miércoles, 11 de noviembre de 2015

LA INDEPENDENCIA

Me resisto a entrar en el debate artificial de la independencia de Cataluña porque creo que no lleva a ninguna parte, aunque al final no voy a tener mas remedio que plantear mis dudas económicas.
Cuando uno piensa en que los muy liberales votantes de CDC se han unido con los socialdemócratas de ERC ya le suena raro. Piensa en otros partidos socialdemócratas como el PSOE o el Partido Socialista Francés, con sus múltiples contradicciones ideológicas y su abrazo amoroso a las políticas neo-liberales de privatización y venta del sector público, reducción de los derechos laborales, santificación del equilibrio presupuestario etc. No me parece mal la evolución ideológica de las personas y las instituciones, pero creo que ha sido excesiva. Baste recordar las opiniones iniciales de Felipe González y Miterrand sobre la nacionalización de la Banca y de la red de transporte eléctrica como grandes medidas de economía social. Fueron ellos mismos los que, posteriormente, vendieron los bancos públicos y privatizaron las empresas eléctricas. Nada que reclamar, pero simplemente hay que apuntarlo.
Pero esos muy liberales votantes de CDC, defensores a ultranza de la Unión Europea, del Euro como moneda común, de las democracias liberales europeas, del concepto europeo en su conjunto, están pendientes de lo que opinan los anti europeos y proclives a la desaparición del Euro de la CUP como moneda para formar gobierno y aprobar las normas de ese nuevo estado catalán. Nada que objetar a ello, simplemente que parece extraño ver de la mano a los anticapitalistas y a los industriales de la Cataluña más emprendedora. No es malo, es simplemente poco razonable.
El hecho en si es que esa unión produce extrañas situaciones finales, como ver votar a los liberales ardorosos una propuesta para declarar el aborto como un derecho. ¿Que opinaron los obispos que tanto apoyan el proceso teniendo que aceptar esos peajes? A mi particularmente me parece bien que el aborto sea considerado un derecho, pero cabe recordar que esos mismos liberales votaron en contra en el Parlamento Español. 
Y ayer prometieron que todo sería mucho mejor con una República Catalana. Parten del hecho de que tendrían un presupuesto superior en 16.000 millones y, claro, con 16.000 millones más uno es capaz de prometer la luna. Pero esa cifra no es del todo cierta.
En primer lugar, parte de un concepto tramposo de medir las cosas, considerando que se cumpliría la clausula del Ceteris Paribus en economía. Bien, eso no se cumpliría desgraciadamente. Es muy probable que los gobiernos, mercados y agentes económicos individuales que deben actuar no apliquen ese concepto hagan algo, es decir, que actúen. Y en consecuencia, lo más probable es que las cifras cambien a la baja.
Supongamos que no. Esa cifra tendría que asumir la necesidad de nuevos gastos no contemplados, tales como un servicio exterior, un ejército, etc. Obviamente, los 16.000 euros supuestos irían menguando.
