jueves, 28 de abril de 2016

POPULISMOS Y ECONOMIA. LO QUE NO TENEMOS QUE CALLAR

Me pongo a escribir esto sin conocer todavía ningún programa electoral para la nueva cita del 26J pero con ánimo de poner sobre la mesa el problema de los populismos y su influencia en el ánimo de la gente. Para ello no tenemos sólo que fijarnos en los movimientos contemporáneos, sino que se hunden en raíces más profundas.
Cuando ocurre la crisis de los ochenta, con el incremento del precio de las materias primas y el incremento del desempleo, J.M. Le Pen surge como una figura política de primer nivel que empieza a ganar adeptos a su causa basándose en la política de denigrar al emigrante culpándole del incremento del desempleo en Francia. Por aquel entonces los llamados líderes de la izquierda no supieron (o no quisieron) contrarrestar sus argumentos y su popularidad subió como la espuma. Hasta el punto de que termino disputando la presidencia de la República con Chirac Obviamente ganó este último porque los votantes socialistas, angustiados por la situación, se volcaron con el líder del centro derecha. Pero ahí estuvo el tema. Eso ocurrió exactamente en las elecciones de 2002.
La pregunta es cómo pudo ocurrir. La respuesta es muy sencilla: Le Pen empezó diciendo que los franceses estaban en paro porque los emigrantes les quitaban el trabajo. Y claro, si uno está en paro puede hasta comprar el argumento, sobre todo si nadie lo contradice. Cualquiera de mis alumnos de Macroeconomía podrían contestar a esa cuestión y derrumbar el argumento, desde un punto de vista teórico, sin muchos problemas. La verdad es que la presencia de inmigrantes no sólo no crea desempleo, sino que ayuda a reducir la tasa de desempleo natural de esa economía y a incrementar el nivel de renta potencial. Y todo ello manteniendo el salario real. Todo en su justa medida, lógicamente, pero eso es así. Luego que alguien utilice ese argumento en un momento de desesperación colectiva debe servir para que sea descalificado inmediatamente para evitar que la bola crezca. Pero no se hizo y acabó como he contado. 
Y esas elecciones se producen en el momento de la aparición del Euro como moneda, que ocasionó un repunte del desempleo y una pequeña desaceleración de la economía. Mis alumnos también pueden explicarlo sin grandes problemas. De ahí ese odio visceral que determinados sectores de la ultraderecha tienen al Euro, al que acusan de generar desempleo. Y últimamente esto mismo está ocurriendo con las izquierda más radical.
Porque ultimamente esto del populismo ha dejado de ser patrimonio de la ultraderecha para hacerse trasversal hacia el otro polo. Y nos encontramos con que en situaciones de tremenda adversidad muy mal gestionadas por los tecnócratas  europeos secundados por los comisarios que, actuando como funcionarios de lujo de los presidentes, han aplicado recetas probablemente bien intencionadas pero muy mal diseñadas. Y peor implementadas. Pero han dado paso a propuestas irreales que dejan tremendamente perplejo a este humilde economista. 
Siempre he sido crítico con la 'austeridad expansiva' aplicada por Merkel y he abogado por mantener o, si era posible, incrementar el gasto como medida para mantener o incentivar la economía. Pero proponer que el presupuesto se incremente un 25% de golpe es hacer saltar por el aire no sólo el estado del bienestar y la economía, sino el futuro de nuestro nietos y biznietos. Y eso nos lo venden como una suerte de justicia social que hay que hacer para devolver el protagonismo 'al pueblo'. Y, claro, oponerse a ello puede ser hasta contraproducente.  No me imagino al líder de cualquier partido socialdemócrata criticando esos postulados en público. Pero todos sabemos que es imposible. Y nadie lo dice.
El argumento que se aplica es de lo más pueril: nos dicen que eso sería simplemente acceder a la media de gastos público de la Unión Europea. Y es cierto, pero es inadecuado plantearlo así. Una vez admitido el error, es muy fácil que la gente que esté en situación desesperada (y hay muchos) compren el argumento populista de que 'vamos a rescatar personas y no bancos'. El problema es que hay que rescatar a los bancos. Luego no es tan fácil.
Llevo mucho tiempo pensando en cómo podríamos encajar esas políticas activas de gasto público (con esos incrementos tan brutales de gasto público) en el modelo y siempre llego a la misma conclusión: dentro del euro es imposible. Como ellos también llegan a la misma conclusión, la solución que proponen es siempre la misma: si el euro no admite esas políticas habrá que abandonar el euro. Lo que no dicen, y creo que deberían hacerlo, es que abandonar el euro sería la ruina de, por lo menos, dos generaciones. Y el argumento es el mismo: 'el euro tiene que estar al servicio de los ciudadanos'. Y es impecable, pero falso. La estabilidad de las monedas es la plena garantía de la estabilidad de los ciudadanos. Ese mismo convencimiento ha tenido el primer líder que se enfrentó al problema: Alexis Tsipras. El planteamiento de abandonar el euro le costó un corralito financiero con restricciones al movimiento de capitales. Y toda una política basada en la 'austeridad expansiva' con subidas del IVA, bajada de las pensiones y demás. Y proponía lo contrario.
En fin, que no intento pontificar sobre nada. Creo que hay que ser realistas y pensar las cosas antes de lanzar ideas que no pueden aplicarse. Porque hay una cosa en la que coinciden todos los populismos: si hay que salir del euro, se sale. Y eso me deja perplejo. Aún más de mi estado habitual. Sigo proponiendo unas clases de economía. Las financiaría el Estado y yo sería el profesor. Eso si que sería expansivo. Por lo menos para mi.



