Leo hoy en el Confidencial, diario digital no sospechoso, un artículo de Aurora Minguez (http://www.elconfidencial.com/opinion/europa-europa/2012/02/27/merkel-y-la-europa-del-hambre-8790/) donde se ponen las cosas muy claras. Para resumirlo un poco en los datos que apunta, los griegos pudientes, entre los que se encuentran los políticos, están sacando el dinero de Grecia (se habla de 16.000 millones de euros), están comprando casas en el exterior, han aumentado sustancialmente el número de suicidios, el salario se ha rebajado en una media del 22%, ...
Parece que los griegos están a punto de levantarse, pero no económicamente, sino en armas contra el poder, bien sea interno bien sea externo. Se sienten colonizados por potencias extranjeras que no tienen nada que ver con su situación, y empiezan a cansarse. Y no les falta razón. Se ha emprendido una suerte de devaluación interna de su tipo de cambio que les está poniendo en una situación insostenible, pero los técnicos no cambian de paso y continúan por ese camino. Y las cosas, en vez de mejorar, no hacen más que empeorar. No consiguen ni siquiera reducir su déficit público, y la economía parece dirigirse hacia el abismo más absoluto. Las nuevas condiciones de la troika para mandar el segundo rescate suponen no ya la desaparición de la soberanía popular (no se les permite la gestión de sus impuestos), sino la colonización total de su economía. Y, en estas circunstancias, el agujero no parará de crecer.
Pero el resto de países rescatados no parece que vayan mejor. Portugal mantiene unos costes de financiación excesivos, a pesar de recibir el montante del rescate y hacer las reformas que le han exigido con buena letra y sin rechistar. Irlanda tampoco está mejorando, a pesar de ser un alumno aventajado de los nuevos neocons mundiales, con su política de laxitud impositiva hacia las empresas. Italia está igual que estaba, a pesar de que los ministros lloren ante las cámaras de televisión por los ajustes que les obligan a hacer; y de España, qué podemos decir? No podemos reducir nuestro déficit público, fundamentalmente por la caida de la economía del último trimestre del año.
Mientras, en Bruselas, Berlín y Paris nadie se atreve a decir la verdad. O no la conocen, que es casi peor. Los ajustes, como apuntaba Krugman en el País el domingo, no van a sacar a la economía de su situación por sí solos. El cambio de gastos privado por gasto público que se sugiere en el manual de los ajustes no se podrá producir mientras las economías estén deprimidas. Y las economías estarán deprimidas mientras no se las incentive. Pero los recortes precisamente desincentivan las economías. Al final, en este círculo vicioso no podemos continuar y alguien tiene que hacer algo para cambiarlo. Es el momento de plantarse y decir: hasta aquí hemos llegado, hay que cambiar.
Porque una cosa es reducir el gasto público innecesario y ajustar la contabilidad nacional y otra cosa muy distinta es impedir el mínimo desarrollo económico creando un fuerte aumento del paro y una fuerte reducción de la renta. Porque sin consumo (deprimido por la reducción de la renta disponible y el paro), ni inversión (los empresarios si no ven actividad no van a invertir) ni gasto público (los ajustes presupuestarios) ni exportaciones (con el resto de Europa en recesión) dificilmente va a crecer una economía y, por ende, a crear empleo. Y sin empleo, no nos recuperaremos de ninguna manera. Sin recuperación no habrá incremento de la recaudación y sin ello no se reducirá el déficit, que tendremos que volver a ajustar con más impuestos y/o menos gastos.
Pero plantear esto en determinados ambientes parece ser imposible y nos terminan tildando de vendepatrias. Al menos esa sensación tengo cada vez que lo digo en clase ante estudiantes de macroeconomía, con una camarilla de alumnos que, lejos de pensar por sí mismos, repiten machaconamente que la salida es sólo una: reducción y sufrimiento, casi como si estuviera delante de mí Merkel o Barroso. Los mecanismos económicos existen y se cumplen, por mucho que los neguemos por doctrina liberal. Y si no, miremos la situación tan distinta de las economías americana y japonesa, con incentivos públicos en los presupuestos.
Por todo ello, propongo que España se declare unida a Estados Unidos solicitando la consideración de 53 estado de la unión, que nos gobierne Obama y que podamos salir de la crisis, o al menos no profundicemos en ella en el año 2012. Obama SI, Merkel NO. Porque sino, el fascismo está cerca. ¿O ya no nos acordamos de Hitler y su partido nazi?.
@juanignaciodeju
martes, 28 de febrero de 2012
lunes, 27 de febrero de 2012
REGANDO EL JARDIN
Empieza la primavera, a menos en lo que a la meteorología se refiere, y hay que regar los jardines, que es lo que toca en el tiempo seco. Dado que el invierno no ha traído lluvias ni nieves abundantes, para que se produzca lo normal en esta época del año es necesario regar el jardín.
El BCE se ha dado cuenta y el miércoles, coincidiendo con ese día adicional que nos regala el calendario cada cuatro años, toca empezar a regar. Se va a producir una inyección de dinero vista hasta el momento por parte del BCE y eso nos dará un margen para seguir viviendo. Pero si no llueve, no servirá de nada.
Porque el billón de euros que va a poner en el mercado aliviará las maltrechas arcas de nuestros bancos, posibilitando la liquidez del sistema. Como además lo tendrán que devolver dentro de 3 años, el negocio para la banca está muy bien. Tomo el dinero al 1%, lo invierto en bonos de los gobiernos al 4% y gano un pastizal anual que me viene muy bien para provisionar lo que me han dicho desde el ministerio de economía y ha calculado el Banco de España. Tapo el agujero del ladrillo más importante y no tengo que pedirle dinero a nadie, así que puedo seguir cobrando un sueldo acorde con mis expectativas.
Alguno, que necesita mucho más dinero del que anuncia, con la liquidez adquirida pensará en comprar algún banco que esté tocado. Con la liquidez, gano cuota y me hago imprescindible en el nuevo escenario, de forma que mantengo mis privilegios. Una huida hacia adelante que no solucionará los problemas de fondo, que son la falta absoluta de rentabilidad de sus activos y la necesidad de cerrar la mitad de su negocio. Pero conseguimos lo que queremos: mantenernos en el mercado con marca propia.