Añadamos también la deuda que debería imputarse, ni siquiera la que debería generarse nueva como consecuencia de las inversiones realizadas por el estado en Cataluña. Baste recordar que se invirtió una ingente cantidad de dinero en las Olimpiadas de 1992 que sufragamos a escote. Refiriéndome únicamente al Fondo de Liquidez Autonómica, la exigencia de pago de los 38.000 millones que se han dispensado hasta el momento, más los 2.300 que están solicitando, haría que Cataluña tuviese que acudir al mercado a pedir ese importe y eso equivaldría a quitar unos 4.000 millones más al año en intereses de esos 16.000.
Y, finalmente, la gran trampa. Afirman que van a crear una Agencia de Seguridad Social Catalana donde los empresarios y empleados deben ingresar las cuotas de sus empresas. Pero, al mismo tiempo, dicen que los pagos a los actuales pensionistas catalanes son del Estado Español. Es decir, me quedo con los ingresos y tu sigues con los pagos. Eso es hacer unas pequeñas trampas en el solitario. Si actuamos racionalmente, la tasa de cobertura de las pensiones en este momento en Cataluña se encuentra en el 64%, lo que significa que el déficit está en un 36% que habría que restar de los 16.000 millones, si es que queda ya algo.
Y a eso añadir el déficit público que, año tras año, está generando el gobierno catalán. Que no es poco, más bien de 2.000 millones todos los años. Al final, parece que ese excedente sería más bien nulo o negativo en mucho más.
Sin los 16.000 millones, ¿cómo pretenden subir los salarios de los funcionarios? Parece complicado. ¿Cómo van a subir las pensiones?. Sólo hay una salida, que sería la subida de impuestos de forma generalizada. Y entonces vuelvo a pensar en la burguesía catalana representada por CDC sudando la gota gorda por que esta huida hacia adelante al final les va a costar mucho dinero.
Y todo esto sin violar la clausula 'ceteris paibus'. Si hacemos política ficción, imagino que La Caixa abandone Cataluña como sede para evitar una debacle en el resto de España, igual que el Banco de Sabadell. Imagino que las grandes empresas del polo de Barcelona, ante la posibilidad cierta del abandono del euro (dado que la CUP así lo va diciendo)  y la salida de la UE, actúen con racionalidad económica y se deslocalicen. No es algo deseable, pero es inevitable. Imagino que la poca o mucha deuda que asuma la nueva república tenga una financiación prohibitiva y que, fuera del euro, cualquier nueva moneda que se crease estaría fuertemente devaluada con el consiguiente empobrecimiento de la población. Imagino revueltas y problemas por la falta de productos básicos y demás. Pero eso ya es mucho imaginar.
Lo que si puedo imaginar es que el nuevo estado debería estar reconocido por algún otro estado para tener legitimidad. Si no hay reconocimiento internacional es como si no existiera. Y no creo que los países del UE, los USA, o los países iberoamericanos entren en ese juego. No queda mucho donde agarrarse.
Lo que si veo claramente es que las causas judiciales abiertas y seguidas según las leyes españolas decaerán por falta de legitimidad. No existirían por no reconocer ni los tribunales ni las leyes que se les aplican. Y, por lo tanto, no ha habido nada. Y, si seguimos imaginando, puedo ver a la familia Pujol sin ir a declarar, presentarse a un juicio, devolver ni un sólo céntimo y viviendo tranquilamente con sus empresas en paraísos fiscales sin pagar un sólo impuesto. Este Economista Perplejo tiene la mente muy calenturienta. ¿Es eso lo que se pretendía?