@juanignaciodeju

miércoles, 13 de abril de 2016

EL HELICÓPTERO

Se habla y mucho de la situación económica y de las alternativas que se pueden implementar para poner soluciones, aunque no parece que la gente esté haciendo análisis adecuados de la situación. Yo tampoco lo haré, que sólo soy un Economista Perplejo. Pero el ejercicio puede resultar interesante.
Lo primero es identificar nuestro problema. Desde mi punto de vista, los precios bajos son el gran problema de las economías europeas y de los europeos en general. De las economías, porque los precios bajos desincentivan la creación de empresas y la actividad económica. De los europeos, porque la inflación nula o negativa no ayuda con nuestra sobre endeudada situación personal, con lo que el desapalancamiento que tendríamos que llevar a cabo se nos está haciendo muy largo y penoso. Necesitamos inflación positiva para que nuestras deudas se reduzcan a una mayor velocidad.
Y para afectar a los precios en un sistema económico, basta la política monetaria. Todo lo que ha anunciado el BCE debería ser más que suficiente para que los precios se incrementaran. Y cumpliendo el mandato del tratado fundacional, dado que realmente la política monetaria no afecta más que al nivel de precios a medio plazo.
Pero esa política no está funcionando.Básicamente, desde mi punto de vista, por dos motivos: por un lado, la desconfianza existente en el sector bancario; por otra lado, en la excesiva concentración de la liquidez en pocas manos. Voy a intentar explicarlo.
El sistema bancario europeo sigue mal. O más bien, desde 2008 no ha dejado de estar mal. Los bancos no se fían unos de otros y la economía se resiente. Porque que funcione el sistema bancario es algo fundamental en la economía. Los bancos más grandes y solventes se relacionan con el BCE del que obtienen liquidez y, posteriormente realizan operaciones de préstamo con otro bancos más pequeños en distintos plazos (de ahí sacamos el famoso EURIBOR). Pero si no nos fiamos de los bancos a los que prestamos dinero, no realizaremos las operaciones y, en consecuencia, el sistema se parará. Porque no se distribuirá el dinero hacia las economías domésticas y las empresas y se cerrará el crédito. Sencillo. Por lo tanto, lo primero que debería hacerse es ordenar y limpiar de una vez por todas el sistema bancario europeo. Intervenir si es necesario aquellas entidades con problemas; crear 'bancos malos' donde haga falta para ordenar los balances; lo que sea necesario. Pero necesitamos que el sistema bancario empiece a funcionar. Alguno opinara que esto se soluciona con una banca pública. Yo creo que no, que los vicios del sistema son los mismos se gestione desde el punto de vista público o desde el privado. Porque un gestor público no va a dar más crédito que otro privado: sencillamente, los criterios son los mismo y las consecuencias también.
Además, la liquidez puesta en el mercado por los bancos centrales se concentra en muy pocas manos, fundamentalmente por la deficiente distribución de la renta de las economías.Como el dinero se concentra en pocas manos, sólo se distribuirá según los criterios de esas pocas personas.Luego le costará llegar a las economías domésticas y a las empresas. 
Luego el problema del BCE no es sólo la política que puede hacer, sino la efectividad de la misma. Quizá si hubiese actuado hace cinco años, cuando las evolución de las economías y las medidas adoptadas pedían a gritos su intervención, la situación sería distinta. Pero de eso ya no podemos lamentarnos. Hay que hacer algo ahora con las circunstancias que tenemos.
Para que la política monetaria fuese efectiva (y recordemos que efectividad de la política monetaria es que se incrementen los precios) necesitamos que la liquidez se distribuya a las economías domésticas y las empresas.Y para eso sólo le queda una bala en la recámara: el helicóptero. 
El helicóptero consiste en distribuir directamente a los ciudadanos una cantidad de dinero sin pasar por las entidades financieras (que se lo quedarían) ni los gobiernos (que lo tendría prohibido). Algo así como que nos envíe a todos nosotros un talón, con su firma y una carta de agradecimiento, por un importe de 1.300 euros. Se supone que cuando nos den los 1.300 euros a cada uno de nosotros nos lo gastaremos con alegría y determinación, con lo que los precios subirán. Y todo el problema resulto.
La idea es atractiva y no implicaría mucha distorsión en el balance del BCE, dado que ese importe es lo que nos corresponde a los 300 millones de europeos por el reparto de los millones de beneficios del BCE. Como estaréis haciendo el cálculo os lo digo yo: el BCE tiene acumulados 444.000 millones de beneficios. Si, una pasada. 
Lo atractivo de la idea es que se trataría de un estímulo directo a los individuos, no requeriría de ningún intermediario financiero y podría implementarse de forma inmediata. Como se trataría exclusivamente de un impulso monetario, no tendría más efecto que sobre el nivel de precios.Pero, como siempre hay un 'Pero'. no modificaría el nivel de renta de la economía a medio plazo.Para eso el BCE está empeñado en que realicemos reformas estructurales. 
Por lo tanto, lo único que puede hacer Mario Draghi por nosotros en el futuro más cercano es montarse en el helicóptero que tiene en la terraza, cargarlo con billetes nuevos de 100 euros e ir dando paseos por las ciudades y pueblos de Europa repartiendo el dinero a los ciudadanos. Y lo terminará haciendo. Seguro. Pero no os lo gastéis inmediatamente. Donarlo a este humilde economista perplejo que me vendrá muy bien. Prometo hacer una fiesta para todos e invitar a una caña. Bueno, o dos.