Para la sociedad, será un paso positivo. Vamos a conseguir que la hierba no se muera por lo menos hasta el verano. Pero, si no llueve, en junio tendremos los campos amarillos, las cosechas echadas a perder, los frutales medio secos y la tierra acartonada. Habrá grandes incendios y se perderá mucho dinero por la cosecha. Será bueno para la vid, que producirá poco pero muy concentrado, con lo que los vinos serán de buena calidad y los precios tenderán a subir. Y para la aceituna, que volverá a rentabilizar el negocio del aceite de oliva con un precio superior que permitirá vaciar los almacenes vendiendo algo que esta ahora barato a un precio superior. El resto, veremos como los precios suben y no podemos hacer nada.
Por lo tanto hace falta que llueva. O hace falta que los gobiernos hagan todo lo posible para que la hierba se mantenga verde en los próximos meses y que las cosechas vuelvan a ser normales. Para ello, habrá que hacer todo lo posible para que se pueda regar. ¿Cómo? Pues dejando la suicida política de la 'consolidación fiscal' para más adelante, cuando la publiometría sea normal, y ayudar al riego de los campos con lo que sea menester. Si hacen falta trasvases de agua, habrá que hacerlos, o desalar el mar con los medios que conocemos. Lo que no podemos hacer es dejar que los verdes tallos que se pueden generar con la inhundación del BCE se pierdan por una política suicida de los gobiernos. Aunque me temo que este año no cataremos a precios razonables ni los melocotones ni los albaricoques ni las ciruelas. Que los campos seguirán secos por culpa de los gobiernos.
El G20 lo ha dicho este fin de semana: los gobiernos tienen que regar los campos con 2 billones de euros, eso sí, a la espera de lo que diga Europa. ¿Y Europa qué dice? Que no sabemos nada de trasvases ni de desalaciones. Que nosotros somos más listos que nadie y que todo se arregla dejando que los frutales se mueran, que es la forma natural de ajustar los mercados y que la economía vuelva a crecer. Si dejamos a la gente por el camino, será un efecto perverso del ajuste que tendremos que asumir. Una externalidad negativa que no buscábamos. Porque lo que importa es que se analicen las cosas en el largo plazo, que es el plazo que nos conviene a todos. Y que en el largo plazo la economía siempre estará en equilibrio y los mercados se habrán ajustado por si solos, el paro se encontrará en su tasa natural, los mercados serán todos de competencia perfecta y los precios y salarios se mostrarán estables por efecto de la acción de las fuerzas de la Oferta y la Demanda. Es decir, hay que actuar a corto plazo para buscar el equilibrio a Largo Plazo, que es el verdaderamente importante. Y hasta llegar ahí, pues habrá que sufrir penalidades.
El BCE se ha dado cuenta y el miércoles, coincidiendo con ese día adicional que nos regala el calendario cada cuatro años, toca empezar a regar. Se va a producir una inyección de dinero vista hasta el momento por parte del BCE y eso nos dará un margen para seguir viviendo. Pero si no llueve, no servirá de nada.
Porque el billón de euros que va a poner en el mercado aliviará las maltrechas arcas de nuestros bancos, posibilitando la liquidez del sistema. Como además lo tendrán que devolver dentro de 3 años, el negocio para la banca está muy bien. Tomo el dinero al 1%, lo invierto en bonos de los gobiernos al 4% y gano un pastizal anual que me viene muy bien para provisionar lo que me han dicho desde el ministerio de economía y ha calculado el Banco de España. Tapo el agujero del ladrillo más importante y no tengo que pedirle dinero a nadie, así que puedo seguir cobrando un sueldo acorde con mis expectativas.
Alguno, que necesita mucho más dinero del que anuncia, con la liquidez adquirida pensará en comprar algún banco que esté tocado. Con la liquidez, gano cuota y me hago imprescindible en el nuevo escenario, de forma que mantengo mis privilegios. Una huida hacia adelante que no solucionará los problemas de fondo, que son la falta absoluta de rentabilidad de sus activos y la necesidad de cerrar la mitad de su negocio. Pero conseguimos lo que queremos: mantenernos en el mercado con marca propia.
Para la sociedad, será un paso positivo. Vamos a conseguir que la hierba no se muera por lo menos hasta el verano. Pero, si no llueve, en junio tendremos los campos amarillos, las cosechas echadas a perder, los frutales medio secos y la tierra acartonada. Habrá grandes incendios y se perderá mucho dinero por la cosecha. Será bueno para la vid, que producirá poco pero muy concentrado, con lo que los vinos serán de buena calidad y los precios tenderán a subir. Y para la aceituna, que volverá a rentabilizar el negocio del aceite de oliva con un precio superior que permitirá vaciar los almacenes vendiendo algo que esta ahora barato a un precio superior. El resto, veremos como los precios suben y no podemos hacer nada.
Por lo tanto hace falta que llueva. O hace falta que los gobiernos hagan todo lo posible para que la hierba se mantenga verde en los próximos meses y que las cosechas vuelvan a ser normales. Para ello, habrá que hacer todo lo posible para que se pueda regar. ¿Cómo? Pues dejando la suicida política de la 'consolidación fiscal' para más adelante, cuando la publiometría sea normal, y ayudar al riego de los campos con lo que sea menester. Si hacen falta trasvases de agua, habrá que hacerlos, o desalar el mar con los medios que conocemos. Lo que no podemos hacer es dejar que los verdes tallos que se pueden generar con la inhundación del BCE se pierdan por una política suicida de los gobiernos. Aunque me temo que este año no cataremos a precios razonables ni los melocotones ni los albaricoques ni las ciruelas. Que los campos seguirán secos por culpa de los gobiernos.