@juanignaciodeju


P.D. Sigo sin tener respuesta a una pregunta que hice el otro día: ¿Puede una personas de izquierdas ser nacionalista?
Es que cuando yo era marxista aquello significaba la internacionalización y el abandono de la frontera en pos de una unidad del proletariado. ¿Eso ha cambiado?


martes, 29 de septiembre de 2015

ALGUNOS NUBARRONES SOBRE EL HORIZONTE

Cuando ya todo parecía sencillo y fácil, los organismos internacionales saltaban de alegría por nuestra evolución económica, el gobierno no paraba de introducir medidas en los presupuestos que va a aprobar predatados y estábamos viendo el futuro mas de color de rosa (algunos, que yo tengo las gafas sucias todavía y no puedo ver claro) aparecen algunos nubarrones oscuros sobre el horizonte.
En primer lugar, China. Algunos están muy preocupados con la evolución de la economía China. Hay razones en algún país, pero no de forma generalizada. Algunos ya están sufriendo las consecuencias, como es el caso de Brasil, que además no ha sido capaz de digerir convenientemente el exceso de obra pública en su territorio con motivo del Mundial de fútbol del año pasado y los Juegos Olímpicos del que viene. Veremos como se ajusta, pero puede resultar problemático para la población. En conexión geográfica Argentina también se encuentra en una situación parecida, aunque quien está sufriendo más son los proveedores de petróleo, con Venezuela a la cabeza. 
Y fuera del área sudamericana, Rusia se encuentra con un presupuesto mermado por los bajos precios del petróleo, que por otro lado están provocando una asfixia financiera a los grupos islamistas radicales. No en vano es ahora cuando la comunidad internacional parece estar dispuesta a hacer algo para acabar con ellos. Poderoso caballero es don dinero.
Pero ese impacto de China también se ve en los precios de los consumidores que tenemos en el primer mundo, de forma que aparece otra vez el fantasma de la deflación. Como digo siempre en mis clases, contra la inflación sabemos operar y buscarle soluciones, aunque nuestra experiencia con la deflación es realmente escasa y no muy efectiva. De momento, parece que la solución pasa por tener tipos de interés cercanos a cero durante largos periodos de tiempo y con vencimiento indefinido. El problema se llama trampa de la liquidez, aunque una subida de los tipos de interés en las actuales circunstancias sería devastador para una economía como la española que todavía no se ha terminado de desapalancar. Complicada decisión la que se le echa encima al Sr. Draghi. No me gustaría estar en su pellejo en ese momento.
Pero es que además se está produciendo una acumulación de dinero en algunas manos que hacen que los mercados de deuda carezcan de liquidez, con lo que son mercados prácticamente inexistentes. Eso implica que se acerca a pasos agigantados la trampa de la liquidez en el peor de los escenarios: cuando las políticas monetarias ya no tienen ninguna efectividad y las fiscales no son aplicables: podemos encontrarnos con un serio problema en los bancos, con una deflación generalizada y con una quiebra sistemática de las empresas. Unos tipos de interés cercanos a cero son buenos cuando incentivan la inversión, pero la deflación hace menos atractivos los negocios y, en consecuencia, las empresas terminan cerrando. 
Y encima, la evolución del capitalismo está llevando inexorablemente a una falta de regulación que hace que los agentes individuales primen por encima de los derechos colectivos. De forma que es más importante el beneficio y los dividendos que el bien común. Y en esa línea de desarrollo nos encontramos con las manipulaciones informáticas de las emisiones del Volkswagen o las estafas piramidales tan clásicas, aunque también la precariedad en el empleo y los demás cambios que se están produciendo en las relaciones económicas de los países. Ello, junto con la deflación, provocan que el principal motor de la salida definitiva de la crisis, que debería ser el consumo, en sociedades fuertemente endeudadas como la española, con contratos cada vez más temporales y salarios más bajos no puedan superar la situación en un plazo más o menos breve. De hecho, la mayoría de los estudios prevén que la economía española se ralentice el año 2'016 e inicie un descenso a partir de ese momento.
Se avecina un cambio en el paradigma económico de dimensiones poco exploradas y con consecuencias difícilmente manejables. Porque la sociedad no aguantaría una segunda recaída en la recesión. Lo que está claro es que ese cambio va a pasar o por una toma de conciencia de los consumidores  en la colaboración y el poder que en conjunto tienen o por una polarización excesiva de la economía con consecuencias dramáticas para una gran parte de la población. Y eso pasará por una reformulación de relaciones económicas a nivel de personas, países, regiones e incluso religiones. En el siglo XIX ese cambio provocó el nacimiento del marxismo, en el XX la economía del bienestar por la aparición de Keynes, y ahora no sabemos muy bien qué va a pasar ni quién será el teórico que lo lidere. Al menos una cosa está clara, este economista perplejo no parece el más indicado para ello.


@juanignaciodeju

miércoles, 9 de septiembre de 2015

'EL PLAN B ES LA SALIDA DE LA UE'

Ahora se está poniendo de moda cuestionar la pertenencia de los estados a la UE como forma de evitar los elementos más problemáticos de pertenecer a una zona económica común. Lo he escuchado ya a varios ‘responsables’ políticos. Syriza tenía como opción B a la austeridad abandonar el euro; Pablo Iglesias lo ha insinuado; algunos miembros de las nuevas formaciones también lo hacen. Parece que puede ser hasta positivo. Incluso en Catalunya se argumenta que una salida de la UE por declararse independientes no sería traumática.
¿Qué nos aporta la UE? Dejando de lado a Merkel y a la burocracia, podemos hacer un pequeño análisis, sin duda incompleto e inexacto, de lo que hemos obtenido por pertenecer a ese club privilegiado.