@juanignaciodeju


martes, 15 de marzo de 2016

CONTINUAMOS VIVIENDO POR ENCIMA DE NUESTRAS POSIBILIDADES

Hemos conocido últimamente dos noticias relacionadas pero con impulso diferentes: por un lado, el BCE, preocupado como está por la situación, ha puesto todo el arsenal en marcha y amplia considerablemente la política monetaria; por otro, el nivel de deuda pública de la economía española alcanza el 99% del PIB. 
Lo del BCE se veía venir, y muestra claramente que la situación no está ni medianamente controlada por parte de las autoridades económicas. La evolución de los precios sigue en negativo y eso debería preocuparnos a todos mucho, por más que algún irresponsable opine que eso es una virtud. Y el BCE se decide a hacer lo que buenamente puede, que incluye tipos de interés al 0%, comprar deuda privada de empresas con alto rating y bajar el tipo de interés de los depósitos hasta el -0,4%, al margen de ampliar la QE hasta el límite de 80.000 millones mensuales. Y el propio Dragui reconoce que la política monetaria no está llegando a la economía como debería y que eso es un problema, porque no hay mucho margen más.
La pregunta pertinente es ¿por qué no está llegado el dinero? Hay múltiples respuestas a ello, pero aquí voy a apuntar una: la falta de incentivos a la inversión y al consumo se fundamentan en la escasa capacidad de compra de la mayoría de los agentes. Nadie puede esperar que una persona con un salario menos que mil eurista se lance a comprase un coche o una casa. Por lo tanto, es difícil que esa persona se preocupe de solicitar un crédito, dado que será muy complicado que se lo den. Y si el banco se lo diera, muy probablemente sería criticado por inflar una nueva burbuja. Y si los bancos no prestan dinero, el BCE está dispuesto a penalizarles en  los tipos de interés. Luego al final, a aquellos (pocos) que tenemos una situación más o menos desahogada nos inflarán a propuestas de crédito mientras que al resto no le darán ni las buenas tardes. Pero nosotros no lo necesitamos o estamos escarmentados de ello, por lo que es complicado que el crédito crezca. Y, por lo tanto, la política monetario seguirá sin tener efectos y los precios seguirán en términos negativos y, en consecuencia, los salarios seguirán bajo mínimos y, lógicamente, el consumo seguirá retraído. Y entonces el crédito seguirá sin crecer y la economía se frenará. Todo muy lógico. Luego lo primero que tiene que ocurrir para que el crédito crezca es un incremento de los salarios, cosa que nadie está dispuesta a que ocurra (entiéndase, nadie de los que mandad: ni el gobierno, ni los empresarios, ni la troika, ni el BCE, ni el FMI, ni ...) Ese es el primer punto que tenemos que afrontar. Pero desde la economía, por favor, no desde el populismo: los salarios deben crecer según sea posible y según en qué sectores, no por decreto y de forma generalizada.
La otra noticia nos convoca en el ámbito de lo no deseable. Un gobierno que nos abroncó con aquello de que 'hemos vivido por encima de nuestras posibilidades' va ahora y nos endeuda hasta el 100% del PIB. Luego está diciendo que España está viviendo por encima de sus posibilidades. En fin, una contradicción más. No soy yo quien esté en contra de ciertas cosas, pero si estoy en contra de la incoherencia de los gobernantes. Un 100% de deuda implica que hemos dejado a nuestros hijos una deuda de tanto como producimos, es decir, que debemos todo lo que producimos en una año. Si pagamos una media del 37% de impuestos, estamos al límite de nuestra capacidad de endeudamiento. Si  no la hemos sobrepasado. A favor del gobierno diremos que los tipos de interés de la deuda están siendo negativos a corto plazo (ya incluso en los tipos de medio plazo) lo cual implica que me endeudo y termino reduciendo mi deuda. Pero eso es sólo puntualmente. Además, a nosotros nos da igual que el tipo que paga el gobierno sea negativo, nosotros lo pagaremos positivo en cualquier circunstancia. Al final, los hay que siempre ganan. Tanto por la deuda pública como por los préstamos que nos den los bancos.
Voy a tratar de explicarme. Un banco compra deuda del gobierno con el tipo del -1%. Con ese título va al BCE y se la vende en el mercado secundario por un tipo de interés que está más o menos representado por la prima de riesgo, que no es más que la diferencia entre la deuda alemana y la española. Ese tipo será positivo y, por lógica, mayor que el 1%, luego ellos están cobrando un tipo de interés por la deuda del estado. La diferencia no será muy grande, apenas de un punto o algo así, pero el concepto implica que el BCE tendrá que pagar al final ese tipo de interés, y el BCE es de todos nosotros. Luego al final pagaremos por la deuda de una manera o de otra. En fin. Todo muy edificante. 
Al final tenemos una economía dopada de dinero y con una deuda impagable, tanto pública como privada, y ni con esas circunstancias las cosas mejoran. Esto está cada vez más complicado. Y todo por no subir los salarios y buscar las ganancias de productividad por otros caminos. Me voy a tener que dedicar al sindicalismo activo. O no. Y yo qué sé, ¡si sólo estoy en estado de perplejidad permanente!