El G20 lo ha dicho este fin de semana: los gobiernos tienen que regar los campos con 2 billones de euros, eso sí, a la espera de lo que diga Europa. ¿Y Europa qué dice? Que no sabemos nada de trasvases ni de desalaciones. Que nosotros somos más listos que nadie y que todo se arregla dejando que los frutales se mueran, que es la forma natural de ajustar los mercados y que la economía vuelva a crecer. Si dejamos a la gente por el camino, será un efecto perverso del ajuste que tendremos que asumir. Una externalidad negativa que no buscábamos. Porque lo que importa es que se analicen las cosas en el largo plazo, que es el plazo que nos conviene a todos. Y que en el largo plazo la economía siempre estará en equilibrio y los mercados se habrán ajustado por si solos, el paro se encontrará en su tasa natural, los mercados serán todos de competencia perfecta y los precios y salarios se mostrarán estables por efecto de la acción de las fuerzas de la Oferta y la Demanda. Es decir, hay que actuar a corto plazo para buscar el equilibrio a Largo Plazo, que es el verdaderamente importante. Y hasta llegar ahí, pues habrá que sufrir penalidades.
viernes, 24 de febrero de 2012
JUSTIFICACION DE LA MEDIDA
Ayer planteé una medida de crecimiento que consistía en la moratoria en el pago de las hipotecas durante un año. Hoy voy a justificarla.
Los particulares debemos a los bancos algo así como 800.000 millones de euros en hipotecas. Aproximadamente, y en media, pagamos de capital alrededor de un 7%, lo cual implica un pago anual de 56.000 millones de euros. Si paralizamos el pago durante un año, ese dinero se convertirá, inmediatamente, en renta disponible, de la cual dedicamos un 60% al consumo (de media), es decir, 33.600 millones de euros más en consumo. Considerando el multiplicador, ese impulso al consumo se traduciría en un incremento del PIB de un 3%-4%, lo cual no está nada mal.
Pero es que, considerando una presión fiscal del 30% (es algo mayor, pero hay que considerar que el impuesto de sociedades estará seco los próximos 5 años y no habrá apenas recaudación) implicará una recaudación adicional de 10.000 millones de euros, lo que nos ahorraría más de un sufrimiento en los próximos presupuestos.
Además, con el incremento de las ventas se produciría un incremneto del empleo, aunque sea a corto plazo. Bien, consideremos que se produce únicamente durante 10 meses (el empresario se queda con 2 meses de incremento). Eso provocaría una disminición del paro que ahorraría también pago de subsidios por parte del estado, un incremento de la recaudación de cotizaciones sociales y un saneamiento del sistema.
Por otro lado, las empresas, no todas, tendrían un incentivo a la inversión, que ahora no existe, y podrían iniciar el proceso con la consiguiente mejora de nuestra capacidad productiva, mejora de costes y mejora comercial.
Se dirá que esta medida es una huida hacia adelante, que necesitamos reducir nuestro apalancamiento. Pero la respuesta es evidente. Con ello podemos reducir nuestro ritmo de desapalancamiento, estoy de acuerdo, pero no el volumen total, ya que los créditos al consumo se seguirían pagando, incluso podrían cancelarse unos cuantos. Los bancos sufrirían un castigo, si, pero sería muy leve ya que su financiación actual es casi exclusivamente vía BCE. Y, fundamental, se seguirían pagando los intereses con lo que su cuenta de resultados permanecería en los mismos parámetros que en la actualidad.
El problema de la sociedad española es que se encuentra en una situación de insolvencia comercial. El volumen de deuda es de tal magnitud que resulta imposible abarcarlo sin crecimiento económico, que es lo que se está dejando de lado en este momento. Según los datos del Banco de España, la sociedad en su conjunto debe alrededor del 395% del PIB, con duplicidades lógicamente. De ese importe tan brutal, nuestra deuda viva con el exterior es de algo así como el 200% de nuestro PIB y el Estado 'sólo' debe el 73%. El resto es deuda particular. Si no ponemos en marcha la economía de forma rápida y efectiva nuestro futuro no es negro, es inexistente. No podemos afrontar nuestra deuda con decrecimientos del PIB como los que se vaticinan, es imposible. Por lo tanto, lo primero debería ser estimular la economía y a eso deberían dedicarse los ministros del ramo (Luis de Guindos y Cristobal Montoro, coordinados por Mariano Rajoy).
Bueno, ahí dejo el análisis. Seguro que es imperfecto, pero, por lo menos, es una aproximación. Los técnicos del ministerio seguro que hacen los cálculos más finos, no lo dudo. La pregunta es ¿alguien se atreverá a plantearla?.
@juanignaciodeju
Los particulares debemos a los bancos algo así como 800.000 millones de euros en hipotecas. Aproximadamente, y en media, pagamos de capital alrededor de un 7%, lo cual implica un pago anual de 56.000 millones de euros. Si paralizamos el pago durante un año, ese dinero se convertirá, inmediatamente, en renta disponible, de la cual dedicamos un 60% al consumo (de media), es decir, 33.600 millones de euros más en consumo. Considerando el multiplicador, ese impulso al consumo se traduciría en un incremento del PIB de un 3%-4%, lo cual no está nada mal.
Pero es que, considerando una presión fiscal del 30% (es algo mayor, pero hay que considerar que el impuesto de sociedades estará seco los próximos 5 años y no habrá apenas recaudación) implicará una recaudación adicional de 10.000 millones de euros, lo que nos ahorraría más de un sufrimiento en los próximos presupuestos.
Además, con el incremento de las ventas se produciría un incremneto del empleo, aunque sea a corto plazo. Bien, consideremos que se produce únicamente durante 10 meses (el empresario se queda con 2 meses de incremento). Eso provocaría una disminición del paro que ahorraría también pago de subsidios por parte del estado, un incremento de la recaudación de cotizaciones sociales y un saneamiento del sistema.
Por otro lado, las empresas, no todas, tendrían un incentivo a la inversión, que ahora no existe, y podrían iniciar el proceso con la consiguiente mejora de nuestra capacidad productiva, mejora de costes y mejora comercial.
Se dirá que esta medida es una huida hacia adelante, que necesitamos reducir nuestro apalancamiento. Pero la respuesta es evidente. Con ello podemos reducir nuestro ritmo de desapalancamiento, estoy de acuerdo, pero no el volumen total, ya que los créditos al consumo se seguirían pagando, incluso podrían cancelarse unos cuantos. Los bancos sufrirían un castigo, si, pero sería muy leve ya que su financiación actual es casi exclusivamente vía BCE. Y, fundamental, se seguirían pagando los intereses con lo que su cuenta de resultados permanecería en los mismos parámetros que en la actualidad.