LIBRE CIRCULACION DE MERCANCIAS

La UE, en su origen, era un intento de crear mercados sin trabas a la exportación, dado que lo que se pretendía era provocar el desarrollo económico de los pueblos que estaban, obviamente, irremediablemente conectados por cultura, comercio e incluso guerras. Esa realidad se plasmó en los primeros tratados que fomentaban la desaparición de cualquier traba a los productos de los países miembros.
Igualmente, desde ese concepto, se empezó a regular algunos mercados. Por ejemplo, la Política Agraria Común, con el objetivo de garantizar un ingreso mínimo a los agricultores mediante el control de la oferta y la demanda. Podemos estar más o menos de acuerdo con el mecanismo, pero el campo europeo sufrió una gran transformación gracias a ella.
Y la desaparición de las fronteras en términos de mercancías provocó las ventajas de algunos países con respecto a otros y la localización de nuevas empresas en sus territorios: si tengo acceso a la misma tecnología, parecida formación de los trabajadores y costes más adecuados, obviamente me traslado a ese país. TOYOTA, VW, NISSAN, etc son ejemplos de empresas que se establecieron en España cuando entró en la UE.

LIBRE CIRCULACION DE PERSONAS

Paso siguiente en el desarrollo fue la libre circulación de personas. La desaparición física de las fronteras interiores. Eso de levantarte y viajar a cualquier país de la UE sin necesidad de pasaporte ni visado ni nada por el estilo. En consecuencia, con ello se ha desarrollado algo tan vital como el talento, aunque en este caso la barrera idiomática es un handicap complicado de solventar.

EURO

Como desarrollo obvio, la aparición de una moneda única común, con todas sus ineficiencias y  sus debilidades, que permitiera la adquisición de las mercancías, el pago de las pensiones y los salarios, los precios, etc en una unidad de cuenta común. Y el euro tiene muchas ineficiencias y muchos problemas de construcción, pero el paso está dado y es un avance increíble en nuestras vidas. Puede que los más jóvenes no hayan pensado en ello, pero los que ya tenemos una edad estamos plenamente convencidos de este avance. Y no queremos renunciar a él.

LEGISLACIÓN

Y algo poco conocido que la gente todavía no se ha enterado: la UE ha traído a nuestras vidas legislación que debemos adoptar y que posibilita un cuerpo legislativo propio de la UE. Ese esfuerzo implica, aproximadamente, un 70% de las leyes que se aprueban en España todos los años. Es decir, el margen de actuación de nuestros gobiernos es más bien escaso. Y la mayoría de las leyes que aprobamos en nuestros países proviene de Europa.

Todo ello en su conjunto ha provocado un desarrollo económico nunca visto antes en nuestros países. Sólo hay que comparar la evolución que hemos tenido desde principios de los años ochenta del siglo pasado y compararlo con esa misma evolución en periodos iguales del pasado. Nada que ver.
La pregunta que debemos hacernos es si estamos dispuestos a renunciar a todo eso que nos aportan la UE. Si queremos renunciar a un mercado de 300 millones de consumidores; a una moneda soportada por 200 millones de personas; a una estabilidad democrática nunca antes obtenida; a los viajes por Europa sin tener que pedir visado; al capital europeo de la empresa donde trabajamos; a los productos que consumimos en la actualidad.
Creo que es un debate estéril: nadie quiere realmente abandonar Europa. Si, tenemos a Merkel y su mantra de la austeridad, pero el resto de cosas compensa con creces ese problema. Sin duda, abandonar eso crearía un agujero considerable en nuestras vidas y en nuestra economía. Al menos, este economista perplejo no quiere perder ese mercado que representa el 70% de nuestro comercio exterior.


