miércoles, 10 de febrero de 2016

ALGO HABRÁ QUE HACER

Pues ya estamos en el escenario más complejo que nos podemos imaginar: con la crisis de deuda europea sin solucionar, la economía china implosionando (que ya explotará hacia afuera), problemas en el resto de emergentes con Brasil, Rusia y Argentina, el petróleo en mínimos históricos (considerando precios reales) y nadie en el mundo con capacidad de reacción.
¿Y ahora qué? La pregunta es pertinente, porque en los años anteriores pensábamos que alguien podría generar crecimiento y salvarnos la situación, pero actualmente parece complejo encontrar un rayo de esperanza. 
Se imponen soluciones imaginativas. Propongo tres líneas de actuación para repartir un poco las cargas:

1.- Reducir un 25% las deudas globales de las economías. Para ello necesitamos analizar con frialdad qué deudas quitar y cuales no. La propuesta concreta es hacer una quita del 25% de la deuda que afecta a los ciudadanos, no a los gobiernos. Eso implica un daño a los bancos, de acuerdo, pero lo podemos compensar con un incremento de los tipos de interés y del plazo. La idea básica es que paguemos más intereses por menos dinero durante mayor plazo, de forma que el incremento de los ingresos compense a los bancos el descenso de sus ingresos por devolución de cuotas. Para ello modificar las condiciones de los préstamos donde se incrementa un 1% el diferencial y un 33% el número de años de los créditos. Para las empresas, dado que terminan siendo gastos financieros deducibles, podríamos aplicar el mismo concepto.
Con esto obtendríamos más renta para los ciudadanos y, en principio, más consumo y subida de precios, que lo estamos necesitando urgentemente.

2.- Mejorar los mecanismos de transmisión de la política monetaria. Bien sea por encontrarnos en situación de Trampa de la Liquidez o por estar muy concentrado el volumen de efectivo, el problema es que la política monetaria no está siendo efectiva. Por lo tanto hay que buscar nuevas formas de aplicación de ese instrumento. Por ejemplo, ampliando la base de entidades con acceso a los préstamos de regulación monetaria, o estableciendo un sistema de intermediación entre los bancos comerciales en el mercado interbancario; o imponiendo mayores costes a aquellos bancos que no incremente su volumen de préstamos al sector privado. Ya se que son todo medidas intervencionistas, pero en la actualidad algo de eso hay que hacer. De todas formas, es complicado forzar a los mercados a hacer algo que no quieren, pero si no conseguimos que la política monetaria llegue más a la sociedad y no se quede exclusivamente en un círculo muy reducido sus efectos serán cada vez menores y las ventajas desaparecerán.
Existiría otra medida aplicable mucho más efectiva, pero imposible de implementar en Europa. Consiste en permitir una monetización directa del determinas partidas del gasto público de los estados. Determinadas partidas que pudieran ser de especial importancia para el modelo de desarrollo económico, como por ejemplo los gastos en I+D+i, o los desarrollo de infraestructuras de especial relevancia europea, según un análisis concienzudo de las necesidades de los países. O determinadas partidas de gasto en educación que pudieran ser directamente monetizadas. Esto evitaría que determinadas partidas fueran  objeto de reducción por los gobiernos. Se convertirían en auténticas políticas europeas.

3.- Mejorar la distribución de la renta y la riqueza. No es razonable que existan tantas desigualdades. Lo primero que hay que hacer es eliminar los paraísos fiscales, como anacronismo que sólo persigue la acumulación de rentas en pocos sitios. El abordaje de esta situación es muy compleja y debe contar con la unanimidad de los países. Por ejemplo, podríamos definir una lista de consenso sobre la definición de lo que consideramos paraíso fiscal y a partir de ella fijar determinados impuesto a transacciones realizadas por sus bancos. Una tasa Tobin centrada en los paraísos fiscales.
Acabar con los paraísos fiscales no será suficiente.Tendremos acceso a mayores ingresos fiscales, pero estos serán insufcientes para solucionar el problema de la desigualdad. Básicamente hay que volver a la vieja ideología socialdemócrata de redistribución de la riqueza. Para ello hay que usar el sistema impositivo, pero no de la forma clásica, de formas más imaginativas. No sirve de nada cobrar impuestos si éstos se pierden en una maraña de necesidades poco sociales. Hay que provocar una redistribución efectiva de las rentas. Y, para ello, podría explorarse la posibilidad de convertir un impuesto indirecto en proporcional, es decir, que provoque un mayor pago de un impuesto indirecto en función de la renta. Si, esto es raro y complejo y desnaturaliza el concepto mismo de impuesto indirecto, pero hay que reconocer que los impuestos directos han perdido todo ese efecto y, en la actualidad, hacen recaer todo la recaudación sobre los segmentos medios.
¿Cómo conseguir ésto? En principio es complicado.Una propuesta: elevar los tipos impositivos de los impuesto indirectos, por ejemplo, un 5% más, y permitir una desgravación en los impuestos directos en función de la renta, los bienes, los activos y otras variables que nos permitan detectar acumulaciones de ingresos. Esa deducción debería estar soportada por facturas. Incrementaríamos la recaudación impositiva, reduciríamos aunque fuera mínimamente el fraude fiscal y compensaríamos vía impuestos directos a los más necesitados.