El problema de la sociedad española es que se encuentra en una situación de insolvencia comercial. El volumen de deuda es de tal magnitud que resulta imposible abarcarlo sin crecimiento económico, que es lo que se está dejando de lado en este momento. Según los datos del Banco de España, la sociedad en su conjunto debe alrededor del 395% del PIB, con duplicidades lógicamente. De ese importe tan brutal, nuestra deuda viva con el exterior es de algo así como el 200% de nuestro PIB y el Estado 'sólo' debe el 73%. El resto es deuda particular. Si no ponemos en marcha la economía de forma rápida y efectiva nuestro futuro no es negro, es inexistente. No podemos afrontar nuestra deuda con decrecimientos del PIB como los que se vaticinan, es imposible. Por lo tanto, lo primero debería ser estimular la economía y a eso deberían dedicarse los ministros del ramo (Luis de Guindos y Cristobal Montoro, coordinados por Mariano Rajoy).
Bueno, ahí dejo el análisis. Seguro que es imperfecto, pero, por lo menos, es una aproximación. Los técnicos del ministerio seguro que hacen los cálculos más finos, no lo dudo. La pregunta es ¿alguien se atreverá a plantearla?.
@juanignaciodeju
jueves, 23 de febrero de 2012
¿CRECEREMOS?
Y hoy, como traca final del pasado y primera piedra del futuro, las previsiones de la Comisión. Que serán muy malas, aunque algo mejores que del resto (se rumorea por ahí, Reuters dixit, que la caida prevista del PIB español será del 1%). Después de esto, empezaremos con el futuro, es decir, los presupuestos que nos esperan.
La pregunta del título tiene un doble mensaje. La respuesta, a medio plazo, es que sí. Las reformas estructurales es lo que tienen, que sus efectos son a medio plazo. A corto plazo, no, no creceremos. Aun así, y puestos a dar un brindis al sol, voy a apuntar alguna medida sin coste para el estado. Para otros puede, pero para el Déficit, No.
Ahí va la primera: Establecer una moratoria por ley de las hipotecas de los españoles durante un año. No digo que no se pague nada, no; una moratoria sobre el capital de las hipotecas que pasaría a tener un año más de duración. No es mucho, es sólo un año. Lo que si se pagarían serían los intereses, para mantener el negocio de los bancos. No se hace mucho daño al sistema, algún puntillo más de coste de la financiación si se deciden ir al mercado los bancos, y se lograría algo muy importante: dedicar la amortización de los créditos hipotecarios de los españoles al consumo o al ahorro. Eso nos podría proporcionar un 1% de crecimiento, más o menos, y, sobre todo, el alivio de miles de personas agoviadas por las deudas. Ese 1% de crecimiento, junto con la reforma laboral bien aplicada, propocionará trabajo a uno cuantos españoles durante ese periodo. Y, sobre todo, ingresos fiscales para el estado con, aproximadamente, un 35% de los gastos como ingresos (a ver: un 1% mas de crecomiento = 11.000 millones, al 35% = 3.850 millones más de ingresos).
Ahí va otra: Establecer por ley la revisión de los tipo hipotecarios cada 3 meses, no al año como ahora. Eso provocaría también disminuciones de los pagos, aunque si tocaría los beneficios de la banca. El impacto sería muy pequeño, pero todo ayuda en el pozo negro que tenemos enfrente en este momento.
Aplicar, de una forma eficaz, la ley de prevención de la morosidad. Los primeros en incumplirla, la administración. Si se empezase a pagar las deudas en los plazos establecidos, las empresas podrían desapalancarse y crear empleo invirtiendo.
Y después de esto, reformas estructurales pendientes: reforma de la educación, de la que hablé en el post de ayer, y reforma de los mercados, de la que hablaré otro día.
Al final, no os preocupeis, terminaremos creciendo. ¿Cuándo? Pues no lo sé.
@juanignaciodeju
La pregunta del título tiene un doble mensaje. La respuesta, a medio plazo, es que sí. Las reformas estructurales es lo que tienen, que sus efectos son a medio plazo. A corto plazo, no, no creceremos. Aun así, y puestos a dar un brindis al sol, voy a apuntar alguna medida sin coste para el estado. Para otros puede, pero para el Déficit, No.
Ahí va la primera: Establecer una moratoria por ley de las hipotecas de los españoles durante un año. No digo que no se pague nada, no; una moratoria sobre el capital de las hipotecas que pasaría a tener un año más de duración. No es mucho, es sólo un año. Lo que si se pagarían serían los intereses, para mantener el negocio de los bancos. No se hace mucho daño al sistema, algún puntillo más de coste de la financiación si se deciden ir al mercado los bancos, y se lograría algo muy importante: dedicar la amortización de los créditos hipotecarios de los españoles al consumo o al ahorro. Eso nos podría proporcionar un 1% de crecimiento, más o menos, y, sobre todo, el alivio de miles de personas agoviadas por las deudas. Ese 1% de crecimiento, junto con la reforma laboral bien aplicada, propocionará trabajo a uno cuantos españoles durante ese periodo. Y, sobre todo, ingresos fiscales para el estado con, aproximadamente, un 35% de los gastos como ingresos (a ver: un 1% mas de crecomiento = 11.000 millones, al 35% = 3.850 millones más de ingresos).
Ahí va otra: Establecer por ley la revisión de los tipo hipotecarios cada 3 meses, no al año como ahora. Eso provocaría también disminuciones de los pagos, aunque si tocaría los beneficios de la banca. El impacto sería muy pequeño, pero todo ayuda en el pozo negro que tenemos enfrente en este momento.
Aplicar, de una forma eficaz, la ley de prevención de la morosidad. Los primeros en incumplirla, la administración. Si se empezase a pagar las deudas en los plazos establecidos, las empresas podrían desapalancarse y crear empleo invirtiendo.
Y después de esto, reformas estructurales pendientes: reforma de la educación, de la que hablé en el post de ayer, y reforma de los mercados, de la que hablaré otro día.
Al final, no os preocupeis, terminaremos creciendo. ¿Cuándo? Pues no lo sé.
@juanignaciodeju
miércoles, 22 de febrero de 2012
REFORMA DE LA EDUCACIÓN
Hoy empezaremos a conocer las ideas del gobierno sobre la educación, principal motor del crecimiento económico a medio y largo plazo y gran olvidada de la agenda reformista de cualquier gobierno, ya que no genera beneficios electorales a corto plazo.