@juanignaciodeju

jueves, 27 de agosto de 2015

YUAN-CONNECTION

De vuelta de vacaciones nos encontramos con la crisis china estallando con toda su virulencia en la cara justo ahora que empezamos a hablar de mejoría sistemática de la situación.
Pero ¿afectará la crisis china gravemente a nuestra economía?.
Lo primero que tenemos que ver es qué está pasando en la segunda economía del planeta. Una estructura económica basada en los precios de las materias primas y la mano de obra que logra producir enormes cantidades de bienes que exporta a todo el mundo con precios muy bajos. Eso, junto con una política monetaria relativamente laxa en ese país ha generado la aparición de una enorme burbuja financiera e inmobiliaria, proporcional al tamaño de la población china, más de 1.300 millones de habitantes. El pinchazo de esa burbuja, con enormes pérdidas ocasionadas a los agentes económicos individuales que entraron en el negocio con unas pérdidas en bolsa que superan los cinco billones de dólares en terminología española (5.000.000.000.000 $)
Eso acompañado (o, mejor dicho, provocado) por la des-aceleración brusca de la economía china que va a provocar, como primer efecto, la disminución de los precios de las materias primas. El primer efecto lo estamos viendo en el petróleo: la baja actividad china está provocando bajadas en el precio del petróleo. Si China demanda menos porque su economía produce menos, obviamente el precio del petróleo caerá. 
Por lo tanto, los primeros damnificados por la baja producción china serán los proveedores de las materias primas, es decir, las economías emergentes serán las que más sufran por este parón en China. Principalmente los países del golfo pérsico, Rusia, Turquia, la mayoría de los países sudamericanos y la práctica totalidad de los africanos. 
La respuesta de las autoridades económicas chinas ha sido buscar un incentivo exterior mediante la devaluación del yuan. Eso provocará que aquellos países que competían con los productos chinos en precios dejarán de hacerlo y se encontrarán en serias dificultades. Y aquellos sectores que han conseguido sortear la irrupción de los productor chinos tendrán serios problemas a partir de ahora. Veremos la desaparición de empresas en sectores con alta competencia de China y los precios de esos productos tenderán a bajar en los próximos meses. 
Por otro lado, puede ocurrir un periodo de dificultades en la captación de fondos, dado que las grandes acumulaciones de capital en China pueden empezar a tener serios problemas y, por lo tanto, aquellos agentes que se han aprovechado de esos fondos empezarán a sufrir con restricciones de liquidez. Dependiendo de la gravedad de la situación podremos encontrarnos con quiebras de países y de empresas que tendrán difícil la captación de fondos. En nuestras economías es relativamente poco probable que se produzcan estos efectos, pero habrá que tenerlos en cuenta. En principio, no deberíamos hacernos muchas ilusiones con las inversiones millonarias prometidas por chinos hace años. 
Y, obviamente, habrá un parón de aquello que nos prometíamos los españoles porque la situación podrá devenir en una crisis que provoque que los chinos no salgan a hacer turismo por aquí como empezábamos a pensar que sería posible. Eso se verá afectado tanto por la disminución de la renta de los chinos como por la devaluación del yuan. 
Y, por último, cabe la posibilidad de que la actuación del gobierno Chino no haya sido suficiente y se produzca una crisis financiera internacional, en cuyo caso estaríamos peor posicionados de lo deseable por nuestro alto nivel de endeudamiento y, en consecuencia, eso sí podría ser un problema.
En definitiva, que parece que si se controla la situación en China por parte de su Banco Central puede disminuirse mucho el riesgo sistémico de contagio y las economías occidentales sortear con cierta soltura el problema. Nos costará dinero, porque es inevitable, pero aplicar medidas ya conocidas por nosotros podrá ser beneficioso para los chinos. En concreto, tendrán que buscar una solución rápida a los problemas de los bancos chinos y la limpieza de sus balances para evitar un colapso financiero que, entonces si, tendría consecuencias apocalípticas. ¿Y si les mandamos a nuestro ministro de economía para gestionar esta crisis?. En fin, que esto es sólo una maldad de este economista perplejo.



@juanignaciodeju

miércoles, 15 de julio de 2015

UNA POSIBLE SOLUCIÓN PARA EL CASO GRIEGO

Al final se ha aprobado un rescate nuevo a Grecia. Pero esto no es mucho. Hay que implementarlo.  Hay  decir que lo aprobado parece más bien una imposición con tintes de dramatismo que otra cosa. Aun desconociendo en muchos casos la situación concreta de la economía Griega, si voy a insistir en mis líneas habituales de pensamiento y voy a proponer una salida. 