@juanignaciodeju


martes, 1 de marzo de 2016

PROPONIENDO LOCURAS

Algunas veces me parece que mi vocación por la enseñanza me confunde y creo que soy capaz de enseñar cualquier cosa que tenga que ver con la economía. Luego recapacito y termino pensando que soy un arrogante que finalmente no sabe nada y me deprimo. Qué le voy a hacer, es mi carácter.
Digo esto porque cada vez que pienso en algunas propuestas disparatadas que hacen algunos, curiosamente siempre los mismos, me dan ganas de darles unas clases de economía básica. Pero luego me corto. No sé,. las cosas me parecen muy simples, aunque luego termino pensando que es mi concepto de las cosas y que seguramente esté equivocado. Me entra el bajón y lo dejo para otro día.
Pero hoy no se si es el día u otra cosa, el caso es que me siento más fuerte y voy a criticar algunas cosas.
La primera es esa moda de establecer salarios máximos. Como si con eso acabáramos con la desigualdad, el problema de la distribución de la renta y el hambre en el mundo. Parece que el que escribe las propuestas no es economista o no ha pasado de primero de bachierato, donde esto ya se tiene que haber contado. Porque si el mercado de trabajo tiene una oferta (realizada por los trabajadores) y una demanda (realizada por las empresas), un precio máximo (es decir, un salario máximo) va a provocar un exceso de demanda, es decir, puestos de trabajo que no se van a cubrir por falta de trabajadores dispuestos. Es evidente. Si yo soy un técnico medio que cobra, pongamos por caso, 20.000 euros y me ofrecen que ascienda, pero cobrando lo mismo, la respuesta será, en el 90% de los casos, negativa. Y me quedaré como técnico medio. Luego fijar salarios máximos no va a solucionar ningún problema. Ni va a reducir desigualdades.Sólo va a provocar que las empresas, los organismos, etc, desaparezcan. Lo cual puede no ser tan mala idea. En fin, veremos.
Igualmente, aunque en sentido contrario, afirman que el salario mínimo debe subir un 50%. Bueno, si hacemos eso lo más probable es que el paro se dispare un 75%. Porque estaremos incrementando un precio mínimo que generará, según el esquema anterior, un incremento del exceso de oferta, es decir, un incremento del desempleo. Salario mínimo debe existir, eso es indudable, pero las variaciones deben corresponder con las leyes de la oferta y la demanda y no con otras cosas. Lo dicho, el que lo escribe no sabe de qué está hablando.
Luego tenemos a los ilusionistas: gente que es capaz de hacernos ver lo que no existe ni es posible que exista. Porque nos dicen que si ahora tenemos un déficit del 4,2% y hacemos una operación que consiste en incrementar el gasto en 96.000 millones de euros que conseguimos de ingresos en la misma cuantía, es decir, 96.000 millones, el déficit dentro de dos años será el 2.5%. Eso implicaría que el multiplicador keynesiano de nuestra economía sería de, algo así como el 5.000% anual acumulativo. Es decir, que incrementar el gasto público implica que la renta se multiplica por 50: me gasto 1.000 y la renta se incrementa en 50.000. Si no no es posible que el déficit, medido en porcentaje del PIB, disminuya a la mitad.
Si nuestra economía funcionara de esa manera, muy torpes deberíamos ser para tener déficit público. El efecto de cualquier política fiscal sería inmenso sobre la recaudación. Pero es que si hacemos eso lo único seguro es que la inflación se dispare de forma abrupta, dado que hay que emitir, o captar, dinero y eso generará, ineludiblemente, inflación. Un pequeño problema adicional.
Que tiene que haber política fiscal lo opina ya todo el mundo (menos Merkel y algún ultra liberal que hay suelto) pero hay que hacer las cosas con cabeza y midiendo muy bien los pasos. Siempre he propuesto que se hagan políticas expansivas en esta situación, pero mejor por alguien que entienda de lo que estamos hablando.
En fin, que con lo que estamos escuchando, este economista perplejo va a montar una academia para políticos donde les enseñaría economía, aunque me temo que debería dedicar más de dos tardes en ello. Porque, desde luego, fundamentos les faltan todos. Clases particulares baratitas: sólo 1.000 euros la hora. Con una sesión de investidura me forro.