Particularmente, me parece un tema no importantre, sino transcendental y que debe abordarse desde una óptica de máximo consenso e implicación de todos los actores en el sistema, no desde las posiciones ideológicas que, seguro, se abordará. Porque aquí empezaremos con los debates identitarios y cavernícolas sobre el contenido de las asignaturas, cuando lo más importante no es si se habla catalán o castellano, sino si se aprende de una vez inglés y otro idioma. En fin, en eso se ocuparán los políticos.
Para ayudar, voy a decir algunas cosas que si me preocupan de este tema.
En primer lugar, la educación debe ser integradora y no excluyente. Debe incentivar al desempeño y no facilitar la titulitis. Para ello, desde mi punto de vista, debe permitir e incluso incentivar, que los jóvenes permanezcan en el sistema el mayor tiempo posible, idealmente hasta los 18 años, aunque nunca deben imponerse un límite. Es preciso que el sistema incentive la educación en cualquiera de sus fases, labor fundamental dentro de las familias. Y, desde luego, debe eliminar cualquier atisbo de convertir a los colegios en 'aparcaniños'.
En segundo lugar, debe ser útil. No consiste en estudiar por estudiar (o permanecer por permanecer). Debe procurar que los alumnos sean más proclives al conocimiento y, en consecuencia, que mejore su percepción del entorno estudiantil. Si conseguimos que quien esté en el sistema se sienta integrado y partícipe del mismo, conseguiremos que se mantenga en él con el grado de implicación necesario y que los resultados sean mejores.
En tercer lugar, tiene que tener un verdadero sistema de formación profesional orientado no al empleo, como algunos apuntan (quieren copiar el modelo aleman, que permite cobrar una cantidad de dinero por la formación mientras se realizan 'prácticas' en una empresa), sino a la obtención de conocimientos útiles para el empleo. El concepto, aunque similar, es distinto. Si la orientamos al empleo, conseguiremos un puesto de trabajo, sí, pero sólo uno. Si la orientamos a los conocimientos útiles para el empleo, conseguiremos una capacidad de trabajo y, en consecuencia, más empleos. Además, el sistema debe ser flexible y permitir que el alumno alcance los objetivos que se plantea desde el principio.
Debe ser una educación permeable tanto interna como externamente. Internamente, debe permitir el autocurriculum con unas condiciones mínimas, de forma que el alumno no se vea obligado a optar desde una temprana edad hacia una determinada profesión, que a los 15 años uno no tiene claro que quiere hacer en la vida casi nunca. Y, por lo tanto, debe permitir el trasvase de los curriculums de forma que, al final, el alumno tenga la posibilidad de cambiar sus preferencias si así lo desea. Y externamente, debe permitir un continuo reciclaje de las materias de forma que se filtren al sistema desde la sociedad los conocimientos necesarios para que la persona sea útil a la comunidad en el futuro. Porque lo que formemos hoy será nuestro gobierno en el futuro.
Además, el sistema debe estar en permanente evolución y, en consecuencia, debe fomentar la formación y evolución de los conocimientos, fundamentalmente en las ramas de formación profesional. No podemos establecer un programa de un curso y que éste permanezca de forma indefinida en el tiempo, aun cuando los conocimientos en la materia hayan evolucionado de forma tal que el programa se haya oxidado. Esto implica constantes cursos de reciclaje de los profesores y de las materias, lo cual implica, irremediablemente, la desaparición de los libros de texto y la promoción de las nuevas tecnologías dentro del aula. No consiste en poner ordenadores a todos los alumnos (gloriosa idea fracasada de ZP) sino que las escuelas tengan un sistema útil de intercambio de conocimientos, y en la actualidad existen muchas formas de obtener este resultado.
En definitiva, debemos ser capaces de centrar la reforma en unos principios reguladores que nos lleven al éxito futuro, no en si tal o cual materia tiene que tener tantas horas y si es necesario que se sepa hablar perfectamente no se qué lengua (a no ser que sea el inglés y el chino). Ni si se debe conocer que tal comunidad autónoma fue un reino allá por el siglo M antes de Cristo. Ni si cada chaval debe conocer perfectamente la religión católica o no. Son debates estúpidos y propios de gentes con muy poco que aportar a la sociedad. Centrémonos en formar los mejores profesionales posibles para el futuro, con estabilidad en el sistema, y, sobre todo, con dotación presupuestaria suficiente. No puede ser que, como consecuencia de los recortes ocasionados por la mala gestión de los gobiernos, los chavales del I.E.S. Luis Vives de Valencia no tengan calefacción mientras el mismo gobierno que no les da el dinera paga un aeropuerto sin aviones o construye un circuito de formula 1 urbano y paga el peaje al dueño del evento.
primaveraValenciana siempre con vosotros.
@juanignaciodeju
Particularmente, me parece un tema no importantre, sino transcendental y que debe abordarse desde una óptica de máximo consenso e implicación de todos los actores en el sistema, no desde las posiciones ideológicas que, seguro, se abordará. Porque aquí empezaremos con los debates identitarios y cavernícolas sobre el contenido de las asignaturas, cuando lo más importante no es si se habla catalán o castellano, sino si se aprende de una vez inglés y otro idioma. En fin, en eso se ocuparán los políticos.
Para ayudar, voy a decir algunas cosas que si me preocupan de este tema.
En primer lugar, la educación debe ser integradora y no excluyente. Debe incentivar al desempeño y no facilitar la titulitis. Para ello, desde mi punto de vista, debe permitir e incluso incentivar, que los jóvenes permanezcan en el sistema el mayor tiempo posible, idealmente hasta los 18 años, aunque nunca deben imponerse un límite. Es preciso que el sistema incentive la educación en cualquiera de sus fases, labor fundamental dentro de las familias. Y, desde luego, debe eliminar cualquier atisbo de convertir a los colegios en 'aparcaniños'.
En segundo lugar, debe ser útil. No consiste en estudiar por estudiar (o permanecer por permanecer). Debe procurar que los alumnos sean más proclives al conocimiento y, en consecuencia, que mejore su percepción del entorno estudiantil. Si conseguimos que quien esté en el sistema se sienta integrado y partícipe del mismo, conseguiremos que se mantenga en él con el grado de implicación necesario y que los resultados sean mejores.