En fin, que se nos avecina nueva tormenta con fuerte aparato eléctrico y lluvias torrenciales durante los próximos meses. Y hemos casi agotado el arsenal conocido de medidas. Hay que ser osado y audaz en la situación actual, por lo que este Economista Perplejo se ha lanzado a ello proponiendo cosas raras. Así convierto a los lectores en lectores perplejos y no estaré solo. Un pequeño consuelo.


@juaniganciodeju

lunes, 8 de febrero de 2016

BUSCANDO BURBIJAS NOS ENCONTRAREMOS CON LA DEFLACIÓN

Una de las causas, si no la principal, de la crisis actual que parece no tener fin es el exceso de liquidez de las economías con la que los bancos centrales han inundado los mercados como solución de urgencia intentando incentivar, siquiera, mínimamente la actividad. Sin embargo, por mucho que los BC han puesto en marcha las maquinas de hacer dinero, parece que no hay un incentivo de la economía y que seguimos anclados en los mismos problemas. 
Cuando los BC's ponen dinero en circulación lo hacen a través de los bancos comerciales, que reciben ese dinero para operar. Voy a establecer un paralelismo con cualquier individuo para mostrar la operativa.
Cuando nosotros vamos al banco a pedir un crédito nos presentamos en nuestra oficina y, tras rellenar la solicitud, aportamos nuestras garantías que el banco nos exige. Ponemos encima de la mesa nuestra nómina, los ingresos de otras rentas, los bienes muebles e inmuebles que tenemos, ... Todo lo que tenemos en nuestro poder para convencer al banco que somos una garantía para ese crédito.
Los bancos comerciales actúan de la misma manera. Se presentan ante el BC con sus garantías de pago, que en este caso son los bonos, acciones y demás activos que posee para garantizar la deuda que está solicitando. Entre esos activos se encuentran, normalmente, los títulos de deuda pública que, normalmente, y en circunstancias normales,.gozan de plenas garantías por parte de los actores. 
Hasta aquí, todo normal. El BC quiere poner en el mercado dinero y, para ello, suele rebajar las condiciones de la financiación, bien rebajando el coste, bien rebajando las garantías, de forma que más bancos tengan acceso a la liquidez o sea más sencillo para los que ya acceden.
Cuando los bancos reciben ese dinero, tiene que hacer su trabajo, que consiste en obtener rentabilidades positivas por encima de las que le van a cobrar por el dinero, para poder devolver el importe y ganar algo con el que mantener sus estructuras y retribuir a sus accionistas. Hasta aquí todo normal.
Con los incrementos de liquidez los bancos buscarán inicialmente hacer lo que sabes: prestar dinero. Luego lo primero que suele percibirse en estas circunstancias es un incremento de la oferta de crédito por parte de los bancos comerciales. Después buscarán otras inversiones que les compensen.
De hecho, la crisis de las subprime es ese intento por parte de los bancos de dar créditos a todo el mundo. Además garantizaban ese crédito con un activo que no se devaluaba, como eran los inmuebles, con lo que pasaron a dar crédito a los NINJA (Non Imputs, non Jobs, Assets, o traducido, gente sin rentas, trabajo ni activos). Como los pisos no perdían valor, los banco siempre ganarían dinero.