@juanignaciodeju

miércoles, 10 de febrero de 2016

ALGO HABRÁ QUE HACER

Pues ya estamos en el escenario más complejo que nos podemos imaginar: con la crisis de deuda europea sin solucionar, la economía china implosionando (que ya explotará hacia afuera), problemas en el resto de emergentes con Brasil, Rusia y Argentina, el petróleo en mínimos históricos (considerando precios reales) y nadie en el mundo con capacidad de reacción.
¿Y ahora qué? La pregunta es pertinente, porque en los años anteriores pensábamos que alguien podría generar crecimiento y salvarnos la situación, pero actualmente parece complejo encontrar un rayo de esperanza. 
Se imponen soluciones imaginativas. Propongo tres líneas de actuación para repartir un poco las cargas:

1.- Reducir un 25% las deudas globales de las economías. Para ello necesitamos analizar con frialdad qué deudas quitar y cuales no. La propuesta concreta es hacer una quita del 25% de la deuda que afecta a los ciudadanos, no a los gobiernos. Eso implica un daño a los bancos, de acuerdo, pero lo podemos compensar con un incremento de los tipos de interés y del plazo. La idea básica es que paguemos más intereses por menos dinero durante mayor plazo, de forma que el incremento de los ingresos compense a los bancos el descenso de sus ingresos por devolución de cuotas. Para ello modificar las condiciones de los préstamos donde se incrementa un 1% el diferencial y un 33% el número de años de los créditos. Para las empresas, dado que terminan siendo gastos financieros deducibles, podríamos aplicar el mismo concepto.
Con esto obtendríamos más renta para los ciudadanos y, en principio, más consumo y subida de precios, que lo estamos necesitando urgentemente.

2.- Mejorar los mecanismos de transmisión de la política monetaria. Bien sea por encontrarnos en situación de Trampa de la Liquidez o por estar muy concentrado el volumen de efectivo, el problema es que la política monetaria no está siendo efectiva. Por lo tanto hay que buscar nuevas formas de aplicación de ese instrumento. Por ejemplo, ampliando la base de entidades con acceso a los préstamos de regulación monetaria, o estableciendo un sistema de intermediación entre los bancos comerciales en el mercado interbancario; o imponiendo mayores costes a aquellos bancos que no incremente su volumen de préstamos al sector privado. Ya se que son todo medidas intervencionistas, pero en la actualidad algo de eso hay que hacer. De todas formas, es complicado forzar a los mercados a hacer algo que no quieren, pero si no conseguimos que la política monetaria llegue más a la sociedad y no se quede exclusivamente en un círculo muy reducido sus efectos serán cada vez menores y las ventajas desaparecerán.
Existiría otra medida aplicable mucho más efectiva, pero imposible de implementar en Europa. Consiste en permitir una monetización directa del determinas partidas del gasto público de los estados. Determinadas partidas que pudieran ser de especial importancia para el modelo de desarrollo económico, como por ejemplo los gastos en I+D+i, o los desarrollo de infraestructuras de especial relevancia europea, según un análisis concienzudo de las necesidades de los países. O determinadas partidas de gasto en educación que pudieran ser directamente monetizadas. Esto evitaría que determinadas partidas fueran  objeto de reducción por los gobiernos. Se convertirían en auténticas políticas europeas.