En tercer lugar, tiene que tener un verdadero sistema de formación profesional orientado no al empleo, como algunos apuntan (quieren copiar el modelo aleman, que permite cobrar una cantidad de dinero por la formación mientras se realizan 'prácticas' en una empresa), sino a la obtención de conocimientos útiles para el empleo. El concepto, aunque similar, es distinto. Si la orientamos al empleo, conseguiremos un puesto de trabajo, sí, pero sólo uno. Si la orientamos a los conocimientos útiles para el empleo, conseguiremos una capacidad de trabajo y, en consecuencia, más empleos. Además, el sistema debe ser flexible y permitir que el alumno alcance los objetivos que se plantea desde el principio.
Debe ser una educación permeable tanto interna como externamente. Internamente, debe permitir el autocurriculum con unas condiciones mínimas, de forma que el alumno no se vea obligado a optar desde una temprana edad hacia una determinada profesión, que a los 15 años uno no tiene claro que quiere hacer en la vida casi nunca. Y, por lo tanto, debe permitir el trasvase de los curriculums de forma que, al final, el alumno tenga la posibilidad de cambiar sus preferencias si así lo desea. Y externamente, debe permitir un continuo reciclaje de las materias de forma que se filtren al sistema desde la sociedad los conocimientos necesarios para que la persona sea útil a la comunidad en el futuro. Porque lo que formemos hoy será nuestro gobierno en el futuro.
Además, el sistema debe estar en permanente evolución y, en consecuencia, debe fomentar la formación y evolución de los conocimientos, fundamentalmente en las ramas de formación profesional. No podemos establecer un programa de un curso y que éste permanezca de forma indefinida en el tiempo, aun cuando los conocimientos en la materia hayan evolucionado de forma tal que el programa se haya oxidado. Esto implica constantes cursos de reciclaje de los profesores y de las materias, lo cual implica, irremediablemente, la desaparición de los libros de texto y la promoción de las nuevas tecnologías dentro del aula. No consiste en poner ordenadores a todos los alumnos (gloriosa idea fracasada de ZP) sino que las escuelas tengan un sistema útil de intercambio de conocimientos, y en la actualidad existen muchas formas de obtener este resultado.
En definitiva, debemos ser capaces de centrar la reforma en unos principios reguladores que nos lleven al éxito futuro, no en si tal o cual materia tiene que tener tantas horas y si es necesario que se sepa hablar perfectamente no se qué lengua (a no ser que sea el inglés y el chino). Ni si se debe conocer que tal comunidad autónoma fue un reino allá por el siglo M antes de Cristo. Ni si cada chaval debe conocer perfectamente la religión católica o no. Son debates estúpidos y propios de gentes con muy poco que aportar a la sociedad. Centrémonos en formar los mejores profesionales posibles para el futuro, con estabilidad en el sistema, y, sobre todo, con dotación presupuestaria suficiente. No puede ser que, como consecuencia de los recortes ocasionados por la mala gestión de los gobiernos, los chavales del I.E.S. Luis Vives de Valencia no tengan calefacción mientras el mismo gobierno que no les da el dinera paga un aeropuerto sin aviones o construye un circuito de formula 1 urbano y paga el peaje al dueño del evento.
primaveraValenciana siempre con vosotros.
@juanignaciodeju
jueves, 16 de febrero de 2012
AHORA TAMBIEN LA PRIMA DE DE GUINDOS
Creo que me estoy volviendo tonto. El ministro de Economía y Competitividad español, D. Luis de Guindos, sale diciendo que el éxito de las subastas del Tesoro de principios de año se debe a la confianza de los inversores en las medidas tomadas por el gobierno. Pues Yo creo que no. Y lo argumento.
Detrás del éxito de las subastas está, ni más ni menos, que la liquidez puesta en circulación por el Banco Central Europeo y la anunciada para finales de mes: se admite como colateral la deuda pública de los países, y los bancos van a pedir mucho dinero el día 28 de febrero. Pero vayamos por partes.
¿Qué es eso de los colaterales? Son los activos de garantía para que el Banco Central Europeo preste el dinero que le piden los bancos, y funcionan como cualquier garantía que nos pide el banco a nosotros cuando le pedimos un crédito. De esta manera, cuantos más activos tenga, más dinero podré pedir al BCE. Y como los bonos españoles ofrecen una rentabilidad curiosa (4% a tres años) frente al coste del dinero prestado (1%) pues ganamos dinero sin mucho esfuerzo y obtenemos liquidez gracias a la deuda pública. También han tenido éxito las emisiones lusas, italianas y hasta una griega. Por lo mismo.
Otra cosa distinta es la credibilidad de los mercados. Eso se mide por la prima de riesgo. Y hoy está en 370 punto básicos (para entendernos, 3,7% de rentabilidad más que el bono aleman de referencia). Y subiendo. Pero es más problemático de lo que pensamos: el diferencial con Italia, país que está bastante peor que nosotros económicamente hablando, se ha estrechado desde los más de 120 puntos en diciembre hasta los 30 actuales, lo que significa que la percepción de los mercados de España con respecto a Italia se ha estrechado peligrosamente. Y eso desde que está el gobierno de nuestro presidente Mariano Rajoy. Luego la percepción de los mercados ha empeorado por las medidas adoptadas. Luego el Sr. De Guindos se está confundiendo. Lo peor es que es el ministro del tema.
Sin embargo estamos anestesiados por la prensa seria que no nos cuenta nada de ésto y que se dedica a ensalzar las bondades de las medidas. Hasta el 20 de noviembre, todos los días estábamos con la prima de riesgo en la boca (que si nos vamos al agujero por el inútil de ZP; que si no tenemos credibilidad en los mercados por el inútil de ZP; que si esto implica que los créditos van a ser más caros por el inútil de ZP). Desde el 20 de noviembre, no se ha vuelto a hablar de ella, tan sólo la he visto en el Telediario de TVE y en la cadena SER. El resto se ha olvidado de su existencia. Tanto es así que la bauticé en Twitter como la 'prima de rajoy', parecía que ya no existia. Pero ahí sigue, tozuda. No ha bajado ni un sólo día del nivel de 300, y la diferencia con Italia se ha ido estrechando desde entonces.
