jueves, 27 de agosto de 2015

YUAN-CONNECTION

De vuelta de vacaciones nos encontramos con la crisis china estallando con toda su virulencia en la cara justo ahora que empezamos a hablar de mejoría sistemática de la situación.
Pero ¿afectará la crisis china gravemente a nuestra economía?.
Lo primero que tenemos que ver es qué está pasando en la segunda economía del planeta. Una estructura económica basada en los precios de las materias primas y la mano de obra que logra producir enormes cantidades de bienes que exporta a todo el mundo con precios muy bajos. Eso, junto con una política monetaria relativamente laxa en ese país ha generado la aparición de una enorme burbuja financiera e inmobiliaria, proporcional al tamaño de la población china, más de 1.300 millones de habitantes. El pinchazo de esa burbuja, con enormes pérdidas ocasionadas a los agentes económicos individuales que entraron en el negocio con unas pérdidas en bolsa que superan los cinco billones de dólares en terminología española (5.000.000.000.000 $)
Eso acompañado (o, mejor dicho, provocado) por la des-aceleración brusca de la economía china que va a provocar, como primer efecto, la disminución de los precios de las materias primas. El primer efecto lo estamos viendo en el petróleo: la baja actividad china está provocando bajadas en el precio del petróleo. Si China demanda menos porque su economía produce menos, obviamente el precio del petróleo caerá. 
Por lo tanto, los primeros damnificados por la baja producción china serán los proveedores de las materias primas, es decir, las economías emergentes serán las que más sufran por este parón en China. Principalmente los países del golfo pérsico, Rusia, Turquia, la mayoría de los países sudamericanos y la práctica totalidad de los africanos. 
La respuesta de las autoridades económicas chinas ha sido buscar un incentivo exterior mediante la devaluación del yuan. Eso provocará que aquellos países que competían con los productos chinos en precios dejarán de hacerlo y se encontrarán en serias dificultades. Y aquellos sectores que han conseguido sortear la irrupción de los productor chinos tendrán serios problemas a partir de ahora. Veremos la desaparición de empresas en sectores con alta competencia de China y los precios de esos productos tenderán a bajar en los próximos meses. 
Por otro lado, puede ocurrir un periodo de dificultades en la captación de fondos, dado que las grandes acumulaciones de capital en China pueden empezar a tener serios problemas y, por lo tanto, aquellos agentes que se han aprovechado de esos fondos empezarán a sufrir con restricciones de liquidez. Dependiendo de la gravedad de la situación podremos encontrarnos con quiebras de países y de empresas que tendrán difícil la captación de fondos. En nuestras economías es relativamente poco probable que se produzcan estos efectos, pero habrá que tenerlos en cuenta. En principio, no deberíamos hacernos muchas ilusiones con las inversiones millonarias prometidas por chinos hace años. 
Y, obviamente, habrá un parón de aquello que nos prometíamos los españoles porque la situación podrá devenir en una crisis que provoque que los chinos no salgan a hacer turismo por aquí como empezábamos a pensar que sería posible. Eso se verá afectado tanto por la disminución de la renta de los chinos como por la devaluación del yuan. 
Y, por último, cabe la posibilidad de que la actuación del gobierno Chino no haya sido suficiente y se produzca una crisis financiera internacional, en cuyo caso estaríamos peor posicionados de lo deseable por nuestro alto nivel de endeudamiento y, en consecuencia, eso sí podría ser un problema.
En definitiva, que parece que si se controla la situación en China por parte de su Banco Central puede disminuirse mucho el riesgo sistémico de contagio y las economías occidentales sortear con cierta soltura el problema. Nos costará dinero, porque es inevitable, pero aplicar medidas ya conocidas por nosotros podrá ser beneficioso para los chinos. En concreto, tendrán que buscar una solución rápida a los problemas de los bancos chinos y la limpieza de sus balances para evitar un colapso financiero que, entonces si, tendría consecuencias apocalípticas. ¿Y si les mandamos a nuestro ministro de economía para gestionar esta crisis?. En fin, que esto es sólo una maldad de este economista perplejo.



@juanignaciodeju

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