3.- Mejorar la distribución de la renta y la riqueza. No es razonable que existan tantas desigualdades. Lo primero que hay que hacer es eliminar los paraísos fiscales, como anacronismo que sólo persigue la acumulación de rentas en pocos sitios. El abordaje de esta situación es muy compleja y debe contar con la unanimidad de los países. Por ejemplo, podríamos definir una lista de consenso sobre la definición de lo que consideramos paraíso fiscal y a partir de ella fijar determinados impuesto a transacciones realizadas por sus bancos. Una tasa Tobin centrada en los paraísos fiscales.
Acabar con los paraísos fiscales no será suficiente.Tendremos acceso a mayores ingresos fiscales, pero estos serán insufcientes para solucionar el problema de la desigualdad. Básicamente hay que volver a la vieja ideología socialdemócrata de redistribución de la riqueza. Para ello hay que usar el sistema impositivo, pero no de la forma clásica, de formas más imaginativas. No sirve de nada cobrar impuestos si éstos se pierden en una maraña de necesidades poco sociales. Hay que provocar una redistribución efectiva de las rentas. Y, para ello, podría explorarse la posibilidad de convertir un impuesto indirecto en proporcional, es decir, que provoque un mayor pago de un impuesto indirecto en función de la renta. Si, esto es raro y complejo y desnaturaliza el concepto mismo de impuesto indirecto, pero hay que reconocer que los impuestos directos han perdido todo ese efecto y, en la actualidad, hacen recaer todo la recaudación sobre los segmentos medios.
¿Cómo conseguir ésto? En principio es complicado.Una propuesta: elevar los tipos impositivos de los impuesto indirectos, por ejemplo, un 5% más, y permitir una desgravación en los impuestos directos en función de la renta, los bienes, los activos y otras variables que nos permitan detectar acumulaciones de ingresos. Esa deducción debería estar soportada por facturas. Incrementaríamos la recaudación impositiva, reduciríamos aunque fuera mínimamente el fraude fiscal y compensaríamos vía impuestos directos a los más necesitados.

En fin, que se nos avecina nueva tormenta con fuerte aparato eléctrico y lluvias torrenciales durante los próximos meses. Y hemos casi agotado el arsenal conocido de medidas. Hay que ser osado y audaz en la situación actual, por lo que este Economista Perplejo se ha lanzado a ello proponiendo cosas raras. Así convierto a los lectores en lectores perplejos y no estaré solo. Un pequeño consuelo.