Y luego está la visión de los mercaderes. Las agencias de calificación, que también se mueven por impresiones, siguen erre que erre en su tozuda interpretación de la realidad bajando la calificación de todo lo que huele a europeo. Gobierno, Comunidades Autónomas, Bancos, Empresas. Estamos a punto de entrar en la calificación de bono especulativo. Y eso después de las medidas tomadas. Luego, Sr. ministro, haga el favor de dejar de interpretar la realidad con las gafas que le han dado en Berlín, por favor, y pase usted a la acción. Los mercados le están diciendo algo muy sencillo: CRECIMIENTO. Sin no crecemos, nos iremos a la mierda, pero no será por culpa del inútil de nadie interior (que los hay y ha habido y muy grandes) sino por la tozudez de Ángela Merkel. Repetimos: ¡¡¡¡CRE CI MIEN TO!!!! Esto parece un chiste verde: la Merkel haciendo un 'Griego' a los europeos del sur mientras nosotros le hacemos un francés a Sakorzy.
@juanignaciodeju
P.D. Menos mal que el francés perderá las elecciones presidenciales y la alemana las generales este mismo año.
Detrás del éxito de las subastas está, ni más ni menos, que la liquidez puesta en circulación por el Banco Central Europeo y la anunciada para finales de mes: se admite como colateral la deuda pública de los países, y los bancos van a pedir mucho dinero el día 28 de febrero. Pero vayamos por partes.
¿Qué es eso de los colaterales? Son los activos de garantía para que el Banco Central Europeo preste el dinero que le piden los bancos, y funcionan como cualquier garantía que nos pide el banco a nosotros cuando le pedimos un crédito. De esta manera, cuantos más activos tenga, más dinero podré pedir al BCE. Y como los bonos españoles ofrecen una rentabilidad curiosa (4% a tres años) frente al coste del dinero prestado (1%) pues ganamos dinero sin mucho esfuerzo y obtenemos liquidez gracias a la deuda pública. También han tenido éxito las emisiones lusas, italianas y hasta una griega. Por lo mismo.
Otra cosa distinta es la credibilidad de los mercados. Eso se mide por la prima de riesgo. Y hoy está en 370 punto básicos (para entendernos, 3,7% de rentabilidad más que el bono aleman de referencia). Y subiendo. Pero es más problemático de lo que pensamos: el diferencial con Italia, país que está bastante peor que nosotros económicamente hablando, se ha estrechado desde los más de 120 puntos en diciembre hasta los 30 actuales, lo que significa que la percepción de los mercados de España con respecto a Italia se ha estrechado peligrosamente. Y eso desde que está el gobierno de nuestro presidente Mariano Rajoy. Luego la percepción de los mercados ha empeorado por las medidas adoptadas. Luego el Sr. De Guindos se está confundiendo. Lo peor es que es el ministro del tema.
Sin embargo estamos anestesiados por la prensa seria que no nos cuenta nada de ésto y que se dedica a ensalzar las bondades de las medidas. Hasta el 20 de noviembre, todos los días estábamos con la prima de riesgo en la boca (que si nos vamos al agujero por el inútil de ZP; que si no tenemos credibilidad en los mercados por el inútil de ZP; que si esto implica que los créditos van a ser más caros por el inútil de ZP). Desde el 20 de noviembre, no se ha vuelto a hablar de ella, tan sólo la he visto en el Telediario de TVE y en la cadena SER. El resto se ha olvidado de su existencia. Tanto es así que la bauticé en Twitter como la 'prima de rajoy', parecía que ya no existia. Pero ahí sigue, tozuda. No ha bajado ni un sólo día del nivel de 300, y la diferencia con Italia se ha ido estrechando desde entonces.
Y luego está la visión de los mercaderes. Las agencias de calificación, que también se mueven por impresiones, siguen erre que erre en su tozuda interpretación de la realidad bajando la calificación de todo lo que huele a europeo. Gobierno, Comunidades Autónomas, Bancos, Empresas. Estamos a punto de entrar en la calificación de bono especulativo. Y eso después de las medidas tomadas. Luego, Sr. ministro, haga el favor de dejar de interpretar la realidad con las gafas que le han dado en Berlín, por favor, y pase usted a la acción. Los mercados le están diciendo algo muy sencillo: CRECIMIENTO. Sin no crecemos, nos iremos a la mierda, pero no será por culpa del inútil de nadie interior (que los hay y ha habido y muy grandes) sino por la tozudez de Ángela Merkel. Repetimos: ¡¡¡¡CRE CI MIEN TO!!!! Esto parece un chiste verde: la Merkel haciendo un 'Griego' a los europeos del sur mientras nosotros le hacemos un francés a Sakorzy.
@juanignaciodeju
P.D. Menos mal que el francés perderá las elecciones presidenciales y la alemana las generales este mismo año.
martes, 14 de febrero de 2012
¿DONDE ESTA LA PRIMA DE RAJOY?
Antes de las elecciones del 20N, en los periódicos se amenazaba con la ruina de España por la mala gestión de nuestros gobernantes. Y no les faltaba razón. Pasada la cita electoral, y 'recuperado' el gobierno que nunca se debió perder, la famosa prima ha desaparecido de nuestras vidas. ¿Ha desaparecido el riesgo de que España se hunda con el gobierno actual?.
Lo primero que debemos decir es que ni España ni Italia van a caer. Sería un terremoto de imposible cuantificación en las medidas económicas convencionales. Existen riesgos, si, pero las autoridades europeas y mundiales no pueden dejar que eso ocurra. Otro caso distinto son Grecia y Portugal, que son una pequeña parte de la economía europea y que no tendrían un impacto sistémico sobre el mundo. Probablemente Grecia termine fuera del euro (por lo menos eso aparenta la situación social) y Portugal termine en una operación coorporativa fusionada con España. Ya veis, los países como las empresas se meterán en esos lodos.
Pero España e Italia no. Y con eso juegan los mercados, con presionar para ganar más dinero con la situación. Y esa presión se manifiesta con la prima de riesgo. Hoy, Italia 370 y España 340. Cuando gobernaban los malos, el diferencial entre uno y otro era de 120 puntos. Ahora sólo de 30. ¿Pero no se iba a generar confianza con la victoria que nunca debió escaparse el 14 de marzo de 2004?. Pues parece que no. Y eso por un motivo básico que paso a desarrollar.