En primer lugar, la cantidad. Creo que habría que ser terriblemente generoso en este punto. Y pensar que la situación debe tender a la estabilidad a medio plazo. Por lo tanto, plantearía un rescate con los siguientes tramos:

1.- Un primer tramo de 30.000 millones de euros que irían a satisfacer las necesidades de devolución de deuda a corto plazo. Se puede implementar como una cantidad de dinero adicional que salve los pagos o como una quita de los pagos o como un aplazamiento al final del periodo de pago con un tipo de interés fijo y pactado. 

La idea es liberar fondos para que el gobierno griego pueda implementar políticas de corto plazo más urgentes.

2.- Un segundo tramo de 20.000 millones de euros para implementar políticas de reestructuración de la economía griega, buscando que se desarrolle convenientemente todo cuanto sea posible y buscando un efecto multiplicador que hagan que ese 10% del PIB pueda convertirse un un 50 o un 60%. Debería centrarse en el desarrollo de la industria y nuevos mercados, la educación y la formación.

3-. Un tercer tramo de 90.000 millones para rescatar y reestructurar la banca griega, que se encuentra en una penosa situación tras los acontecimientos vividos. 

Esta reestructuración debería incluir todo y no ser tibia. Aunque puede que el dinero sea excesivo, mejor eso que no quedarse corto.

Y todo esto con un profundo plan de reforma de la economía griega pasando por aquello que las instituciones ya le han exigido: subida del IVA, reducción de las pensiones, reducción del gasto militar, reducción de la administración. 

La subida del IVA es imprescindible en un país con una alta tasa de evasión fiscal. Se convierte en la única baza para obtener más ingresos. Y estos ingresos son imprescindibles para pagar los salarios y las pensiones. Tiene que pensarse que la idea de este plan es que Grecia pueda normalizar su situación a medio plazo sin acudir a nueva deuda. Ambicioso, si.

Con respecto a la administración, no puede ser que un país tenga al 50% de la masa trabajadora ocupada por la Administración. Es necesario reducirlos y que sean más eficientes. Lo mismo podemos decir de las pensiones: tienen que reducirse y reducir el número de pensionistas que hay en el país. 

Un vez que la economía Griega se haya estabilizado y empezado a crecer, será el momento de poner en marcha el segundo tramo: los 20.000 millones adicionales en un plan de inversiones que genere un desarrollo de la economía griega a medio plazo. Ese dinero podría obtenerse del plan Juncker y ser canalizado junto con inversores privados. Es importante que la economía se haya estabilizado para asegurarnos que no se dedica a pagar otras cosas que no sean la reestructuración de la economía. Lo fundamental es conseguir que la economía griega desarrolle nuevos sectores que le posibiliten la reducción de la dependencia exterior en muchos factores. Es necesario que la economía griega se estabilice y pueda exportar más. 

Finalmente, el tema más escabroso y peculiar: el rescate bancario. Lo primero que hay que hacer es determinar los activos malos y crear un banco malo que limpie los balances y acabe con los problemas. Y no meter al país en nuevos desafíos difíciles de gestionar. 

El gran problema con todo esto es que la deuda griega se incrementará hasta los 480.000 millones de euros, el 240% de su PIB. Evidentemente es impagable. Algo hay que hacer.Y ese algo es reestructurarla. Obvio. El tema es el cómo. Propongo que se haga una quita del 50% de toda la deuda (240.000 millones) pero que se incremente el tipo de interés de la restante al 4% anual mínimo. Igualmente, se realice una moratoria de 20 años en el pago y se establezca el pago durante otros 20 años.

La quita se haría de la siguiente manera: cada euro devuelto por el gobierno griego compensaría 2 euros de deuda, de forma que se pagaría de forma escalonada y no habría un desbarajuste radical en las finanzas del resto de socios de la eurozona, principales tenedores de la deuda griega. 

Con el tipo de interés, los acreedores verían compensada la quita posterior de la deuda. 