@juaniganciodeju

lunes, 8 de febrero de 2016

BUSCANDO BURBIJAS NOS ENCONTRAREMOS CON LA DEFLACIÓN

Una de las causas, si no la principal, de la crisis actual que parece no tener fin es el exceso de liquidez de las economías con la que los bancos centrales han inundado los mercados como solución de urgencia intentando incentivar, siquiera, mínimamente la actividad. Sin embargo, por mucho que los BC han puesto en marcha las maquinas de hacer dinero, parece que no hay un incentivo de la economía y que seguimos anclados en los mismos problemas. 
Cuando los BC's ponen dinero en circulación lo hacen a través de los bancos comerciales, que reciben ese dinero para operar. Voy a establecer un paralelismo con cualquier individuo para mostrar la operativa.
Cuando nosotros vamos al banco a pedir un crédito nos presentamos en nuestra oficina y, tras rellenar la solicitud, aportamos nuestras garantías que el banco nos exige. Ponemos encima de la mesa nuestra nómina, los ingresos de otras rentas, los bienes muebles e inmuebles que tenemos, ... Todo lo que tenemos en nuestro poder para convencer al banco que somos una garantía para ese crédito.
Los bancos comerciales actúan de la misma manera. Se presentan ante el BC con sus garantías de pago, que en este caso son los bonos, acciones y demás activos que posee para garantizar la deuda que está solicitando. Entre esos activos se encuentran, normalmente, los títulos de deuda pública que, normalmente, y en circunstancias normales,.gozan de plenas garantías por parte de los actores. 
Hasta aquí, todo normal. El BC quiere poner en el mercado dinero y, para ello, suele rebajar las condiciones de la financiación, bien rebajando el coste, bien rebajando las garantías, de forma que más bancos tengan acceso a la liquidez o sea más sencillo para los que ya acceden.
Cuando los bancos reciben ese dinero, tiene que hacer su trabajo, que consiste en obtener rentabilidades positivas por encima de las que le van a cobrar por el dinero, para poder devolver el importe y ganar algo con el que mantener sus estructuras y retribuir a sus accionistas. Hasta aquí todo normal.
Con los incrementos de liquidez los bancos buscarán inicialmente hacer lo que sabes: prestar dinero. Luego lo primero que suele percibirse en estas circunstancias es un incremento de la oferta de crédito por parte de los bancos comerciales. Después buscarán otras inversiones que les compensen.
De hecho, la crisis de las subprime es ese intento por parte de los bancos de dar créditos a todo el mundo. Además garantizaban ese crédito con un activo que no se devaluaba, como eran los inmuebles, con lo que pasaron a dar crédito a los NINJA (Non Imputs, non Jobs, Assets, o traducido, gente sin rentas, trabajo ni activos). Como los pisos no perdían valor, los banco siempre ganarían dinero.
Una vez agotadas las vías de la financiación, aparecieron las inversiones más arriesgadas, porque en este caso si aceptaban la depreciación del activo. Se compraron materias primas tales como el petróleo, los cereales, el acero, el estaño, ... Todos subieron los precios de forma descontrolada y no relacionada con los fundamentos de los mercados, tan solo por un problema de especulación. Se decía que un petrolero lleno en el estrecho de Ormuz cambiaba de manos hasta treinta y cuarenta veces hasta su destino en Inglaterra. Y, obviamente, todos ganaban dinero. Se generan así las burbujas tan temidas actualmente. Y como consecuencia de ellas, la subida de los precios.
Como en la actualidad los BC'S están manteniendo la misma política de liquidez extrema, los economistas estamos buscando continuamente burbujas en las que fijarnos para predecir una nueva crisis, ser los primeros en hablar de ella y obtener fama mundial y, obviamente, dinero con el que poder hacer nuestras propias burbujas. Pero no aparecen o, si existen, se desinflan con suficiente rapidez. No parece que la actual situación vaya a derivar en una crisis ocasionada por una burbuja, más bien parece que van a ocurrir otras cosas distintas en los mercados.
En primer lugar, el pinchazo de la economía China, que está por ver cuánto será y cómo afectará, está detrás de la caída del precio de las materias primas, pero eso responde a un fundamento micro económico claro: si baja la demanda (y 1.150 millones de consumidores son una parte muy considerable de la demanda) provocará una disminución del precio.Además afecta a otros países emergentes, como es el caso de Brasil y Rusia, que hacen que el impacto sea sobre un tercio largo de la población mundial. 
Luego parece que no hay una burbuja entendida como tal. Hay un fundamento micro que se manifiesta en una disminución de la demanda de los bienes y, en consecuencia, de los precios. 
Luego el verdadero problema al que se enfrenta la economía mundial es la deflación. Y es un tema muy preocupante que no estamos abordando con la suficiente destreza. Como estamos acostumbrados a un mundo con inflación, la deflación nos parece un problema menor, sobre todo a los ciudadanos y a los gobierno. Pero este economista perplejo está seriamente preocupado por ese fenómeno.
Porque si hay deflación, y como los precios bajan, algunas empresas desaparecerán de su mercado por falta de rentabilidad y, en consecuencia, los mercados serán menos competitivos y más oligopolísticos. Además, los salarios no subirán y las deudas que tendremos se harán cada vez más complejas de devolver, lo que hará que nuestra posición sea cada vez más compleja. Nuestro apalancamiento subirá. Y como los gobiernos deben ingentes cantidades de dinero y están sufriendo el mismo fenómeno que los ciudadanos (las recaudaciones de impuesto tenderán a disminuir) deberán subir los impuestos para poder devolver los créditos, lo que hará que las rentas de los ciudadanos sean cada vez más pequeñas y, consecuentemente, el apalancamiento mayor. Como única solución, los ciudadanos deberemos ajustar nuestro comportamiento reduciendo el consumo, con lo que las empresas dejarán de ganar dinero y bajarán precios para competir, con lo que volvemos al principio. . 
Además, si los precios bajan, como consumidor carezco de incentivos para adquirir bienes en el presente, dado que si los compro en el futuro serán más baratos. Luego la deflación lejos de incentivar el consumo, lo reduce. 
¿Hay alguna solución? Este economista perplejo cree que hay que perdonar un porcentaje global de las deudas y mejorar los mecanismo de transmisión de la liquidez y reducción de las desigualdades. Pero como no me hacen caso, no sirve de nada decirlo. Seguiré pensando que tenemos un problemas que no queremos (porque no sabemos) solucionar. Pero eso es otro tema. 