Una vez agotadas las vías de la financiación, aparecieron las inversiones más arriesgadas, porque en este caso si aceptaban la depreciación del activo. Se compraron materias primas tales como el petróleo, los cereales, el acero, el estaño, ... Todos subieron los precios de forma descontrolada y no relacionada con los fundamentos de los mercados, tan solo por un problema de especulación. Se decía que un petrolero lleno en el estrecho de Ormuz cambiaba de manos hasta treinta y cuarenta veces hasta su destino en Inglaterra. Y, obviamente, todos ganaban dinero. Se generan así las burbujas tan temidas actualmente. Y como consecuencia de ellas, la subida de los precios.
Como en la actualidad los BC'S están manteniendo la misma política de liquidez extrema, los economistas estamos buscando continuamente burbujas en las que fijarnos para predecir una nueva crisis, ser los primeros en hablar de ella y obtener fama mundial y, obviamente, dinero con el que poder hacer nuestras propias burbujas. Pero no aparecen o, si existen, se desinflan con suficiente rapidez. No parece que la actual situación vaya a derivar en una crisis ocasionada por una burbuja, más bien parece que van a ocurrir otras cosas distintas en los mercados.
En primer lugar, el pinchazo de la economía China, que está por ver cuánto será y cómo afectará, está detrás de la caída del precio de las materias primas, pero eso responde a un fundamento micro económico claro: si baja la demanda (y 1.150 millones de consumidores son una parte muy considerable de la demanda) provocará una disminución del precio.Además afecta a otros países emergentes, como es el caso de Brasil y Rusia, que hacen que el impacto sea sobre un tercio largo de la población mundial. 
Luego parece que no hay una burbuja entendida como tal. Hay un fundamento micro que se manifiesta en una disminución de la demanda de los bienes y, en consecuencia, de los precios. 
Luego el verdadero problema al que se enfrenta la economía mundial es la deflación. Y es un tema muy preocupante que no estamos abordando con la suficiente destreza. Como estamos acostumbrados a un mundo con inflación, la deflación nos parece un problema menor, sobre todo a los ciudadanos y a los gobierno. Pero este economista perplejo está seriamente preocupado por ese fenómeno.
Porque si hay deflación, y como los precios bajan, algunas empresas desaparecerán de su mercado por falta de rentabilidad y, en consecuencia, los mercados serán menos competitivos y más oligopolísticos. Además, los salarios no subirán y las deudas que tendremos se harán cada vez más complejas de devolver, lo que hará que nuestra posición sea cada vez más compleja. Nuestro apalancamiento subirá. Y como los gobiernos deben ingentes cantidades de dinero y están sufriendo el mismo fenómeno que los ciudadanos (las recaudaciones de impuesto tenderán a disminuir) deberán subir los impuestos para poder devolver los créditos, lo que hará que las rentas de los ciudadanos sean cada vez más pequeñas y, consecuentemente, el apalancamiento mayor. Como única solución, los ciudadanos deberemos ajustar nuestro comportamiento reduciendo el consumo, con lo que las empresas dejarán de ganar dinero y bajarán precios para competir, con lo que volvemos al principio. . 
Además, si los precios bajan, como consumidor carezco de incentivos para adquirir bienes en el presente, dado que si los compro en el futuro serán más baratos. Luego la deflación lejos de incentivar el consumo, lo reduce. 
¿Hay alguna solución? Este economista perplejo cree que hay que perdonar un porcentaje global de las deudas y mejorar los mecanismo de transmisión de la liquidez y reducción de las desigualdades. Pero como no me hacen caso, no sirve de nada decirlo. Seguiré pensando que tenemos un problemas que no queremos (porque no sabemos) solucionar. Pero eso es otro tema. 