Lo que tiene que tener claro el gobierno griego es que durante los próximos 20 años no va a ser posible el acceso a los mercados de capitales y, en consecuencia, va a ser su propia economía la que deba generar los recursos necesarios para operar. Por lo tanto, deberá ser capaz de pagar sus deudas con sus propios recursos. Y eso sí, los socios europeos harán el esfuerzo innegable de acomodarse a la economía griega.

Esta es sólo la aportación veraniega de este humilde economista perplejo. Como no me harán ni caso, pues mejor para ellos.



@juanignaciodeju.

miércoles, 8 de julio de 2015

Y CON GRECIA ¿AHORA QUÉ HACEMOS?

Esa es la pregunta fundamental en este tema: ¿Ahora qué hacemos?

Porque la situación no puede ser más escabrosa. Los griegos dijeron NO a algo que no existía ya. Que había existido pero ya estaba caducado. Ese mandato, que hay que respetar pues es la opinión soberana de un pueblo expresada libremente en un referendum, sin embargo es de poca utilidad a no ser que le demos otra interpretación.

Porque podemos decir que lo que realmente han dicho los griegos es NO al euro. En consecuencia, no hay mucho que discutir. Nos devolvemos las cartas respectivas, los regalos mutuos y nos damos la mano como buenos vecinos. Ahora bien, olvidemos cobrar las deudas (evidentemente, el gobierno griego no pagaría lo que debe) pero los griegos entrarían en una dimensión desconocida que no sabemos dónde terminaría. Eso si, al menos tenemos claro que sería de proporciones apocalípticas para la población. Luego ya repartiremos las culpas.

Podemos decir también que los griegos a dicho NO  a la austeridad. Con eso estaríamos casi todos de acuerdo. Lo complicado es redirigir ahora el encargo, ya que tenemos un problema grave que se llama 180% del PIB griego, es decir, una barbaridad impagable. Si no se producen ahorros o incrementos de los ingresos por parte del gobierno será complicado que esto llegue a buen puerto. Porque el 180% del PIB a pagar en 20 años con 20 de cadencia, que es lo que pide el gobierno griego, al margen de una reducción de 30.000 millones y un nuevo tramo de 50.000 millones adicionales, implica que el gobierno griego deberá pagar, transcurridos esos 20 años de cadencia, un montante similar al 10% de su PIB durante 20 años adicionales. Y eso hablando en términos constantes y sin nuevo recurso a la deuda. Parece poco probable que se consiga sin nuevos ingresos (subidas de impuestos) o menos gastos. Luego la austeridad deberá seguir porque la cantidad es ya inabordable.

Podemos decir también que los griegos querían dar un espaldarazo a su gobierno. Lo cual es muy loable, pero deberían tener más información y leer mejor los informes que se han puesto de manifiesto durante esta semana de locos que acabamos de terminar. Porque el informe del FMI, ese que el gobierno griego ha sacado pecho, dice en roman paladino que el desastre de gestión de estos seis meses de gobierno ha ocasionado otros problemas adicionales, en particular que los bancos griegos se encuentran quebrados y con una deuda de 89.000 millones sólo al BCE por la facilidad de liquidez que en estos meses les ha dado. Luego habrá que pensar en un problema más 50.000 (del rescate del país) más 89.000 del rescate a la banca y menos 30.000 de quita que proponen. Es decir, un porcentaje de deuda muy por encima del 200% del PIB.

Porque aquí aparece el siguiente problema: la banca griega está quebrada y sólo puede funcionar con acceso a la liquidez que le presta el BCE. La solución es clara para aquellos que desprecian la economía: que el BCE le deje todo el dinero posible para funcionar, algo así como que imprima el dinero necesario para que todo siga funcionando. El problema es que eso no es posible por muchas razones, pero fundamentalmente porque los colaterales que estaba aportando la banca griega, es decir, las garantías de pago, era deuda del estado griego que, al no pagar al FMI, no puede ser admitida por parte del BCE. Un pequeño inconveniente que se agrava si metemos el factor tiempo: el día 20 de julio el estado griego debe pagar 3.500 millones al BCE. En fin, que el tiempo es un mal aliado del gobierno griego. En vez de haber estado ampliando plazos desde el mes de febrero debería haber pensado en los plazos para evitarse este problema adicional.

