miércoles, 15 de julio de 2015

UNA POSIBLE SOLUCIÓN PARA EL CASO GRIEGO

Al final se ha aprobado un rescate nuevo a Grecia. Pero esto no es mucho. Hay que implementarlo.  Hay  decir que lo aprobado parece más bien una imposición con tintes de dramatismo que otra cosa. Aun desconociendo en muchos casos la situación concreta de la economía Griega, si voy a insistir en mis líneas habituales de pensamiento y voy a proponer una salida. 

En primer lugar, la cantidad. Creo que habría que ser terriblemente generoso en este punto. Y pensar que la situación debe tender a la estabilidad a medio plazo. Por lo tanto, plantearía un rescate con los siguientes tramos:

1.- Un primer tramo de 30.000 millones de euros que irían a satisfacer las necesidades de devolución de deuda a corto plazo. Se puede implementar como una cantidad de dinero adicional que salve los pagos o como una quita de los pagos o como un aplazamiento al final del periodo de pago con un tipo de interés fijo y pactado. 

La idea es liberar fondos para que el gobierno griego pueda implementar políticas de corto plazo más urgentes.

2.- Un segundo tramo de 20.000 millones de euros para implementar políticas de reestructuración de la economía griega, buscando que se desarrolle convenientemente todo cuanto sea posible y buscando un efecto multiplicador que hagan que ese 10% del PIB pueda convertirse un un 50 o un 60%. Debería centrarse en el desarrollo de la industria y nuevos mercados, la educación y la formación.

3-. Un tercer tramo de 90.000 millones para rescatar y reestructurar la banca griega, que se encuentra en una penosa situación tras los acontecimientos vividos. 

Esta reestructuración debería incluir todo y no ser tibia. Aunque puede que el dinero sea excesivo, mejor eso que no quedarse corto.

Y todo esto con un profundo plan de reforma de la economía griega pasando por aquello que las instituciones ya le han exigido: subida del IVA, reducción de las pensiones, reducción del gasto militar, reducción de la administración. 

La subida del IVA es imprescindible en un país con una alta tasa de evasión fiscal. Se convierte en la única baza para obtener más ingresos. Y estos ingresos son imprescindibles para pagar los salarios y las pensiones. Tiene que pensarse que la idea de este plan es que Grecia pueda normalizar su situación a medio plazo sin acudir a nueva deuda. Ambicioso, si.

Con respecto a la administración, no puede ser que un país tenga al 50% de la masa trabajadora ocupada por la Administración. Es necesario reducirlos y que sean más eficientes. Lo mismo podemos decir de las pensiones: tienen que reducirse y reducir el número de pensionistas que hay en el país. 

Un vez que la economía Griega se haya estabilizado y empezado a crecer, será el momento de poner en marcha el segundo tramo: los 20.000 millones adicionales en un plan de inversiones que genere un desarrollo de la economía griega a medio plazo. Ese dinero podría obtenerse del plan Juncker y ser canalizado junto con inversores privados. Es importante que la economía se haya estabilizado para asegurarnos que no se dedica a pagar otras cosas que no sean la reestructuración de la economía. Lo fundamental es conseguir que la economía griega desarrolle nuevos sectores que le posibiliten la reducción de la dependencia exterior en muchos factores. Es necesario que la economía griega se estabilice y pueda exportar más. 

Finalmente, el tema más escabroso y peculiar: el rescate bancario. Lo primero que hay que hacer es determinar los activos malos y crear un banco malo que limpie los balances y acabe con los problemas. Y no meter al país en nuevos desafíos difíciles de gestionar. 

El gran problema con todo esto es que la deuda griega se incrementará hasta los 480.000 millones de euros, el 240% de su PIB. Evidentemente es impagable. Algo hay que hacer.Y ese algo es reestructurarla. Obvio. El tema es el cómo. Propongo que se haga una quita del 50% de toda la deuda (240.000 millones) pero que se incremente el tipo de interés de la restante al 4% anual mínimo. Igualmente, se realice una moratoria de 20 años en el pago y se establezca el pago durante otros 20 años.

La quita se haría de la siguiente manera: cada euro devuelto por el gobierno griego compensaría 2 euros de deuda, de forma que se pagaría de forma escalonada y no habría un desbarajuste radical en las finanzas del resto de socios de la eurozona, principales tenedores de la deuda griega. 

Con el tipo de interés, los acreedores verían compensada la quita posterior de la deuda. 

Lo que tiene que tener claro el gobierno griego es que durante los próximos 20 años no va a ser posible el acceso a los mercados de capitales y, en consecuencia, va a ser su propia economía la que deba generar los recursos necesarios para operar. Por lo tanto, deberá ser capaz de pagar sus deudas con sus propios recursos. Y eso sí, los socios europeos harán el esfuerzo innegable de acomodarse a la economía griega.