@juanignaciodeju

lunes, 11 de enero de 2016

EL BANCO CENTRAL CATALÁN

Ayer se eligió nuevo President en Catalunya. El Muy Honorable Puigdemont hizo un discurso muy previsible y obtuvo la confianza de la cámara catalana con una mayoría absoluta al borde de la legalidad (porque fue votado como a las diez de la noche, tan sólo dos horas antes del plazo legal).
Y de su discurso, al margen de que los españoles somos muy malos y ladrones, dijo algo que me causó una importante desazón: que iba a crear un Banco Central Catalán (BCC). Vamos, que estamos en la rampa de salida de un corralito al menos en Catalunya, y que probablemente afecte a todos los clientes de las entidades de crédito catalanas. 
Lo primero que tenemos que preguntarnos es ¿Qué es un Banco Central?
Lo diré de forma muy simple: un Banco Central es un banco. Punto. Coge dinero de algunos y lo presta a otros. Tan sencillo como eso. Y entre sus pasivos, es decir, entre sus deudas, se encuentran tres partidas fundamentales: el Efectivo, es decir, el dinero que existe en ese sistema; los depósitos que los clientes han hecho en él; y las divisas que ese país ha generado con sus transacciones (al margen de otros activos, como el oro, que se hayan acumulado en el transcurso de la vida). ¿Qué pasivos tendría ese Banco Central Catalán? De momento no lo sabemos. Pero sólo de momento.
Entre sus activos, es decir, entre las formas de hacer negocio, tendrían dos cosas fundamentalmente: créditos a los bancos comerciales fruto de la política monetaria y los créditos al sector público.
Además, un Banco Central tiene básicamente las siguientes funciones:
1.- Es encargado legalmente y con exclusividad de la emisión del dinero, que es en la actualidad fiduciario con todas las consecuencias que eso tiene..
2.- Es el encargado de mantener e implementar la política monetaria, que en la actualidad es una estrategia independiente de los gobiernos y, en consecuencia, no controlable por el ejecutivo.
3.- Es el Banco del Estado, aunque en la actual configuración en Europa ya no se cumple esa función, aunque el resto de bancos centrales si la mantienen.
4.- Es el Banco de los Bancos, es decir, actúa como banco comercial de los bancos comerciales y, por lo tanto, acepta depósitos y presta dinero a los bancos comerciales.
Hay otras funciones pero con ésto nos vale. Pues bien, el BCC asumiría esas funciones. En Europa actualmente no se asumen algunas de ellas, como la emisión de moneda, pero porque el tratado de fundación del BCE la traslada a ese organismo. Pero claro, para hacer eso y tener el Euro como moneda, necesitará que se aplique el tratado fundacional al BCC, lo cual no parece muy posible. Además, la estrategia para conseguir el BCC pasa por transformar el actual Instituto de Crédito en el BCC, pero ya le dijeron tanto el Banco de España como el BCE que eso no era posible negándole la ficha bancaria. Total que tenemos un pequeño problema por delante.
Supongamos que aun así siguen adelante y montan el BCC. Eso implicará, automáticamente, una cosa: los bancos radicados en Catalunya pasarían a tener supervisión del BCC y no del BdE. Lo que implicaría que La Caixa y el Banco de Sabadell ya no estarían cubiertos por el BdE y, en consecuencia, dejarían de tener las garantías que les ofrece el actual sistema monetario europeo. ¿Por qué? Pues sencillamente porque ese Banco no tendría ficha bancaria europea.
Además, al no formar parte del tratado fundacional del BCE no podrían recibir fondos del Banco Central ya que no sería un banco del eurosistema. Y si no pueden hacer frente a sus pasivos, están en quiebra y deben cerrar.Y para evitar un pánico bancario y proceder a la liquidación ordenada del patrimonio de los bancos, las autoridades catalanas deben proceder  a fijar un máximo de dinero que puede retirarse de esos bancos. Esto es un corralito.
El problema es que los ciudadanos catalanes conservarían, en función de la Constitución Española, la nacionalidad española, con lo que podrían viajar a Zaragoza y sacar ahí el dinero que no podrían en Barcelona, por lo que esa limitación de extracción de fondos debería extenderse a las sucursales de los bancos que se vean afectados, con lo que tendríamos un corralito de los bancos en toda el estado. Y si tenemos ese problema con algunos bancos, la prudencia exigiría que se aplicasen medidas de control similares al resto de bancos.
Otro problema adicional es la moneda. Dado que el BCE no va a prestar fondos a un banco que no supervise directa o indirectamente, tanto La Caixa como el Banco de Sabadell no podrían obtener fondos vía préstamos mientras mantengan la sede social en un territorio que no dispone del Euro como moneda. Luego o se deslocalizan o no pueden seguir manteniendo el Euro como moneda y se verán obligados a emitir su propia moneda a través de BCC. Y esto es otro problema mucho más grave para la ciudadanía catalana.
Normalmente nos acusan de que somos catastrofistas y de que nada de esto sucederá porque todos estaremos de buen rollo y cachondeo. La experiencia griega ha demostrado en el 2015 que las armas de los unos son muy poderosas y que los sufrimientos de la población pueden ser muy altos si no actuamos con cabeza. Al final el gobierno griego tuvo que aceptar todo lo que le proponían incluso después de un referendum porque la amenaza de salir del euro fue muy fuerte. No quiero ser catastrofista, aunque ya lo he expresado en más de una ocasión: el Euro supone un cordón importante, pero fuera del Euro hace mucho frío y es mejor estar dentro. Esto lo comprendió el gobierno griego, aunque un poco tarde. Esperemos que los catalanes sean capaces de comprender que no es conveniente esta situación por mucho que se la vendan con lacitos rosas. Porque yo sigo en estado de perplejidad absoluta con lo oído ayer.