Y a todo esto, el gobierno griego ya se plantea satisfacer los salarios y la pensiones con un pagaré por, al menos, el 70% de su cuantía. Es decir, piensa en montar una moneda paralela. Lo que significa, automáticamente, una salida del euro de facto, aunque lo nieguen. Y, siguiendo el caso argentino, con idénticas proporciones, el PIB griego caería hasta un importe de 82.000 millones de euros, desde los más de 200.000 actuales.

Y las empresas griegas que no son turísticas están en pleno proceso de cierre porque desde hace una semana no pueden vender sus productos. Bancos quebrados, corralito, gobierno con necesidades urgentes de financiación, una población empobrecida al máximo y las empresas cerrando. Y se dan de plazo hasta el domingo para llegar a una solución. ¿Pero es que nadie piensa en la población griega?. Si estuviese en manos de este economista perplejo, les tenía negociando de forma ininterrumpida hasta que alcanzasen un acuerdo. Vayamos encargando el café.



@juanignaciodeju


jueves, 25 de junio de 2015

YO ESTOY DE ACUERDO CON USTED, SR. LINDE

Estimado Sr. Linde,

Por una vez en la vida estoy plenamente de acuerdo con usted. Si las cosas siguen así, las pensiones a medio y largo plazo serán más bajas. Incluso, me atrevo a aventurar, estarán limitadas. Tiene usted razón, por lo tanto, en reclamar un plan de pensiones privado. Efectivamente, será necesario que ahorremos para tener garantizada una pensión digna en el futuro. 

Pero se olvida usted de algunos pequeños detalles. Paso a enumerarle los que, desde mi humilde posición de profesor de economía y siendo consciente de mis limitaciones, observo a mi alrededor.

En primer lugar, el obvio. Hay cinco millones de personas que no pueden ni plantearse hacer un plan de pensiones. Están desempleados, con problemas para vislumbrar el presente como para pensar en el futuro a medio y largo plazo. Se han vuelto plenamente keynesianos y van diciendo aquello de 'A largo plazo todos calvos'. Por lo tanto, para esa porción de la población será necesario hacer algo para recuperarlos en el futuro. Ahí debería entrar la solidaridad de todos. Eso del sistema de reparto que ustedes los liberales tanto aborrecen.

Pero pienso también en los jóvenes. Un 52% de ellos están sin trabajo. Y los que lo tienen ganan sueldos míseros en contratos con una precariedad absoluta. Como en el futuro más cercano que tardío nos van a incluir toda la vida laboral en el cálculo de la pensión, es evidente que ellos tendrán un futuro muy incierto. Y más si no encuentran trabajo dentro de poco. Porque se necesitan 37 años para cobrar el 100% de la pensión y nos jubilamos con 67. Es decir, o estás cotizando convenientemente a los 30 o estarás seriamente preocupado en el futuro.

También pienso en aquellos que han dejado el paro y que todavía están respirando aliviados. Si, tienen trabajo, pero con salarios un 40% más bajos, condiciones laborales poco razonables, escasa estabilidad laboral, etc. Obviamente, tampoco van a pensar en ahorrar para mantener una pensión. Bastante tienen con pensar en la comida.

Estamos también los empleados públicos. Con una pérdida de poder adquisitivo de más de un 20% durante la crisis (desde el 2010 a 2015) algunos no pueden plantearse un plan de pensiones, están con el agua al cuello. Esos también deberían preocuparse por su pensión en el futuro.

Y, finalmente, aquellos que tienen trabajo en la empresa privada, que con la enorme subida del 1% que les van a hacer están dispuestos a hacer el ahorro por todos los demás.

Obviamente de todo este análisis le quito a usted, empleado público, que ha tenido subidas salariales desde que llegó al cargo, en el año 2012. A usted eso de las estrecheces no le afectan. Y puede hacer, obviamente, aportaciones extraordinarias a los planes de pensiones que considere conveniente. Usted si que puede.

Creo que seguiré en estado de perplejidad absoluta. ¿Pero en qué piensan los inútiles de nuestra clase dirigente?



@juanignaciodeju