática de la jefa del chiringuito que se llama Angela Merkel y cuya locura sistemática nos va a llevar, si nadie lo remedia, al desastre más absoluto sin ninguna posibilidad de solución. Y sin embargo, ella sigue con la suya, con las pilas duracell.
Vayamos por partes. En lo que respecta a España, las ‘raíces vigorosas’ que veía nuestro presidente parecen tubérculos esmirriados que no alimentan nada. Les ha faltado riego y paciencia por parte de los que mandan. Unas cuantas dosis de política monetaria expansiva podrían haber sido suficientes a modo de vitaminas para el crecimiento de las raíces, pero siempre nos lo niegan quienes más tendrían que pedirlas. 
Los países del sur, los manirrotos, empezamos a sacar la cabeza, aunque siempre está el papá alemán con el mazo para que la volvamos a bajar. Así, le dirán a Italia que es inadmisible un déficit del 2.9% y atacarán al gobierno. Lo mismo harán con Francia porque presenta un déficit por encima del permitido. Aunque vaya a liberalizar hasta el comercio de hormigas si es necesario. Da igual, la ortodoxia es así. Aunque habrá que ver en qué queda el órdago lanzado diciendo que el presupuesto es soberanía del parlamento francés. Veremos.
Con Grecia no ganamos para disgustos, en parte por tener una enfermedad más grave que los demás, en parte por cometer enormes errores en la gestión y todo por no reconocer lo elemental: la economía griega no va a ser capaz de pagar la deuda que tiene; hagamos una quita suficientemente grande para que pueda respirar y tiremos para adelante. “Es que eso afectará a la credibilidad del euro y se depreciará”, nos dirán. Pues eso es precisamente lo que queremos, que seamos más competitivos.
De Portugal tampoco tenemos buenas noticias: hay elecciones y el gobierno ha decidido relajar los presupuestos. Todo sea por mantener algunos cientos de votos y así poder mantenernos en el poder. Y si volvemos a ganar, ya les daremos la puñalada a estos ingenuos que pretenden cobrar una pensión digna.
Y, finalmente, con Irlanda, la verdadera joya de la austeridad, tampoco han ido excesivamente bien las cosas. Sí, mejoró su situación, pero a costa de un dumping fiscal que algún día nos va a provocar un disgusto considerable.
¿Y que pasa en los países centrales del euro? Pues que Alemania está camino de la recesión con un sector industrial con serios problemas y una creación de empleo suave. Las exportaciones están cayendo y no parece que puedan mejorar a corto plazo. Y todo porque existen variables más poderosas que los costes en este tema y que no las controlamos convenientemente (o sí, vaya usted a saber).
Al final todos los problemas que estamos detectando, básicamente el peligro de la tercera recesión en Europa, se mantienen por un simple problema: el euro es una moneda hiper-sobrevalorada. Y todo ello por la simple razón de estar bajo el yugo de los alemanes y su ortodoxia monetaria que han impedido repetidamente que el BCE pudiera hacer una política monetaria expansiva que depreciase la moneda y facilitase las exportaciones. A veces esto de la economía es muy simple: un poquito de masa monetaria, un exceso de oferta de dinero, un exceso de demanda de bonos y una bajada de los tipos de interés que provoca que nuestra moneda se deprecie. Al depreciarse la moneda, nuestros productos son más baratos y las importaciones más caras, compramos menos al exterior y vendemos más, nuestra balanza comercial mejora y trasladamos rentas del exterior al interior. ¿Es tan complicado?
Si cuando digo que nuestros políticos tendrían que aprender un poco de economía no pretendo explicarles todas las teorías. Me conformo con el multiplicador keynesiano y el modelo IS-LM. ¡Ya se por qué¡ He dicho keynesiano. En fin, que continuaré perplejo viendo caer el invento. Que nos pille en el lado bueno es lo que voy a pedir.


@juanignaciodeju


P.D. Los test de estrés a la banca europea tienen pinta de ser no malos, sino peores. Y quieren penalizar a la banca del sur, especialmente a la española. Al final, querrán que inyectemos más dinero en los bancos. Y si es así, el año que viene o al siguiente podríamos estar fuera del euro y con el desastre sobre nuestras vidas. Espero confundirme.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

GENIAL

Es sencillamente genial. Ahora va la OCDE, que ha alabado la austeridad introducida en la economía española como el método para solucionar todos nuestros problemas, y dice que la austeridad es mala. Vamos, algo así como ‘culo, pedo, caca y pis’ todo a la vez.

Eso sí, estos inútiles ya tienen salarios muy bajos, les hemos quitado todo aquello que les puede servir para vivir con un nivel de vida decente, les estamos quitando la formación para que no puedan argumentar nada coherente y, finalmente, les contratamos como mano de obra cualificada y muy barata, para los formados hasta ahora, y como mano de obra sin cualificar a los demás. Sencillamente el plan les ha salido genial.

¡Y todo porque se acaban de dar cuenta que la austeridad deprime el consumo! Ya digo, unas clases de economía no les vendrían nada mal a estos chicos que se dedican a formar opinión. Porque eso mismo llevamos diciendo un montón de economistas en este país: la austeridad no es el camino.

Lo que realmente está pasando es que si los países del sur, esos manirrotos que han vivido muy por encima de sus posibilidades, no consumen lo suficiente, los países del norte no venden sus productos y sus economías se resienten. Y entran en recesión. Pero cuando los países del sur consumen, los del norte viven mejor y mejoran. ¡Vaya por Dios! Luego la austeridad es mala y tenéis que consumir para que nosotros vivamos mejor.

Luego se quejarán cuando en las próximas elecciones en España casi puedan gobernar partidos radicales, como va a ocurrir en Francia con el Frente Nacional o en Grecia con Amanecer Dorado. Es normal que ante tanta incompetencia cualquier iluminado logre buenos resultados electorales. Ya lo hizo Hitler en el año 1933 y pasó lo que pasó.

Pues nada, ustedes a lo suyo. Que los demás estamos buscando cómo sobrevivir y con eso tenemos bastante. Por cierto, si alguna empresa alemana quiere venderme algo, que sepa que con mi salario actual no me da para nada, así que se abstenga. A lo mejor entonces le dicen a Rajoy que nos suba el sueldo.

Gracias Alemania, te lo debo todo.

Mientras tanto, continuo perplejo. ¿Pero alguien les puede enseñar algo de economía? Con un par de temas, de momento, vale. Como dijo aquel, 'esto en un par de tardes yo te lo explico'. Pues eso.



@juanignaciodejuan