@juanignaciodeju


miércoles, 30 de diciembre de 2015

A MODO DE RESUMEN DEL AÑO

Acabamos un año muy convulso y político que nos ha deparado la existencia de múltiples convocatorias electorales que, por lo menos, nos han dejado un entretenido panorama. Gobernar va a ser complicado, pero nos lo vamos a pasar muy bien. 
Empezamos el año con unas buenas perspectivas económicas que se han ido cumpliendo, gracias a la intervención decidida del BCE, la política energética del cártel de la OPEP, la depreciación del euro. También a la mejora de algunos parámetros de la economía española, aunque eso tiene más matices.
Básicamente, en España ha mejorado el consumo interno, lo que viene alentado por las bajadas de impuestos y la devolución de rentas a los funcionarios y trabajadores públicos, pero tiene como contrapartida que el déficit público se ha separado de su senda de cumplimiento y va a terminar el año alejado del 4,2%. Es una prueba más de que Laffer no tenía razón en sus planteamientos, aunque seguro que algunos de mis colegas son capaces de encontrar alguna excusa para mantener esa teoría.
Aunque el empleo ha crecido sustancialmente, y eso está siendo objeto de loas por parte de los convencidos de la política económica puesta en marcha, las sombras sobre el mercado de trabajo siguen siendo muy elevadas. Lejos de poder estar esperanzados debemos mostrarnos cautos con la evolución y centrar nuestro análisis en las consecuencias de tener un mercado de trabajo con unos salarios tan reducidos y con unas volatilidades tan grandes que no es posible hacer una planificación medianamente acertada del futuro. Tenemos que plantearnos cómo acabar con la precariedad, cómo hacer las empresas más eficientes y a los trabajadores más productivos. Y todo eso para mantener mínimamente nuestro sistema de pensiones. Y todo ello tiene que ver con la formación, tanto reglada como dentro de la empresa, y cambiar el concepto de gasto en educación por el de inversión en educación. Y de eso en la reciente campaña electoral no hemos escuchado nada. Hay que invertir en educación. Y eso cuesta dinero.
Otro punto con un problema grave para el futuro de nuestra economía es al falta absoluta de inversión en I+D+i. Estamos en niveles históricamente bajos de inversión en investigación, lo que aboga a nuestra economía a la mediocridad a medio y largo plazo. Lo cual es, además, una contradicción en si misma: la generación más formada de la historia no puede desarrollar sus capacidades en este país donde nos hemos gastado un pastón tremendo en formarles. Y, eso sí, les proporcionamos 'movilidad exterior' para que desarrollen sus capacidades en otros países, normalmente competidores nuestros. Genial!
Y todo ello desemboca, inevitablemente, en unos salario muy bajos que, encima, según se publicó ayer en la prensa, no han proporcionado una ventaja competitiva en España. Siempre he mantenido, irónicamente, que había que dar un par de clases de economía a nuestros dirigentes. Ahora creo que es imprescindible. Y no dos, si no probablemente una grado entero para ellos. Mientras en este país no tomemos decisiones basadas en la realidad, no vamos por el buen camino.
Hay que empezar a discutir con argumentos sólidos las 'ocurrencias' de nuestros políticos. Por ejemplo, habrá que decir a nuestro presidente en funciones que no es suficiente con alcanzar la bonita y mágica cifra de 20 millones de ocupados para solventar nuestro problema de pensiones; con salarios tan bajos eso equivale a tener un agujero considerable en el sistema ¿o es que está apuntando a una rebaja significativa de las pensiones?. Veremos.
Igualmente hay que decir que no sirve cualquier medida que se nos pase por la cabeza para mejorar la situación. Por ejemplo, dudo mucho que con un incremento del salario mínimo hasta los 1.100 euros mensuales de golpe consigamos, en primer lugar, crear empleo; y en segundo lugar, mejorar el resto de salarios. Seamos serios en nuestros planteamiento. Hay que mejorar los salarios, si, pero con cabeza, por favor.
Igualmente, seamos conscientes que hay que hacer asequible la energía para los ciudadanos, pero eso está vinculado a la evolución de los mercados. No lo conseguiremos por decreto ley, eso seguro. Y cualquier otro camino no es factible, sobre todo porque estamos en una estructura supranacional llamada Europa y pertenecemos a una unidad monetaria que es el euro. 
En fin, que aprovechando el estreno del episodio VII de la Guerra de las Galaxias, ahora llamada Star Wars por obra y gracia del registro, y ante la necesidad de entendimiento que las urnas han puesto sobre la mesa, sólo podemos decir ¡Qué la Fuerza les acompañe! Aunque mira que lo dudo. ¿Me estaré pasando al lado oscuro?. En fin, que 'Feliz y Perplejo Año Nuevo!