@juanignaciodeju

lunes, 11 de enero de 2016

EL BANCO CENTRAL CATALÁN

Ayer se eligió nuevo President en Catalunya. El Muy Honorable Puigdemont hizo un discurso muy previsible y obtuvo la confianza de la cámara catalana con una mayoría absoluta al borde de la legalidad (porque fue votado como a las diez de la noche, tan sólo dos horas antes del plazo legal).
Y de su discurso, al margen de que los españoles somos muy malos y ladrones, dijo algo que me causó una importante desazón: que iba a crear un Banco Central Catalán (BCC). Vamos, que estamos en la rampa de salida de un corralito al menos en Catalunya, y que probablemente afecte a todos los clientes de las entidades de crédito catalanas. 
Lo primero que tenemos que preguntarnos es ¿Qué es un Banco Central?
Lo diré de forma muy simple: un Banco Central es un banco. Punto. Coge dinero de algunos y lo presta a otros. Tan sencillo como eso. Y entre sus pasivos, es decir, entre sus deudas, se encuentran tres partidas fundamentales: el Efectivo, es decir, el dinero que existe en ese sistema; los depósitos que los clientes han hecho en él; y las divisas que ese país ha generado con sus transacciones (al margen de otros activos, como el oro, que se hayan acumulado en el transcurso de la vida). ¿Qué pasivos tendría ese Banco Central Catalán? De momento no lo sabemos. Pero sólo de momento.
Entre sus activos, es decir, entre las formas de hacer negocio, tendrían dos cosas fundamentalmente: créditos a los bancos comerciales fruto de la política monetaria y los créditos al sector público.
Además, un Banco Central tiene básicamente las siguientes funciones:
1.- Es encargado legalmente y con exclusividad de la emisión del dinero, que es en la actualidad fiduciario con todas las consecuencias que eso tiene..
2.- Es el encargado de mantener e implementar la política monetaria, que en la actualidad es una estrategia independiente de los gobiernos y, en consecuencia, no controlable por el ejecutivo.
3.- Es el Banco del Estado, aunque en la actual configuración en Europa ya no se cumple esa función, aunque el resto de bancos centrales si la mantienen.
4.- Es el Banco de los Bancos, es decir, actúa como banco comercial de los bancos comerciales y, por lo tanto, acepta depósitos y presta dinero a los bancos comerciales.
Hay otras funciones pero con ésto nos vale. Pues bien, el BCC asumiría esas funciones. En Europa actualmente no se asumen algunas de ellas, como la emisión de moneda, pero porque el tratado de fundación del BCE la traslada a ese organismo. Pero claro, para hacer eso y tener el Euro como moneda, necesitará que se aplique el tratado fundacional al BCC, lo cual no parece muy posible. Además, la estrategia para conseguir el BCC pasa por transformar el actual Instituto de Crédito en el BCC, pero ya le dijeron tanto el Banco de España como el BCE que eso no era posible negándole la ficha bancaria. Total que tenemos un pequeño problema por delante.
Supongamos que aun así siguen adelante y montan el BCC. Eso implicará, automáticamente, una cosa: los bancos radicados en Catalunya pasarían a tener supervisión del BCC y no del BdE. Lo que implicaría que La Caixa y el Banco de Sabadell ya no estarían cubiertos por el BdE y, en consecuencia, dejarían de tener las garantías que les ofrece el actual sistema monetario europeo. ¿Por qué? Pues sencillamente porque ese Banco no tendría ficha bancaria europea.
Además, al no formar parte del tratado fundacional del BCE no podrían recibir fondos del Banco Central ya que no sería un banco del eurosistema. Y si no pueden hacer frente a sus pasivos, están en quiebra y deben cerrar.Y para evitar un pánico bancario y proceder a la liquidación ordenada del patrimonio de los bancos, las autoridades catalanas deben proceder  a fijar un máximo de dinero que puede retirarse de esos bancos. Esto es un corralito.
El problema es que los ciudadanos catalanes conservarían, en función de la Constitución Española, la nacionalidad española, con lo que podrían viajar a Zaragoza y sacar ahí el dinero que no podrían en Barcelona, por lo que esa limitación de extracción de fondos debería extenderse a las sucursales de los bancos que se vean afectados, con lo que tendríamos un corralito de los bancos en toda el estado. Y si tenemos ese problema con algunos bancos, la prudencia exigiría que se aplicasen medidas de control similares al resto de bancos.
Otro problema adicional es la moneda. Dado que el BCE no va a prestar fondos a un banco que no supervise directa o indirectamente, tanto La Caixa como el Banco de Sabadell no podrían obtener fondos vía préstamos mientras mantengan la sede social en un territorio que no dispone del Euro como moneda. Luego o se deslocalizan o no pueden seguir manteniendo el Euro como moneda y se verán obligados a emitir su propia moneda a través de BCC. Y esto es otro problema mucho más grave para la ciudadanía catalana.
Normalmente nos acusan de que somos catastrofistas y de que nada de esto sucederá porque todos estaremos de buen rollo y cachondeo. La experiencia griega ha demostrado en el 2015 que las armas de los unos son muy poderosas y que los sufrimientos de la población pueden ser muy altos si no actuamos con cabeza. Al final el gobierno griego tuvo que aceptar todo lo que le proponían incluso después de un referendum porque la amenaza de salir del euro fue muy fuerte. No quiero ser catastrofista, aunque ya lo he expresado en más de una ocasión: el Euro supone un cordón importante, pero fuera del Euro hace mucho frío y es mejor estar dentro. Esto lo comprendió el gobierno griego, aunque un poco tarde. Esperemos que los catalanes sean capaces de comprender que no es conveniente esta situación por mucho que se la vendan con lacitos rosas. Porque yo sigo en estado de perplejidad absoluta con lo oído ayer.


@juanignaciodeju