Esta es sólo la aportación veraniega de este humilde economista perplejo. Como no me harán ni caso, pues mejor para ellos.



@juanignaciodeju.

miércoles, 8 de julio de 2015

Y CON GRECIA ¿AHORA QUÉ HACEMOS?

Esa es la pregunta fundamental en este tema: ¿Ahora qué hacemos?

Porque la situación no puede ser más escabrosa. Los griegos dijeron NO a algo que no existía ya. Que había existido pero ya estaba caducado. Ese mandato, que hay que respetar pues es la opinión soberana de un pueblo expresada libremente en un referendum, sin embargo es de poca utilidad a no ser que le demos otra interpretación.

Porque podemos decir que lo que realmente han dicho los griegos es NO al euro. En consecuencia, no hay mucho que discutir. Nos devolvemos las cartas respectivas, los regalos mutuos y nos damos la mano como buenos vecinos. Ahora bien, olvidemos cobrar las deudas (evidentemente, el gobierno griego no pagaría lo que debe) pero los griegos entrarían en una dimensión desconocida que no sabemos dónde terminaría. Eso si, al menos tenemos claro que sería de proporciones apocalípticas para la población. Luego ya repartiremos las culpas.

Podemos decir también que los griegos a dicho NO  a la austeridad. Con eso estaríamos casi todos de acuerdo. Lo complicado es redirigir ahora el encargo, ya que tenemos un problema grave que se llama 180% del PIB griego, es decir, una barbaridad impagable. Si no se producen ahorros o incrementos de los ingresos por parte del gobierno será complicado que esto llegue a buen puerto. Porque el 180% del PIB a pagar en 20 años con 20 de cadencia, que es lo que pide el gobierno griego, al margen de una reducción de 30.000 millones y un nuevo tramo de 50.000 millones adicionales, implica que el gobierno griego deberá pagar, transcurridos esos 20 años de cadencia, un montante similar al 10% de su PIB durante 20 años adicionales. Y eso hablando en términos constantes y sin nuevo recurso a la deuda. Parece poco probable que se consiga sin nuevos ingresos (subidas de impuestos) o menos gastos. Luego la austeridad deberá seguir porque la cantidad es ya inabordable.

Podemos decir también que los griegos querían dar un espaldarazo a su gobierno. Lo cual es muy loable, pero deberían tener más información y leer mejor los informes que se han puesto de manifiesto durante esta semana de locos que acabamos de terminar. Porque el informe del FMI, ese que el gobierno griego ha sacado pecho, dice en roman paladino que el desastre de gestión de estos seis meses de gobierno ha ocasionado otros problemas adicionales, en particular que los bancos griegos se encuentran quebrados y con una deuda de 89.000 millones sólo al BCE por la facilidad de liquidez que en estos meses les ha dado. Luego habrá que pensar en un problema más 50.000 (del rescate del país) más 89.000 del rescate a la banca y menos 30.000 de quita que proponen. Es decir, un porcentaje de deuda muy por encima del 200% del PIB.

Porque aquí aparece el siguiente problema: la banca griega está quebrada y sólo puede funcionar con acceso a la liquidez que le presta el BCE. La solución es clara para aquellos que desprecian la economía: que el BCE le deje todo el dinero posible para funcionar, algo así como que imprima el dinero necesario para que todo siga funcionando. El problema es que eso no es posible por muchas razones, pero fundamentalmente porque los colaterales que estaba aportando la banca griega, es decir, las garantías de pago, era deuda del estado griego que, al no pagar al FMI, no puede ser admitida por parte del BCE. Un pequeño inconveniente que se agrava si metemos el factor tiempo: el día 20 de julio el estado griego debe pagar 3.500 millones al BCE. En fin, que el tiempo es un mal aliado del gobierno griego. En vez de haber estado ampliando plazos desde el mes de febrero debería haber pensado en los plazos para evitarse este problema adicional.

Y a todo esto, el gobierno griego ya se plantea satisfacer los salarios y la pensiones con un pagaré por, al menos, el 70% de su cuantía. Es decir, piensa en montar una moneda paralela. Lo que significa, automáticamente, una salida del euro de facto, aunque lo nieguen. Y, siguiendo el caso argentino, con idénticas proporciones, el PIB griego caería hasta un importe de 82.000 millones de euros, desde los más de 200.000 actuales.

Y las empresas griegas que no son turísticas están en pleno proceso de cierre porque desde hace una semana no pueden vender sus productos. Bancos quebrados, corralito, gobierno con necesidades urgentes de financiación, una población empobrecida al máximo y las empresas cerrando. Y se dan de plazo hasta el domingo para llegar a una solución. ¿Pero es que nadie piensa en la población griega?. Si estuviese en manos de este economista perplejo, les tenía negociando de forma ininterrumpida hasta que alcanzasen un acuerdo. Vayamos encargando el café.



@juanignaciodeju