@juanignaciodeju

viernes, 11 de diciembre de 2015

Y AHORA NOS QUIEREN HACER CARGAR CON UNA MOCHILA

Alguien se ha puesto a pensar en volver a reformar el mercado de trabajo, según nos pide la Comisión Europea, y han pensado que el modelo llamado Mochila Austriaca es una opción para esa reforma. Pero, ¿en qué consiste ese modelo?. Voy a intentar simplificar su funcionamiento al máximo para que sea perfectamente comprensible.
Básicamente, consiste en que los empresarios y trabajadores aportan una serie de cantidades de forma obligada a un fondo que gestiona el estado y que se va cargando cada mes. En dicho fondo se incluyen la indemnización por despido, los gastos de formación, los gastos por desempleo, y cualquier cosa que el legislador contemple. Así, si un trabajador es despedido, no necesita solicitar una prestación por desempleo, puede directamente disponer del dinero que tiene almacenado en su mochila; no debe esperar una indemnización por ser despedido, la tiene almacenada en su mochila; no tiene que solicitar los gastos de formación, están disponibles en su mochila. Y si un trabajador no es despedido nunca, nunca hace uso de la prestación por desempleo ni necesita formarse con cargo a los fondos del estado, el importe se va capitalizando de forma que cuando se jubile se encuentra con un fondo de pensiones.
En principio, así planteada, la 'mochila austriaca' cumple con una serie de características que la hacen muy atractiva para los legisladores. La primera es que permitiría que se fuese transformando el sistema de pensiones del país desde uno de reparto hacia uno de capitalización de forma natural y sin resultar muy perjudicial para el trabajador. No habría que disponer de unos fondos para pagar prestaciones por desempleo, ya que estarían recogidas en la mochila y el estado no tendría más problema que los gastos de gestión. De la misma manera, acabaríamos con los problemas de los programas de formación continua y sus posibles corruptelas, dado que sería el propio trabajador el que dispusiera de sus fondos para la formación. Es decir, al final desaparecerían unas cuantas líneas presupuestarias que eliminarían parte del gasto y, en consecuencia, de los problemas. Además, este modelo permitiría un ahorro privado más responsable y una mejor distribución de la renta entre el presente y el futuro, por cuanto existiría una correlación entre lo ganado en el presente y lo que percibiremos en el futuro.
Con respecto al desempleo, evita las posibles corruptelas en el cobro de la prestación, por cuanto al final uno cobra lo que ha aportado, ni más ni menos. Y si está trabajando, le interesará no vaciar su mochila pues en el futuro eso serán pensiones y rentas.
Además puede terminar fomentando la movilidad de los trabajadores en búsqueda de nuevos y mejores empleos, ya que al ser la mochila de nuestra entera propiedad, la traspasaremos de una empresa a otra, lo que provoca que aquellos que acumulen un determinado número de años en una empresa no se perpetúen en ella por miedo a perder ese derecho a una indemnización suculenta que le permita acceder al pisito en la playa. En fin, todo ventajas, ya  que mejorará la productividad, fomentara la movilidad profesional y la mejora de las rentas.
Y para las empresas, los procesos de ajuste de plantillas son automáticos, no necesita una legislación especial que le permita reducir el coste de las indemnizaciones, no debería existir el FOGASA, puesto que ya lo tendríamos incluido en la mochila. Y dejaríamos de discutir por la indemnización por despido, ni si es procedente, improcedente o nulo el despido. Acabaríamos, además, con el problema de los juzgados de lo social.
Ya digo: un chollo!
Pero no es oro todo lo que reluce. Hay varios puntos negros en ese modelo que deberíamos considerar y, sobre todo, deberíamos evitar. Ya que al final, cualquier modelo es bueno sobre el papel, lo que pasa es que los detalles son el problema.
Por ejemplo, con la mochila austriaca convertiremos el mercado laboral en todos los puestos precarios. No es necesario cambiar los contratos, ni hacer modificaciones en la legislación sobre la indemnización por despido. Eso ya está incluido en el modelo. Eso tiene, fundamentalmente, un efecto desincentivador muy importante, dado que será más o menos indiferente el desempeño. Sólo tendremos una ligera ventaja en el corto plazo, pero ninguna en el largo plazo.
Por otro lado, significará una bajada evidente y de considerable cuantía de los salarios, dado que los empresarios se encontrarán con un nuevo coste: el del despido, que, lógicamente, descontarán del salario para evitar que sus beneficios disminuyan. Y, aunque se establezca una indemnización creciente y cualquier otra eventualidad, el descuento lo harán sobre la máxima posible. Así, el salario del trabajador se verá reducido en ese importe.
Además, desaparecería la formación empresarial tan necesaria en la gestión de las empresas. Y eso es así porque al disponer de una especie de cheque de formación, los trabajadores emplearían ese importe en lo que más desearan, que no tiene porque coincidir necesariamente con las necesidades de la empresa. Además, dado que la movilidad pasaría a ser mayor, a las empresas no les compensaría fomentar la formación de sus trabajadores, dado que pueden irse a otra empresa con todo el know-how.
Con respecto a la supuesta garantía de las percepciones por desempleo, una de las razones para implementar este modelo, carece de toda lógica pensar que será así. Entre otras razones porque, por ejemplo, supongamos una persona con un salario de 20.000 euros brutos anuales; aportando la empresa y el trabajador las cantidades expuestas aquí, acumularía en su mochila una cantidad de 17.000 euros en 6 años. Eso implica que, si plateásemos un periodo de dos años en el paro, la cantidad que podría 'usar' cada mes de su mochila, hasta agotarla, seria de 354,17 euros. Del todo insuficiente para vivir. Para poder mantener un nivel de vida más o menos aceptable debería aportar a la mochila, entre la empresa y el trabajador, un 40% de su salario. No parece viable.
Al final el problema mayor es que provoca que lo que antes era un ejercicio de solidaridad ahora lo convertimos en un elemento de individualismo, con todas las ventajas que eso implica para el individuo pero con todos los inconvenientes que provoca en la sociedad. Abandonamos el reparto y, por consiguiente, la solidaridad por la capitalización y, por lo tanto, el individualismo.
Dicen los expertos que algo hay que hacer con el mercado de trabajo para que funcione mejor y la gente pueda vivir. Y estoy de acuerdo con ellos, aunque creo que es necesario reflexionar sobre el qué. Y ahora estamos en un momento ideal para ello: hay elecciones. Al menos eso opina este economista perplejo.


@juanignaciodeju

miércoles, 9 de diciembre de 2015

¿Y AHORA QUÉ HACEMOS CON LAS PENSIONES?