A los mercados, en las circunstancias actuales, les importa poco el gasto de los gobiernos; les importa mucho más su crecimiento. Si yo gano al año 100.000 euros los bancos me prestarán dinero porque se lo podré pagar a largo plazo. Por ejemplo, si debo 60.000 euros a 10 años, los banco estarán contentos porque están seguros de cobrar. Ahora, si mis ingresos se reducen, pongamos, un 10% empezarán a ponerme pegas a los créditos y tendré que demostrar que puedo pagar. ¿Cómo? En primer lugar, ahorrando, estamos de acuerdo. Si reduzco mis gastos un 10% mi situación será la misma y los bancos seguirán confando en mi. Pero si la situación persiste y mis ingresos vuelven a bajar, ya no bastan medidas de ahorro para confiar en mi, necesitarán más ingresos. Pues eso mismo es lo que están diciendo los mercados. No basta con ahorrar, hay que crecer. Y si España va a decrecer casi un 2% en el 2012, y quiere incrementar su deuda un 10% de su PIB, va a resultar muy complicado devolver ese dinero a no ser que la economía empiece a crecer.
Porque España tiene un problema que le bace especial a los ojos del mercado. Su deuda pública es aproximadamente un 65% del PIB, pero su deuda total es del 200% del PIB. Su problema no está en la deuda pública, ni siquiera en el déficit; nuestro problema es la deuda privada (de empresas, bancos y particulares) que no la podremos pagar si no es con crecimiento económico. Sin embargo, seguimos insistiendo en la reducción a toda costa del déficit al 4,4% del PIB, que en ejercicio del 2012 implicará el siguiente ajuste:
1.- Por desviación del déficit 2011: 2.2% del PIB = 22.000 millones de euros.
2.- Por reducición pactada del déficit 2012: 1.6% del PIB = 16.000 millones de euros.
3.- Por desviación del crecimiento: de +2.3 a -2% del PIB= 44.000 millones de euros.
4.- Por ajuste del PIB una vez aplicado el ajuste: 2% = 20.000 millones.
TOTAL AJUSTE: 102.000 millones de euros.
Si consideramos el ajuste de diciembre, suponiendo que sea tal, que tampoco lo tengo claro: -16.000 millones, tenemos que hacer un ajuste de 86.000 millones en nueve meses. ¿Cuál será después nuestra tasa de desempleo?. y lo que es más importante, ¿podrá el sector privado pagar sus deudas con el exterior después de tener cerca de 6 millones de parados a final de 2012?.
La conclusión es evidente, la prima de riesgo seguirá subiendo o por lo menos será superior a la italiana. A no ser que ...
Lo primero que debemos decir es que ni España ni Italia van a caer. Sería un terremoto de imposible cuantificación en las medidas económicas convencionales. Existen riesgos, si, pero las autoridades europeas y mundiales no pueden dejar que eso ocurra. Otro caso distinto son Grecia y Portugal, que son una pequeña parte de la economía europea y que no tendrían un impacto sistémico sobre el mundo. Probablemente Grecia termine fuera del euro (por lo menos eso aparenta la situación social) y Portugal termine en una operación coorporativa fusionada con España. Ya veis, los países como las empresas se meterán en esos lodos.
Pero España e Italia no. Y con eso juegan los mercados, con presionar para ganar más dinero con la situación. Y esa presión se manifiesta con la prima de riesgo. Hoy, Italia 370 y España 340. Cuando gobernaban los malos, el diferencial entre uno y otro era de 120 puntos. Ahora sólo de 30. ¿Pero no se iba a generar confianza con la victoria que nunca debió escaparse el 14 de marzo de 2004?. Pues parece que no. Y eso por un motivo básico que paso a desarrollar.
A los mercados, en las circunstancias actuales, les importa poco el gasto de los gobiernos; les importa mucho más su crecimiento. Si yo gano al año 100.000 euros los bancos me prestarán dinero porque se lo podré pagar a largo plazo. Por ejemplo, si debo 60.000 euros a 10 años, los banco estarán contentos porque están seguros de cobrar. Ahora, si mis ingresos se reducen, pongamos, un 10% empezarán a ponerme pegas a los créditos y tendré que demostrar que puedo pagar. ¿Cómo? En primer lugar, ahorrando, estamos de acuerdo. Si reduzco mis gastos un 10% mi situación será la misma y los bancos seguirán confando en mi. Pero si la situación persiste y mis ingresos vuelven a bajar, ya no bastan medidas de ahorro para confiar en mi, necesitarán más ingresos. Pues eso mismo es lo que están diciendo los mercados. No basta con ahorrar, hay que crecer. Y si España va a decrecer casi un 2% en el 2012, y quiere incrementar su deuda un 10% de su PIB, va a resultar muy complicado devolver ese dinero a no ser que la economía empiece a crecer.
Porque España tiene un problema que le bace especial a los ojos del mercado. Su deuda pública es aproximadamente un 65% del PIB, pero su deuda total es del 200% del PIB. Su problema no está en la deuda pública, ni siquiera en el déficit; nuestro problema es la deuda privada (de empresas, bancos y particulares) que no la podremos pagar si no es con crecimiento económico. Sin embargo, seguimos insistiendo en la reducción a toda costa del déficit al 4,4% del PIB, que en ejercicio del 2012 implicará el siguiente ajuste:
1.- Por desviación del déficit 2011: 2.2% del PIB = 22.000 millones de euros.
2.- Por reducición pactada del déficit 2012: 1.6% del PIB = 16.000 millones de euros.
3.- Por desviación del crecimiento: de +2.3 a -2% del PIB= 44.000 millones de euros.
4.- Por ajuste del PIB una vez aplicado el ajuste: 2% = 20.000 millones.
TOTAL AJUSTE: 102.000 millones de euros.
Si consideramos el ajuste de diciembre, suponiendo que sea tal, que tampoco lo tengo claro: -16.000 millones, tenemos que hacer un ajuste de 86.000 millones en nueve meses. ¿Cuál será después nuestra tasa de desempleo?. y lo que es más importante, ¿podrá el sector privado pagar sus deudas con el exterior después de tener cerca de 6 millones de parados a final de 2012?.
La conclusión es evidente, la prima de riesgo seguirá subiendo o por lo menos será superior a la italiana. A no ser que ...
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