Si fuésemos muy peliculeros podríamos poner aquí la famosa frase que dijo el comandante del Apolo a Houston: 'Tenemos un problema' Porque se empieza a vislumbrar una difícil situación para nuestro sistema de pensiones que no podemos solventar poniendo parches.
Sencillamente, tenemos un problema de muy baja natalidad que hace que la evolución demográfica lleve inexorablemente a un colapso en el sistema  de pensiones de aquí a medio plazo. O no tan medio. Y hay que empezar a tomar medidas y ser conscientes del problema, única manera de solucionarlo, o, por lo menos, de intentarlo. Porque lo evidente es que, en las circunstancias actuales y sin cambios en las variables del sistema, los que ya tenemos unos añitos, pero nos consideramos jóvenes, no vamos a cobrar una pensión que nos permita vivir. 
Porque ni siquiera los 20 millones de cotizantes en el corto plazo evitarían esa quiebra. Bien es que los alcancemos, nos proporcionarán un alivio, pero no solucionarán el problema. La tendencia es a que la esperanza de vida se incremente, y que se iguale progresivamente la de hombres y mujeres. Y como la mujer tardó en incorporarse al mercado de trabajo, pero lo hizo con plenas garantías, conforme pasen los años se incrementará el número de las que acceden a pensiones y cada vez más altas. Y como tenderemos a vivir más, en media, pues el gasto será cada vez mayor.
Porque los recambios generacionales están incorporándose al mercado de trabajo con cada vez menores salarios, lo que provoca que donde antes un sólo trabajador cotizaba por 100 ahora existan dos que cotizan cada uno por 30, lo que implica que nos faltan 40 en el sistema. Y eso suponiendo que existan esos dos y que encima coticen. Lo cual es mucho suponer.
Porque en la actualidad no se tiene hijos y, lógicamente, necesitamos que haya un relevo generacional que mejore las perspectivas de la población. Pero también es cierto que el mantenimiento de un hijo se hace imposible con salarios normales, lo que significa que es materialmente una quimera con los salarios que se cobran en la actualidad, a no ser que pretendamos convertir a las familias en indigentes funcionales de por vida.
En consecuencia, con natalidad en retroceso y salarios menguantes, cuando a los talluditos nos toque acceder a la jubilación (a los 65, los 67 o los 70) nos va a resultar imposible cobrar una pensión digna. Y estamos mal posicionados para incrementarla con un plan de pensiones privado, dado que estamos dedicando nuestros ahorros a otros menesteres (hipotecas, deuda pública, estructura del estado, sanidad, educación, etc) 
Personalmente estoy orgulloso de proporcionar sanidad a nuestros padres y educación a nuestros hijos. Creo que es el camino. Pero la precariedad actual y los salarios que se están cobrando hacen cada vez más inverosímil que se pueda mantener el sistema. 
Por lo tanto, necesitamos un cambio en el sistema de pensiones que pase por tres parámetros fundamentales:
1.- Incremento de la natalidad. Tenemos que mantener un ratio mínimo de cotizantes / pensionistas.
2.- Incremento de los salarios. Es imprescindible que los salarios crezcan para que los que mantienen el sistema proporcionen ingresos  suficientes para el gasto.
3.- Generar nuevos ingresos en el sistema que permitan mantenerlo. 
Con respecto al primer punto, personalmente vincularía la cuantía de la pensión con el número de hijos, de forma que se cobrase, por ejemplo, un 100% con dos, pero un 110% con tres hijos, un 125% con cuatro, etc. No se penalizaría la no paternidad, se premiaría la contribución al sistema. No pretendo un nuevo baby boom, pero si que seamos conscientes que el sistema de protección social se basa en la suficiencia y que si no existe, desaparece el sistema. Además esa medida debería estar acompañada con un mejor trato a entorno familiar, independientemente de la forma jurídica que tenga.
Es imprescindible un incremento de los salarios. Las miserias que se están pagando están influyendo negativamente en todo el sistema económico, con emancipaciones tardías, maternidades tardías, falta de ingresos fiscales, falta de cotizaciones a la Seguridad Social, etc. Todo ello ahonda el problema de las pensiones y del Estado de Bienestar.Y para ello, nada mejor que invertir en producir cosas de alto valor añadido y no intentar competir en precios con China. Eso es imposible.
Y finalmente, la separación de las fuentes de financiación fue un invento maravilloso que permitió cambiar el sistema de pensiones. En la actualidad hay que dar un paso más y pensar en mantener el sistema descolgando determinados derechos del sistema general y financiarlos vía impuestos. O determinadas partidas dedicarlas a el pago de pensiones y no a otros apartados.
En fin, que espero poder llegar a tener un derecho objetivo al cobro de una pensión que me permita vivir el resto de mi vida de forma digna. Aunque con la situación actual me temo que estaré perplejo y con el ceño fruncido hasta que deje de cobrar la pensión. Aunque todavía estamos a tiempo. Así que ...

@juanignaciodeju





miércoles, 11 de noviembre de 2015

LA INDEPENDENCIA

Me resisto a entrar en el debate artificial de la independencia de Cataluña porque creo que no lleva a ninguna parte, aunque al final no voy a tener mas remedio que plantear mis dudas económicas.
Cuando uno piensa en que los muy liberales votantes de CDC se han unido con los socialdemócratas de ERC ya le suena raro. Piensa en otros partidos socialdemócratas como el PSOE o el Partido Socialista Francés, con sus múltiples contradicciones ideológicas y su abrazo amoroso a las políticas neo-liberales de privatización y venta del sector público, reducción de los derechos laborales, santificación del equilibrio presupuestario etc. No me parece mal la evolución ideológica de las personas y las instituciones, pero creo que ha sido excesiva. Baste recordar las opiniones iniciales de Felipe González y Miterrand sobre la nacionalización de la Banca y de la red de transporte eléctrica como grandes medidas de economía social. Fueron ellos mismos los que, posteriormente, vendieron los bancos públicos y privatizaron las empresas eléctricas. Nada que reclamar, pero simplemente hay que apuntarlo.
Pero esos muy liberales votantes de CDC, defensores a ultranza de la Unión Europea, del Euro como moneda común, de las democracias liberales europeas, del concepto europeo en su conjunto, están pendientes de lo que opinan los anti europeos y proclives a la desaparición del Euro de la CUP como moneda para formar gobierno y aprobar las normas de ese nuevo estado catalán. Nada que objetar a ello, simplemente que parece extraño ver de la mano a los anticapitalistas y a los industriales de la Cataluña más emprendedora. No es malo, es simplemente poco razonable.
El hecho en si es que esa unión produce extrañas situaciones finales, como ver votar a los liberales ardorosos una propuesta para declarar el aborto como un derecho. ¿Que opinaron los obispos que tanto apoyan el proceso teniendo que aceptar esos peajes? A mi particularmente me parece bien que el aborto sea considerado un derecho, pero cabe recordar que esos mismos liberales votaron en contra en el Parlamento Español. 
Y ayer prometieron que todo sería mucho mejor con una República Catalana. Parten del hecho de que tendrían un presupuesto superior en 16.000 millones y, claro, con 16.000 millones más uno es capaz de prometer la luna. Pero esa cifra no es del todo cierta.
En primer lugar, parte de un concepto tramposo de medir las cosas, considerando que se cumpliría la clausula del Ceteris Paribus en economía. Bien, eso no se cumpliría desgraciadamente. Es muy probable que los gobiernos, mercados y agentes económicos individuales que deben actuar no apliquen ese concepto hagan algo, es decir, que actúen. Y en consecuencia, lo más probable es que las cifras cambien a la baja.
Supongamos que no. Esa cifra tendría que asumir la necesidad de nuevos gastos no contemplados, tales como un servicio exterior, un ejército, etc. Obviamente, los 16.000 euros supuestos irían menguando.
Añadamos también la deuda que debería imputarse, ni siquiera la que debería generarse nueva como consecuencia de las inversiones realizadas por el estado en Cataluña. Baste recordar que se invirtió una ingente cantidad de dinero en las Olimpiadas de 1992 que sufragamos a escote. Refiriéndome únicamente al Fondo de Liquidez Autonómica, la exigencia de pago de los 38.000 millones que se han dispensado hasta el momento, más los 2.300 que están solicitando, haría que Cataluña tuviese que acudir al mercado a pedir ese importe y eso equivaldría a quitar unos 4.000 millones más al año en intereses de esos 16.000.
Y, finalmente, la gran trampa. Afirman que van a crear una Agencia de Seguridad Social Catalana donde los empresarios y empleados deben ingresar las cuotas de sus empresas. Pero, al mismo tiempo, dicen que los pagos a los actuales pensionistas catalanes son del Estado Español. Es decir, me quedo con los ingresos y tu sigues con los pagos. Eso es hacer unas pequeñas trampas en el solitario. Si actuamos racionalmente, la tasa de cobertura de las pensiones en este momento en Cataluña se encuentra en el 64%, lo que significa que el déficit está en un 36% que habría que restar de los 16.000 millones, si es que queda ya algo.
Y a eso añadir el déficit público que, año tras año, está generando el gobierno catalán. Que no es poco, más bien de 2.000 millones todos los años. Al final, parece que ese excedente sería más bien nulo o negativo en mucho más.
Sin los 16.000 millones, ¿cómo pretenden subir los salarios de los funcionarios? Parece complicado. ¿Cómo van a subir las pensiones?. Sólo hay una salida, que sería la subida de impuestos de forma generalizada. Y entonces vuelvo a pensar en la burguesía catalana representada por CDC sudando la gota gorda por que esta huida hacia adelante al final les va a costar mucho dinero.
Y todo esto sin violar la clausula 'ceteris paibus'. Si hacemos política ficción, imagino que La Caixa abandone Cataluña como sede para evitar una debacle en el resto de España, igual que el Banco de Sabadell. Imagino que las grandes empresas del polo de Barcelona, ante la posibilidad cierta del abandono del euro (dado que la CUP así lo va diciendo)  y la salida de la UE, actúen con racionalidad económica y se deslocalicen. No es algo deseable, pero es inevitable. Imagino que la poca o mucha deuda que asuma la nueva república tenga una financiación prohibitiva y que, fuera del euro, cualquier nueva moneda que se crease estaría fuertemente devaluada con el consiguiente empobrecimiento de la población. Imagino revueltas y problemas por la falta de productos básicos y demás. Pero eso ya es mucho imaginar.
Lo que si puedo imaginar es que el nuevo estado debería estar reconocido por algún otro estado para tener legitimidad. Si no hay reconocimiento internacional es como si no existiera. Y no creo que los países del UE, los USA, o los países iberoamericanos entren en ese juego. No queda mucho donde agarrarse.
Lo que si veo claramente es que las causas judiciales abiertas y seguidas según las leyes españolas decaerán por falta de legitimidad. No existirían por no reconocer ni los tribunales ni las leyes que se les aplican. Y, por lo tanto, no ha habido nada. Y, si seguimos imaginando, puedo ver a la familia Pujol sin ir a declarar, presentarse a un juicio, devolver ni un sólo céntimo y viviendo tranquilamente con sus empresas en paraísos fiscales sin pagar un sólo impuesto. Este Economista Perplejo tiene la mente muy calenturienta. ¿Es eso lo que se pretendía?



@juanignaciodeju


P.D. Sigo sin tener respuesta a una pregunta que hice el otro día: ¿Puede una personas de izquierdas ser nacionalista?
Es que cuando yo era marxista aquello significaba la internacionalización y el abandono de la frontera en pos de una unidad del proletariado. ¿Eso ha cambiado?